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El 'Réquiem' de Brahms, música para el alivio

La soprano Gabriela Herrera cantará este jueves en el Palacio de Bellas Artes la obra fúnebre de Johannes Brahms, que en algún tiempo fue conocida como como "el réquiem ateo". Considera un debut su participación en el concierto.
Rosario Reyes
20 junio 2016 21:46 Última actualización 21 junio 2016 5:0
La soprano mexicana Gabriela Herrera ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Europa; ahora radica en Querétaro. (Cortesía)

La soprano mexicana Gabriela Herrera ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Europa; ahora radica en Querétaro. (Cortesía)

La soprano Gabriela Herrera la define como una obra de luz brillante. “Contrario a otras piezas de este estilo, que son dramáticas, tristes, desesperanzadas, ésta se enfoca en el consuelo”, dice acerca de la obra fúnebre de Johannes Brahms, que en algún tiempo fue conocida como como “el réquiem ateo”.

Previo a la presentación que Herrera tendrá el jueves próximo en el Palacio de Bellas Artes, sólo había cantado esta partitura previamente en Europa, con acompañamiento de piano, y en iglesias. Así que considera un debut su participación en el concierto que estará a cargo del coro y la orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo batuta de Srba Dinic, y al lado del barítono vienés Paul Armin Edelmann.

Se supone que el fallecimiento en el verano de 1856 de su amigo Robert Schumann y la muerte de su propia madre en febrero de 1865 inspiraron a Brahms a componer la pieza que originalmente tituló Una especie de réquiem alemán. Se trata de una obra de índole exclusivamente musical, no para la celebración litúrgica, a pesar de que la palabra réquiem inicia el introitus de la misa de difuntos de la Iglesia católica.

ACUDA
"Un Réquiem alemán"
Srba Dinic, director concertador; John Daly Goodwin, director huésped del coro; Gabriela Herrera, soprano; Paul Armin Edelmann, barítono.
Palacio de Bellas Artes,
Jueves 23, 20:00 horas.
Localidad: $150 a $300

Compositores como Mozart, Verdi, Berlioz, Liszt, Dvorák y Fauré han creado este tipo de composiciones fúnebres, de carácter religioso. Pero la pieza de Brahms es una meditación sobre la vida y la muerte a partir de textos bíblicos que destaca la misericordia, la compasión y el optimismo, explica la cantante, cuya trayectoria se ha desarrollado principalmente en Alemania.


Recién regresó a México, tras 17 años de carrera en Europa y cinco más de formación académica en Nueva York, a donde viajó a los 18 años de edad, cuando ya había hecho su debut en Bellas Artes y había ganado el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli.

Durante aquellos años de formación, retornaba con frecuencia al país para participar en producciones operísticas como La Traviata y en conciertos.

Ahora radica en la ciudad de Querétaro, en cuya universidad impartió clases de canto. Es docente en el Conservatorio de Celaya y forma parte de la planta de maestros de la recién creada Facultad de Bellas Artes de la Universidad Panamericana de la Ciudad de México.

“Es muy importante para mí interpretar esta obra. Es muy distinto el color que le da la orquesta”.