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El secreto de los patinadores de velocidad holandeses

Holanda es el país anfitrión de los campeonatos mundiales de patinaje de velocidad de pista larga. Este país es el que presume más medallas en este deporte y su hegemonía llevó a la Unión de Patinaje Internacional (ISU, por sus siglas en inglés) a considerar una revisión del programa.
Domingo Aguilar
11 febrero 2015 21:28 Última actualización 12 febrero 2015 5:0
Los Países Bajos son el referente internacional de la disciplina. (AP)

Los Países Bajos son el referente internacional de la disciplina. Especialistas holandeses atribuyen parte del éxito al hábito que se enseña desde la infancia. (AP)

Los campeonatos mundiales de patinaje de velocidad de pista larga comenzaron hoy en Holanda. El país anfitrión es el que presume más medallas en este deporte y su hegemonía llevó a la Unión de Patinaje Internacional (ISU, por sus siglas en inglés) a considerar una revisión del programa. La velocidad oranje no es casualidad y está respaldada por una tradición y una estructura profesional.

Especialistas holandeses atribuyen parte del éxito al hábito que se enseña desde la infancia. Inclusive escuelas incluyen el patinaje sobre hielo a las actividades diarias. Eelco Derks, director del estadio de Heerenven (donde se sostendrán las competencias de este año), cuenta que desde hace más de dos décadas se decidió invertir en infraestructura para una disciplina que goza de popularidad histórica entre los neerlandeses.

“Muchas personas piensan que el determinismo geográfico no tiene mucho que ver, pero particularmente en este deporte sí tiene cierto peso. Holanda tiene mucha agua congelada durante varios meses del año. El patinaje lo utilizaban como medio de transporte, y llega un momento en que es tan popular que se empiezan a organizar carreras de distancias largas por los canales del país”, explica Ricardo Olavarrieta, patinador artístico mexicano que participó en los Juegos Olímpicos invernales de 1988 y 1992.

La Elfstedentocht, también conocida como la carrera de las 11 ciudades, tuvo su primera edición en 1909 y se lleva a cabo cuando se congela una ruta de canales de casi 200 kilómetros. El gusto por esta competencia es tan alto que llegan a inscribirse más de 10 mil personas.

Los gemelos Michel y Ronald Mulder, quienes se deslizarán en el circuito de Heerenven, tuvieron un día de retraso en su nacimiento por esta justa. Leidy Mulder es la madre de los mellizos y decidió atrasar el parto para no perderse la decimoquinta edición de la Elfstedentocht el 26 de febrero de 1986. Los hermanos heredaron el amor por los patines y en los pasados juegos de Sochi 2014, colaboraron con tres medallas: una de oro y dos de bronce.

“En el momento en que se dieron cuenta que eran una potencia dentro del patinaje de velocidad lograron lo que en otros países no existe: que el buen velocista pueda vivir de este deporte. Lo profesionalizaron y sus atletas saben que pueden alcanzar una vida decente”, dice el ex deportista olímpico mexicano.

A mediados de la década de los 90, el centro de preparación para patinadores, conocido como Kernploeg, mantenía a seis deportistas de alto rendimiento. Un par de atletas se fueron para formar sus propios equipos. A finales de 1998 había 26 patinadores profesionales y el año pasado había 77 repartidos en ocho equipos que gozan de patrocinadores como Lotto (lotería holandesa), que también apoya equipos de ciclismo.

Los Países Bajos son el referente internacional de la disciplina, y Ricardo Olavarrieta asegura que “todos los grandes velocistas tienen algo que ver con las escuelas holandesas”. Tradición en un país que incluso presume una imagen religiosa para los patinadores, conocida como Santa Lidwina.