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DEPORTES

El polo mexicano mira hacia una nueva meta

La muerte de Carlos Gracida fue un duro golpe para el polo nacional. Sin embargo, su hoy impulsa a este "deporte de reyes" y el gremio ya planea rendir homenaje a la más grande figura de polo que haya tenido México en su historia. 
Domingo Aguilar
10 abril 2014 21:43 Última actualización 11 abril 2014 5:0
Polo en México. (Facebook)

Polo en México. (Facebook)

La muerte de Carlos Gracida fue un duro golpe para el polo nacional. El “deporte de reyes”, como se le conoce, extraña a una de las más grandes figuras de su historia. Sin embargo, su recuerdo  y habilidad se imprimieron de tal manera que ahora se planea una serie de homenajes para quien mantuvo al polo mexicano en el ojo del mundo.

“Carlos fue uno de los mejores polistas del mundo. Ganó los principales torneos: seis veces el abierto argentino; 11 el de Inglaterra y siete el de Estados Unidos. A muchos de estos premios le están poniendo el nombre de Carlos Gracida, lo que me parece extraordinario. Aquí en México estamos en pláticas con los organizadores del Abierto Mexicano de Polo para cambiarle el nombre para que sea Abierto Mexicano de Polo Carlos Gracida. No es oficial, pero seguramente lo vamos a hacer”, sostiene Guillermo Steta,  presidente de la federación.

Del 12 al 26 de abril se celebrará la Copa de Agua Alta Careyes,  la cual se unirá a los eventos en honor al mejor polista mexicano y será ofrecida en su memoria.

El certamen nació como una serie de enfrentamientos informales entre los amigos de su fundador, Alberto Ardissone. “Lo empezamos casualmente. Fue para festejar mi cumpleaños en 2000. Invité a algunos amigos y jugamos un partido de dos equipos. Fue una excusa para invitarlos. Después vi que empezaba a llamar la atención de patrocinadores y medios y empezamos a crecer. Todavía tiene posibilidades de ser más grande; muy probablemente pueda transformarse en un circuito nacional de polo, empezando y regresando aquí, pasando por el Campo Marte, Monterrey y todos los otros clubes importantes”, expresa uno de los más grandes promotores de este deporte de tanta tradición en México.

Con el pasar del tiempo, la copa fue elevando su nivel de profesionalismo hasta convertirse en uno de los dos torneos más importantes de México, junto con el Abierto Mexicano.

En el país existen 15 clubes federados (se espera que para fin de año se afilie uno más) y alrededor de 300 jugadores, quienes compiten en diferentes torneos, de varias categorías. El handicap, es decir valor técnico del polista, se mide en “metas”, lo que en el futbol puede traducirse a goles y en el golf a golpes bajo par.

A partir del handicap se arman selecciones representativas nacionales, con las cuales México ha tenido participaciones mundiales destacadas desde hace más de 100 años. Los primeros ejemplos se observan en los Juegos Olímpicos de París 1900 y en los de Berlín 1936, en los cuales equipos mexicanos ganaron las medallas de bronce.

Esta disciplina ecuestre abandonó la categoría olímpica tras la Segunda Guerra Mundial, debido a lo complicado del traslado de los equinos (cada jinete puede llegar a usar nueve caballos por partido). Guillermo Steta, quien también es embajador de la Federación Internacional, asegura que este organismo está haciendo lo posible para reintegrarlo al programa olímpico de verano.

Para poder pertenecer a un club de polo se debe cumplir con una cuota, además de hacer una inversión en equipamiento y cuidado de los animales .De acuerdo con Rafael del Arenal, ex jugador de polo en los clubes de Balvanera y el Marqués, se invierten aproximadamente 100 mil pesos por una acción dentro de un club; entre 7 mil y 30 mil dólares en un buen caballo para jugar; 5 mil pesos al mes en mantenimiento del caballo y cerca de 80 mil pesos en equipo completo para jugarlo.

Desde luego, los precios varían de acuerdo a la calidad y la sofisticación de los materiales con que es diseñado el atuendo.