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El padel nació en México, aunque no goza de tanta popularidad

En España o Argentina, la disciplina se convirtió en la segunda más practicada, sólo detrás del futbol. "Se necesitan recursos y hoy en día la Conade nos ha ofrecido invertir en instalaciones", afirma José Luis García Frapolli, presidente de la Femepa.
Domingo Aguilar Mendiola
10 marzo 2014 22:42 Última actualización 11 marzo 2014 5:0
A pesar de todo, el deporte ha tenido una repercusión internacional importante. (Internet)

A pesar de todo, el deporte ha tenido una repercusión internacional importante. (Internet)

El padel es un deporte que nació en México, pero que no goza de la misma popularidad que en España o Argentina, donde la disciplina se convirtió en la segunda más practicada, sólo detrás del futbol.

“Tenemos muchos planes con los gobiernos de varias regiones para crear canchas públicas, por ejemplo en Guerrero y Quintana Roo. Estamos en ese proceso, pero va a tomar mucho tiempo. En los clubes que tienen canchas de padel necesitas pagar una membresía de alto precio y es por eso que ha costado trabajo llegar a otros lados. Se necesitan recursos y hoy en día la Conade nos ha ofrecido invertir en instalaciones una vez que se tengan los terrenos para poder hacer que la gente se acerque y pueda practicar este deporte”, dijo José Luis García Frapolli, presidente de la Federación Mexicana (Femepa) y vicepresidente de la Federación Internacional de Padel.

El juego se originó en Acapulco, en 1969, cuando el ingeniero Enrique Corcuera quería construir una cancha de tenis en su casa, pero al no contar con el espacio suficiente la hizo más chica dentro de los límites de un frontón, dejando que la parte de atrás del rectángulo colindara con la pared alta. Cuando el ingeniero y sus amigos jugaban en ese espacio, muchos aprovechaban el rebote de la bola sobre el muro para responder con una nueva ofensiva. Desde ese momento la pista fue sufriendo modificaciones hasta estar completamente cerrada por paredes de vidrio o reja, en los que la pelota puede rebotar después de golpear el piso.

Desde su invención, amigos españoles y argentinos de Enrique Corcuera lo empezaron a exponer en sus respectivos países, consiguiendo que con el tiempo se construyeran más de 30 mil canchas en cada uno de ellos, mientras que actualmente en México sólo existen alrededor de 5 mil.

“Yo sé que no es fácil, pero sí estamos tratando de bajarlo un poquito para que no sea tan elitista y podamos llegar a más comunidades, a más gente y generar un mayor impacto social”, aseguró García Frapolli.
De acuerdo con el presidente de la Femepa, la inversión para construir un espacio de práctica es de aproximadamente 250 mil pesos, dependiendo si se usa reja o vidrio para las paredes; además, el costo de la raqueta especial empieza en los mil 300 pesos y se le debe sumar las membresías de los clubes donde están las instalaciones.

A nivel nacional, existe un circuito amateur y alrededor de mil 200 afiliados a la Federación Mexicana, cifra que contrasta con los cerca de 150 mil registrados en España, donde los jugadores pueden llegar a cobrar hasta medio millón de euros al año por competir. No obstante, el talento mexicano no escasea y Octavio Lara y Fabián Mujica, pareja número 1 en el país, se presentaron en el Mundial de Bilbao el año pasado y alcanzaron los cuartos de final.

A pesar de todo, el deporte ha tenido una repercusión internacional importante.

“Tenemos 25 países ya registrados y afiliados, y hay alrededor de 10 solicitudes, con lo que estamos más cerca de cumplir con los 35 países requeridos. Los primeros pasos que vamos a dar serán para hacerlo un deporte de exhibición y después olímpico”, expresó el vicepresidente internacional.

Mientras la aprobación llega, los torneos internacionales se siguen gestando y el fin de semana la ciudad de México fue sede de la Copa BMW, en la cual se dieron cita algunos de los mejores jugadores de diferentes partes del mundo.