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El otro muro...

En 1990 Roger Waters festejó la caída de las ideologías; ahora llega a la capital mexicana en la que Donald Trump insistió en separar a México de Estados Unidos.
Eduardo Bautista
27 septiembre 2016 22:16 Última actualización 28 septiembre 2016 5:0
Hace medio siglo, Roger Waters fue el símbolo de la libertad. El Muro de Berlín cayó al ritmo de su música, y de la de muchos otros. (Óscar Castro)

Hace medio siglo, Roger Waters fue el símbolo de la libertad. El Muro de Berlín cayó al ritmo de su música, y de la de muchos otros. (Óscar Castro)

Roger Waters está muy lejos de ser un hombre tibio. Su excompañero de banda, el baterista Nick Mason, lo recuerda así en su autobiografía Inside Out (2005): “una vez que Roger considera necesaria una confrontación, se compromete tanto a ganarla que, a veces, sus medios pueden resultar bastante aterradores”.

Hoy Waters ha elegido confrontarse al gobierno israelí. En 2011 se sumó a la campaña internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, en respuesta a la violencia que, dice, ejerce el gobierno de Benjamin Netanyahu sobre la comunidad palestina. “He sido acusado de nazi y antisemita durante los últimos 10 años”, dijo al diario británico The Independent.

Es así como llega a la Ciudad de México el fundador de Pink Floyd: más político que nunca. Porque en realidad The Wall –el último disco de la mítica banda londinense con su formación original– nunca fue realizado con fines ideológicos. El mismo Waters declaró en varias ocasiones que el muro nunca representó gobiernos o dogmas, sino barreras emocionales, pasados tormentosos, ladrillos que impiden al ser humano relacionarse con su entorno.

Sin embargo, dice el periodista Hugo García Michel, la política siempre ha sido inherente a la música de Pink Floyd, muchas veces por coincidencia histórica. Como cuando Roger Waters ofreció aquel emblemático concierto del 21 de julio de 1990 en la Puerta de Brandenburgo ante más de 400 mil personas, ocho meses después de la caída del Muro de Berlín. En aquel show fue derribado un muro de plástico, pero lo que en realidad se había caído era una noción del mundo, según recuerda Ingo Schulze en su libro Historias Simples (2000).

Ahora el exbajista de Pink Floyd arriba a la capital con otro muro por delante: el que Donald Trump amenaza con construir en la frontera con México si llega a la Casa Blanca. Waters ha llamado “cerdo ignorante” al republicano. En redes sociales, sus seguidores mexicanos le han pedido que, durante su espectáculo, en lugar de un cerdo gigante, coloque la figura del magnate neoyorquino.

El músico mexicano Alonso Arreola espera que el bajista aproveche los conciertos que ofrecerá hoy, mañana y el sábado en la Ciudad de México para denostar a Trump: “Su visita es importante por el contexto en el que sucede. Tiene la enorme oportunidad de criticar al establishment, pero sobre todo a las estupideces de nuestro gobierno”.

Aunque García Michel no considera a Pink Floyd una banda política, admite que The Wall es un álbum que ha adquirido una fuerte carga social. La trayectoria de la banda, sobre todo la de su frontman, dice, ha coincidido con los grandes acontecimientos históricos del siglo XX. “The Wall sigue vigente, pues nos enseña que siempre debemos derribar los muros”, agrega el fundador de la revista La Mosca en la Pared.

FIGURA POLÉMICA
Hace medio siglo, Roger Waters fue el símbolo de la libertad. El Muro de Berlín cayó al ritmo de su música, y de la de muchos otros, como David Bowie y Bruce Springsteen. Sin embargo, hoy el músico de 73 años vive rodeado entre acusaciones que incluso lo han relacionado con grupos neonazis.

“Se ha convertido en un ser muy reaccionario, pues se ha pronunciado a favor de un bando en el que actúan grupos terroristas. Lo que no podemos negar es que The Wall se convirtió en un mito de la época. Pink Floyd logró captar la sensibilidad de su tiempo, la realidad de los muros, muy el siglo XX, aunque ahora vemos que el XXI empieza de la misma manera”, considera el periodista de rock Salvador Mendiola.

Waters es miembro activo del BDS pese a que su padre luchó contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Durante uno de sus conciertos de su última gira exhibió un cerdo negro con la Estrella de David. “El show de The Wall es muchas cosas, pero no es antisemita ni pro nazi”, respondió el bajista ante las críticas.

El periodista mexicano Rogelio Villarreal ha hecho notar en sus redes sociales que Waters carece de sensibilidad política, pues no toma en cuenta el papel que desempeñan organizaciones como Hamás o Hezbollah en la dramática condición del pueblo palestino.

RUMBO A 2018
A dos años de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en México, el concierto que el británico dará el sábado próximo en el Zócalo capitalino servirá para pulir la imagen del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, y de su partido, el PRD, coinciden los entrevistados.

El espectáculo, acota García Michel, va mucho más allá del uso electoral, pues se trata de una oportunidad única para escuchar la música de uno de los grupos de rock más importantes de la historia. “Me parece justo para las miles de personas que no pueden pagar un boleto para ir al Foro Sol”, dice.

“Pink Floyd fue una de las bandas fundacionales del movimiento psicodélico, y de lo que después se llamaría art rock. Fueron pioneros del rock como concepto, como teatralidad, desde la música en vivo hasta el arte gráfico de los discos”, concluye Arreola.