AFTEROFFICE
Culturas

El “Príncipe de las Tinieblas” deja un
legado único al cine

Gordon Willis, director de fotografía de clásicos como la trilogía de "El Padrino", de Francis Ford Coppola, murió ayer a los 82 años. Conrad Hall, uno de sus mejores amigos, no tardó en imponerle su famoso apodo que lo caracterizó en varias películas.
Reuters
19 mayo 2014 23:47 Última actualización 20 mayo 2014 5:0
Recibió un Oscar honorífico en 2009, por toda una trayectoria dedicada al cine. (AP)

Recibió un Oscar honorífico en 2009, por toda una trayectoria dedicada al cine. (AP)

Gordon Willis, director de fotografía de clásicos como la trilogía de "El Padrino", de Francis Ford Coppola, además de varias de las cintas más importantes de Woody Allen, como "Annie Hall", murió ayer a los 82 años, informaron medios en Hollywood.

“Es una pérdida enorme”, dijo Richard Crudo, presidente de la American Society of Cinematographers, a la publicación "Deadline". “Era uno de los gigantes que cambió absolutamente la imagen de las películas para siempre” .

El trabajo de Willis aportó un imaginario único y a menudo impactante a toda una serie de películas desde "Manhattan" (de Allen) o la cinta de suspenso "Todos los hombres del presidente" (1976), sobre el escándalo de "Watergate", dirigida por Alan J. Pakula, con Dustin Hoffman y Robert Redford en los estelares. O en películas de suspenso como "El último testigo" y "Klute", por la que Jane Fonda ganó su primer Oscar. La cámara de Willis evocaba un estado onírico que según los críticos elevó las películas al estatus de clásicos.

Originario del barrio de Queens en Nueva York, trabajó a menudo con Francis Ford Coppola, Pakula y, sobre todo, con Allen, con quien realizó ocho cintas, incluidas "La rosa púrpura del Cairo", "Interiores", "Stardust Memories" y "Broadway Danny Rose".

El fotógrafo también incursionó en el cine como director con la película Ventanas (1980), un thriller protagonizado por Talia Shire y Elizabeth Ashley. Este trabajo le valió muchas críticas negativas y el propio Willis consideró la cinta como una equivocación y no volvió a dirigir.

Su última participación fue con "La sombra del diablo" (1997), de Alan J. Pakula, que terminaría convirtiéndose también en la última cinta de este director, fallecido en 1998. La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood le dio un Oscar honorífico por el conjunto de su trayectoria cinematográfica en 2009. Él ya había sido nominado anteriormente por Zelig y El Padrino III.

Gran parte de clásicos del cine estadounidense en la década de los 70 no hubieran sido lo mismo sin el toque que imprimió Gordon Willis a la imagen. Conrad Hall, uno de sus mejores amigos, no tardó en imponerle el apodo de “Príncipe de las Tinieblas”, por la delicada maestría que demostraba en el uso de la oscuridad y la baja exposición.

“Hacer una fotografía bonita es fácil, es lo más fácil del mundo. Pero una fotografía que remata una imagen, de arriba a abajo, en coherencia con el contenido, eso es lo más hermoso”, dijo Willis sobre su oficio.