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fiesta brava

El sano equilibrio de conceptos y estilos

"Zotoluco", Morante de la Puebla y Diego Silveti, tres toreros de distintas generaciones, conceptos y estilos, se esforzaron delante de la corrida de Fernando de la Mora en la Plaza México. Y si no se cortaron más orejas fue porque, en determinadas faenas hizo falta mayor contundencia por parte de los toreros en el manejo de la espada.
Juan Antonio de Labra
25 enero 2015 22:23 Última actualización 26 enero 2015 13:59
una oreja cortó Zotoluco al toro que abrió plaza tras hacer una faena medida, inteligente y templada, ante un toro nada fácil. (Alejandro Meléndez)

La campaña capitalina volvió a vivir pasajes de intensidad en este festejo, a la espera ya de la siguiente fecha. (Tadeo Alcina)

El equilibrio del cartel fue decisivo para ver una corrida muy interesante, en la que Zotoluco, Morante de la Puebla y Diego Silveti, tres toreros de distintas generaciones, conceptos y estilos, se esforzaron delante de la corrida de Fernando de la Mora en la Plaza México. Y si no se cortaron más orejas fue porque, en determinadas faenas hizo falta mayor contundencia por parte de los toreros en el manejo de la espada.

De esta tarde, la decimocuarta de una Temporada Grande que ya entró en su fase final, se rescata el profesionalismo de Zotoluco, el arte de Morante, y la actitud de Diego Silveti, en un festejo marcado por la entrega de la terna.

Los detalles de mayor calado los consiguió Morante delante del quinto, un medio toro de llamativo pelo berrendo en cárdeno con el que el torero sevillano detuvo el tiempo al torear al natural.

Enfibrado y con conectar, además de deseoso de conectar con el público, Morante se impuso a la condición de un toro que no terminaba de romper, y a base de colocarse en el sitio preciso le extrajo muletazos de una gran hondura, en medio del regusto colectivo de una afición que se identifica mucho con esta forma de ser y de estar, la de una figura de época que nunca pasa inadvertido.

Porque no sólo fueron los lances de inicio o las personales chicuelinas del quite, sino esos detalles de hondura que, en la tauromaquia morantista siempre nos remiten a un repaso de la historia que tiene sabor añejo, como fue el torerísimo hecho de haber apuntillado por su propia mano al quinto.

Una vuelta al ruedo muy sentida, con sabor a triunfo, fue el balance del torero de La Puebla del Río, que mantiene su buena racha de toreo, como el que prodigó de capote al segundo toro de la corrida, un ejemplar complicado al que le hizo una faena breve con algunos chispazos de calidad, como fueron las verónicas de recibo y un par de trincherazos de asolerado empaque.

Si Morante abrió el tarro de las esencias y dejó escapar ese aroma a torería, Diego Silveti se afanó en remontar una campaña cuesta arriba en la que no había sentido el cariño del público. Y ahora, mentalizado y decidido, el hijo del Rey David no desaprovechó la enorme clase del primer toro de su lote, al que hizo una faena medida, muy torera, en la que se sintió a gusto y disfrutó el toreo pausado y cadencioso en series de magnífico acabado.

A pesar de que esta primera faena no había tenido la rúbrica de la espada, en el sexto salió otra vez a arrear en una faceta distinta, la del torero con reciedumbre que se mostró maduro delante de un toro que terminó desfondándose y al que hizo un trasteo de recursos que culminó en el corte de una valiosa oreja que le devuelve el crédito de cara al resto del año en cosos de provincia.

También una oreja cortó Zotoluco al toro que abrió plaza tras hacer una faena medida, inteligente y templada, ante un toro nada fácil con el que el de Azcapotzalco se mostró muy enterado en todo momento. Así engarzó pases por ambos pitones con el aliento de un público que supo catar su maestría. Y como mató de una estocada deletreada, le concedieron el apéndice en cuestión.

Ya no pudo redondear Zotoluco con el cuarto, pues era un inválido que debió haber sido devuelto por su falta de fuerza. El veterano diestro intentó afianzarlo a la arena con un planteamiento que tenía contenido. Sin embargo, aquella buena intención era imposible debido a la nula resistencia física de un ejemplar que tenía cierto buen estilo y voluntad de embestir.

La campaña capitalina volvió a vivir pasajes de intensidad en este festejo, a la espera ya de la siguiente fecha, la del domingo 1 de febrero, para la que están anunciados Uriel Moreno El Zapata, David Fandila El Fandi y Mario Aguilar, con toros de Garfias.

FICHA
México, D.F.- Plaza México. Decimocuarta corrida de la Temporada Grande. Menos de media plaza (unas 18 mil personas) en tarde agradable. Toros de Fernando de la Mora, bien presentados, de juego variado, de los que destacó el 3o. por su gran clase y fue premiado con arrastre lento. Pesos: 510, 527, 484, 498, 492 y 503 kilos. Eulalio López “Zotoluco” (berenjena y oro): Oreja y silencio. Morante de la Puebla (verde botella y oro): Pitos y vuelta con petición, tras aviso. Diego Silveti (sangre de toro y oro): Palmas y oreja. Incidencias: Destacó con las banderillas Sergio González, de la cuadrilla de Zotoluco, que banderilleó con facilidad y precisión al 1o. Y en varas, César Morales, que picó con gran arrojo al 2o.


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