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"El rock mexicano dejó de ser un movimiento"

El investigador Juan Carlos Hidalgo, autor de la radiografía del rock actual en México para la revista "Tierra Adentro", afirma que los movimientos musicales han dejado de existir.
Felipe El Hombre. La banda de Chihuahua se presenta en la CDMX. (Cortesía)

Felipe El Hombre. La banda de Chihuahua se presenta en la CDMX. (Cortesía)

Los movimientos musicales han dejado de existir, asegura el crítico e investigador Juan Carlos Hidalgo, autor de la radiografía del rock actual en México, que apareció en mayo del año pasado en la revista Tierra Adentro.

De esa publicación se desprendió el Festival Lunario Tierra Adentro, del que Hidalgo es curador, y que a partir del viernes próximo presentará 16 propuestas de rock mexicano emergente en cuatro conciertos.

“No existe un registro único para el rock en México ni para el talento emergente, sino diferentes escenas que conviven simultáneamente”, explica el investigador.

Uno de los objetivos del encuentro, dice, es mostrar el talento que existe en todo el país y que no alcanza a pasar por el filtro de la industria establecida. Sin embargo, en tiempos de redes sociales, quizá las bandas pueden prescindir de una trasnacional, pero no del contacto con el público. “Hay una generación que está buscando hacerse de un lugar en el nuevo paradigma y trabajar de manera individual para generar un capital humano, que es lo que mantiene a un artista, es decir, que haya gente que apueste por verlos en vivo”.

ACUDA
Qué: Festival Lunario Tierra Adentro
Dónde: Lunario del Auditorio Nacional, Reforma y Campo Marte, Chapultepec
Horario: Viernes 22 y 29; sábado 23 y 30 de julio, 20:00 horas
Localidad: $500

Para aportar a la construcción de una infraestructura que soporte la escena en vivo, surge este festival en el que participan bandas de 12 estados, una de Los Ángeles y otra de Nueva York, que dan testimonio de la diversidad musical a la que alude el organizador.

“Parte de lo que encontramos es que hay agrupaciones muy jóvenes volteando hacia otros estilos que no son los que mayormente se han utilizado en la escena nacional. Por ejemplo, hay toda una camada que está utilizando gozosamente el folk, hay otra vertiente muy interesante y que fuera de México está llamando la atención, que es la del rock indígena,como Vayijel, un grupo de San Juan Chamula que canta en tzotzil. De la Ciudad de México, Belafonte Sensacional recupera parte del movimiento rupestre que se dejó durante años como un apartado al que no se le reconocía una valía y que sin duda la tiene para la historia del rock nacional”, detalla.

Esta programación “ecléctica y de alto contraste”, agrega Hidalgo, ofrece un espectro muy amplio de propuestas, con miras a crear el relevo generacional, que se dificulta por la falta de espacios.

“Por ejemplo, Ampersán, de Jalisco, es un dueto que reivindica el uso del son huasteco y jarocho, la canción ranchera, incluso un poco del corrido. David Aguilar es un compositor extraordinario que la industria no sabe cómo manejar porque de repente toca una cumbia o un rock, o recurre a la canción de autor. “Tenemos a Sierra León, de Nayarit, que está haciendo un rock psicodélico muy poderoso y viene regresando de una gira autogestionada por China; Lngsht, un rapero que desarrolló el movimiento en Quintana Roo, pero convocando a un público punk y rockero”.

Hidalgo destaca que una de las condiciones de la sociedad contemporánea es la dispersión. “Hay estéticas muy divergentes que pueden entenderse y llevarse bien, más allá de que su sonido no esté uniformado”.