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deportes

El resurgimiento
del 'turco'

Antonio Mohamed encontró en el futbol la fortaleza para sobreponerse a la pérdida de su hijo y relanzar su carrera como director técnico.
Alain Arenas
07 diciembre 2017 0:19 Última actualización 07 diciembre 2017 5:0
MOHAMMED

(Cortesía)

El auto en el que viajaban Antonio Mohamed, su hijo Faryd, de 9 años y tres amigos del ahora entrenador del Monterrey terminó partido a la mitad. Recorrían los alrededores de Frankfurt, luego de que asistieron al partido de cuartos de final del Mundial de Alemania 2006 entre la selección anfitriona y Argentina que se jugó Berlín, en el que los alemanes avanzaron a las semifinales. El reporte policial relató que un auto manejado por un conductor alcoholizado se impactó a 190 kilómetros en la parte trasera del coche del Turco.

Mohamed sufrió una triple fractura expuesta de la pierna derecha y se quebró tres costillas, según el diagnóstico de la clínica universitaria de la ciudad de Jena donde fue atendido. Se sometió a una cirugía en la que le injertaron una parte de su brazo izquierdo en su pierna lesionada para que le ayudara a cicatrizar.

Pero el estado de Faryd era mucho peor. Un golpe en la cabeza le provocó una inflamación en el cerebro. Estuvo cuatro días en terapia intensiva, no se pudo recuperar y falleció.

Mohamed dijo en una entrevista al diario argentino El Litoral, publicada en marzo de 2007, que tras el accidente descartó regresar al futbol mexicano (en el que dirigió de 2003 a 2006) para volver a entrenar al Huracán, el club en el que se formó y en el que le hizo la promesa a Faryd de que lo iba ascender a la Primera División argentina. Cumplió su palabra. El verano de 2006 regresó al Globo, al máximo circuito. Después de pasar por Veracruz, Colón e Independiente se convirtió en el técnico del Tijuana para 2012, con el que consiguió su primer título de Liga en el torneo Apertura de ese año.

“Sus mejores cualidades son la inteligencia para preparar los partidos y su simpatía. Analiza muy bien a los rivales y explota sus debilidades con sus jugadores ofensivos. No es defensivo como muchos mencionan, porque no ve el futbol de esa manera. Cuando era jugador su mentalidad siempre fue de atacar y no la cambió ahora. Mientras que su carácter le ayudó a crear confianza en los jugadores para tener un ambiente en el vestidor”, opina Enrique Meza, entrenador de Mohamed en el Toros Neza entre 1996 y 1997.

El argentino mantuvo los éxitos cuando salió del banquillo de los Xolos. Fichó por el América en 2014 y ganó el torneo Apertura de ese año. Salió de la institución después de un desacuerdo que tuvo con la directiva de las Águilas, encabezada por el entonces presidente deportivo Ricardo Peláez.

Mohamed –quien mañana encara el partido de ida de la final del Apertura 2017 contra Tigres– llegó a Rayados en 2015. Desde entonces ha dirigido 132 partidos con marca de 65 victorias, 31 empates y 36 derrotas. Ganó el Balón de Oro 2016, premio que lo reconoció como el entrenador del año del futbol mexicano. En la final del Clausura 2016 ante Pachuca, el cuadro regiomontano estuvo cerca de ganar el título, pero un gol de último minuto lo frustró.

“Hizo un trabajo duro con el plantel para que se recuperaran de la derrota ante Pachuca. No sólo en el campo, sino también fuera de éste. Hay equipos que no se levantan después de perder campeonatos en los últimos minutos, pero logró que Monterrey se sacudiera el golpe. Tendrá una dura prueba contra Ricardo Ferretti, quien es un especialista táctico para jugar estas eliminatorias”, señala Meza.