AFTEROFFICE
culturas

El perímetro de Javier
Garciadiego

Previo a su ingreso hoy al Colegio Nacional, el historiador confiesa sus gustos por el rock, el futbol y se llama pecador estándar. "Yo no creo en un historiador que no lea buena literatura. Un libro siempre ayudará a conocer más al género humano", confiesa.
Eduardo Bautista
24 febrero 2016 21:14 Última actualización 25 febrero 2016 19:26
Hoy, con 64 años, ingresa a El Colegio Nacional por ser uno de los difusores de la historia más importantes del país. (Braulio Tenorio)

Hoy, con 64 años, ingresa a El Colegio Nacional por ser uno de los difusores de la historia más importantes del país. (Braulio Tenorio)

Javier Garciadiego tiene muy claro que en el mundo existen dos tipos de personas, al menos entre quienes les gusta el rock: los que aman a los Beatles y los que prefieren a los Rolling Stones. Él, “naturalmente”, es un stone.

El traje negro que viste no concuerda con su actitud relajada, completamente distante de los clichés intelectuales. Hoy, con 64 años, ingresa a El Colegio Nacional por ser uno de los difusores de la historia más importantes del país, pero admite que para ser historiador siempre es bueno un poco de desenvoltura. Y para ello se ha valido de dos armas infalibles: el rock y la literatura.

___¿La literatura ayuda a ser mejor historiador?

___ Yo no creo en un historiador que no lea buena literatura. Un libro siempre ayudará a conocer más al género humano.

___¿Qué le gusta leer?

___ Literatura clásica, como Shakespeare o Montaigne. El Quijote fue uno de los libros que más me marcó en mi juventud. Frecuento mucho las obras de Cervantes y Alfonso Reyes. En este momento estoy leyendo En movimiento, esta serie de memorias de Oliver Sacks que han sido para mí un gran descubrimiento. Es fascinante leer a un autor tan talentoso: neurólogo, aficionado a las motocicletas, fanático de la halterofilia, drogadicto durante varios años.

A PASO FIRME
Nació: Ciudad de México, 1951

Algunas obras: Rudos contra científicos (1996), Porfiristas eminentes (1996), La Revolución mexicana (2003)

Vida académica: Fue director general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución y Presidente de El Colegio de México (2005-2015)


___¿Y las novelas históricas?

___ Depende de quién las escriba. Algunas ayudan a delinear contextos y personajes; de otras es mejor no hablar.

___¿Cuál es la mejor que ha leído?

___ Las memorias de Adriano Marguerite Yourcenar, traducidas por Julio Cortázar. Doble festín.

___¿Y la peor?

___ Nunca la terminé de leer.


De uno u otro modo, la charla se encamina hacia su otra pasión: la música. Como profesor invitado de la Universidad de Columbia, vive en Nueva York, en un pequeño departamento que está a cinco minutos del Carnegie Hall; un privilegio para alguien que ama los conciertos.

___¿Compositores favoritos?

___ Beethoven, Mozart y Haydn. Aunque de este último es muy difícil ser selectivo porque tiene 104 sinfonías. Recientemente compré todas las grabaciones del director Otto Klemperer. Nueva York es alucinante: en sus calles también encontré discos de una pianista de mediados del siglo XX que es especialista en Bach.

___¿Cómo pasó del rock a la música clásica?

___ Me tocó vivir una época privilegiada. Existía entonces el eterno debate entre los fresas Beatles y los rebeldes Rolling Stones. Yo, naturalmente, era un stone. El rock tiene que ser sinónimo de rebeldía. Sin embargo, desde muy joven me enamoré de Grateful Dead. A veces quito mis discos de música clásica para escucharlos. Sé que hay álbumes sublimes en el género, como el Dark Side Of The Moon, de Pink Floyd, el Sargento Pimienta, de los Beatles, o Tommy, de The Who. Yo me quedo con todos los de Grateful Dead.


Garciadiego tenía 15 años cuando escuchó por primera vez las guitarras de Led Zeppelin y se sumergió en la sonoridad del blues de los Rolling Stones. Estudiaba en el Centro Universitario México, de maristas.

___¿Usted es religioso?

___ Fui educado como católico, pero hace mucho que perdí la costumbre. Justifico mis creencias con una frase de Borges: “soy tan escéptico que no sé si no creer”.

___¿Tiene vicios?

___ Soy un pecador estándar.

Fue hasta su ingreso a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales cuando comenzó a interesarse por la historia. En parte, por las clases de Gastón García Cantú, pero también porque su abuela Concepción Guzmán le contaba las vivencias de su padre, Ricardo Guzmán, un funcionario de peso medio durante el porfiriato.

___ ¿Cuál es la mejor forma de escribir la historia?

___ En lenguaje coloquial. Debe haber rigor, pero sin excesos.

___¿Qué costumbres ha perdido a lo largo de su vida?

___ Desgraciadamente he dejado de ir al cine. Otra afición que he perdido son los toros, y no me duele. No es arte ni deporte, es una fiesta popular. Pero si tuviera que votar, pediría que continúe.

___¿Qué hay del futbol?

___¿Hay otro equipo que no sean las Chivas? Aunque sé que quizás nunca más vuelvan a ser campeones.

___¿Cuál es el futbol más artístico que ha visto?

___¿Quién no está enamorado del Barcelona? Verlos jugar es un placer. Regresaron el futbol a sus principios básicos.

___¿Y la Selección mexicana?

___Mejor volvamos al Barcelona.


Hoy Javier Garciadiego pasará a la posteridad académica de El Colegio Nacional, con cuyo lema se identifica desde que era un joven en jeans: "Libertad por el saber".