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El ser, a escena

01 febrero 2014 10:12 Última actualización 06 noviembre 2013 5:2

[Tibor Bak-Geler utiliza el quinqué para explicar el lado dramático de la obra del francés que cambió el mapa de la consciencia / El Financiero] 


 
 
 
Daniel Cisneros
 
Nació en Argelia en 1913 y murió en Francia en 1960 durante un accidente automovilístico. Fue un novelista, ensayista, filósofo y dramaturgo existencialista. En 1957 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Entre sus libros más recordados se encuentran no sólo sus novelas El Extranjero y La Peste, sino también sus ensayos El mito de Sísifo y El hombre rebelde.
 
Se trata de Albert Camus y mañana se conmemoran los 100 años de su natalicio. Por eso Tibor Bak-Geler, coordinador y profesor del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, reflexiona sobre la dramaturgia de este autor excepcional que, curiosamente, ha sido poco explorada:
 
“Desde muy joven Albert Camus se interesó por la dramaturgia –dice-. De hecho, cuando vivió en Argelia participó durante bastante tiempo en un taller de teatro de aficionados.
 
Y aunque elaboró pocas obras teatrales, todas ellas son sumamente importantes. Sin embargo, algunos críticos las consideran menores frente a su literatura. Esto se debe a que escribió para montar en teatro. Y ese es un grave problema, pues muchos autores que hacen eso no comprenden la forma en que funcionan los recursos escénicos y escriben como si fuera una novela.”
 
 
Tibor, reconocido por su labor incansable en el teatro mexicano, habla sobre la obra de teatro de Camus que él mismo montó: “Pienso que Calígula es la más importante desde el punto de vista filosófico, ya que, incluso, en la puesta en escena se concibe como si fuera una obra realista. Y a pesar de que hay ciertos críticos que encuentran una analogía entre el protagonista y Hitler porque este texto se escribe durante la Segunda Guerra Mundial, lo que Camus realmente plantea es la necesidad de buscar la felicidad. De ahí que su personaje Calígula diga: ‘Los hombres mueren y no son felices’”.
 
 
¿Qué caracteriza, en general, al teatro de Camus?
 
La visión filosófica porque, técnicamente hablando, sus obras no son innovadoras. En ese sentido, él no se consideró filósofo o escritor del existencialismo. Pero si hacemos un análisis, Calígula corresponde al planteamiento existencialista de Heidegger.
 
¿Sigue siendo vigente la dramaturgia de este autor?
 
Sí, ya que en nuestro mundo siempre suele generarse un foco de problemas bastante artificiales como, digamos, guerras y terrorismo. Eso dota de actualidad al teatro de Camus donde podemos reflexionar respecto a situaciones como esas.