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El respeto al ingrediente, filosofía de Azari Cuenca

Ante el éxito que ha tenido, Azari Cuenca se convirtió en un empresario con proyectos como: Carbonvino, El Camarón Panzón, El Aserrín y, ahora, Niuyorquina, cada uno impregnado de su auténtico estilo gastronómico.
Rosario Reyes
20 julio 2014 22:36 Última actualización 21 julio 2014 5:0
El cocinero y empresario presume su nueva creación. (Edgar López)

El cocinero y empresario Azari Cuenca presume su nueva creación. (Edgar López)

El amor por la cocina comenzó desde muy pequeño, se crió entre estufones y sazón. Con el apoyo de su madre descubrió en la cocina una forma de sentirse libre y sin importar la poca cultura que existía alrededor de la carrera de gastronomía en México, Azari Cuenca Maitret buscó cumplir su sueño de ser chef.

Aprendió bajo la tutela de grandes maestros como Juan Mari Arzak, y ahora es considerado uno de los mejores chefs en el país. “Ser chef no te da opciones más que ser feliz, es un reto obligado. Un cocinero tiene un cariño a la cocina, a lo que hace, a sus ingredientes, debe transmitir sus sentimientos a través de sus creaciones”, platica el chef Cuenca.

El chef fundó hace 14 años el restaurante Litoral, donde su carrera despegó. Ante el éxito, Azari Cuenca se convirtió en un empresario con proyectos como: Carbonvino, El Camarón Panzón, El Aserrín y, ahora, Niuyorquina, cada uno impregnado de su auténtico estilo gastronómico.

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Niuyorquina

"Todos los días aprendo algo de un ingrediente, de la vida, de compañerismo, de la alquimia de mi cocina”, dice el reconocido chef.

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“Siempre hay que cuidar el concepto que manejas en cada lugar. Lo principal es el respeto del ingrediente, estamos encargados de sorprender al paladar por muy elemental que sea la receta. Ésa es la tesis principal de un chef, mezclar las bases gastronómicas que conoce, pero sin olvidar siempre la esencia de cada una”.

Su esposa e hijas son su principal inspiración, lo llevan a crear platillos llenos de sentimientos y colores. “Soy alguien libre, que no trabaja, porque nunca he trabajado, yo voy por amor a la cocina, a mi equipo.
Todos los días aprendo algo de un ingrediente, de la vida, de compañerismo, de la alquimia de mi cocina”, dice Azari Cuenca.