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CULTURAS

El sefardita o el loco que no quiso pertenecer a la realeza de la Casa de España

Eduardo del Río decía que la cuestión del origen sefardita de su papá llegó a mezclarse con la realeza española, lo que le parecía alarmante en alto grado.
Mauricio Mejía
08 agosto 2017 23:44 Última actualización 09 agosto 2017 5:0
Rius

(Cuartoscuro)

El padre de Eduardo, al que llamarán Rius, tenía doble apellido por partida doble: Del Río del Río. Media un metro y sesenta y cinco y tenía ojos azules. Hablaba purépecha y entendía muy bien a los indios que llegaban a su tienda de Zamora a mercar mercancías. En Papá que no tuve, de sus Confusiones (en clara burla a las confidencias de San Agustín), Rius confirma la ascendencia sefardita del Del Río. Es decir: su padre, al que no conoció, tenía por madre y padre sangre judía española.

Cuenta el genio de la caricatura mexicana: “De cuando Isabel la Católica, la reina de Castilla y Aragón, cogelona ella, preseguidora de judíos y hasta, según fuentes oficiales, patrocinadora de Cristobal Colón, el presunto descubridor de América, que por cierto confundió con las Indias el muy menso”.

Así que, como quien dice, dice el mismo autor, la cuestión de su papá llega a mezclarse con la realeza española y olé, lo que le parece alarmante en grado sumo. A él no le gustaría, por nada del mundo, tener sangre de la realeza real y menos de los reyes gachupines. Su hermano, Antonio del Río García, vaya que se lo hubiera pasado lindo con esa grandeza. En cambió tuvo que aceptar que provenía de los sefardíes judíos que llegaron de la Zamora española para fundar la Zamora de Michoacán. Dice Rius que, según la historia, luego fundarían Monterrey.

“Y aquí debe entrar otra aclaración medio histórica para aclarar y declarar que, según me explicaron unos cuates israelitas - que asistían en Japón a uno de esos Tribunales de don Bertrand Russel para analizar y condenar, en el peor de los casos, a Israel por la invasión del Líbano y las matanzas de Sabra y Shatila, donde mataron a quienes sabe cuántos palestinos primos de los judíos-, los apellidos realacionados con la naturaleza, como Montes, del Valle, Madero, Laguna, De la Parra y otros por el estilo, como Del Río, son de origen sefardita. ¡Como se está complicando hablar de mi papá, coño!”

La posdata de la historia es del mismo Rius: “Los judíos, sefarditas o askenazis, acostumbran casarse entre ellos para no perder dinero y que vaya a quedar en manos de otras manos no judías, por lo cual se explica uno que mi papá se apellidara Del Río del Río y mi mamá fuera García del Río, primos hermanos y con diez parentezcos entre ellos, por lo que se infiere que en la familia abunden los locos, como el que esto escribe. Sale y Vale”.
Y así.