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El Munal despliega lo bello del horror en el ojo de Otto Dix

En la obra del artista alemán Otto Dix aparece él mismo, desde las creaciones más tempranas y hasta lo más tardío de su producción. El Munal inaugura a partir de hoy "Violencia y pasión", dentro de las actividades del Año Dual México-Alemania.
Rosario Reyes
11 octubre 2016 21:28 Última actualización 12 octubre 2016 5:0
Una serie de 50 grabados se despliega en un estrecho espacio, que confronta al espectador con las brutalidades que retratan. (Especial)

Una serie de 50 grabados se despliega en un estrecho espacio, que confronta al espectador con las brutalidades que retratan. (Especial)

En la obra del artista alemán Otto Dix aparece él mismo, desde las creaciones más tempranas y hasta lo más tardío de su producción, cuando pintó un autorretrato junto a su nieta Marcela, en el que se muestra sonriente por única vez. Estaba próximo a morir.

A lo largo de su trayectoria, se pintó como estudiante, un soldado o un violador, entre otros personajes, en una alegoría de la guerra que marcó su existencia y su arte.

Dix sufrió bajo su tiempo, pero también lo disfrutó y un mensaje que nos dio es que todo lo que pintó lo amaba; todo lo que vio era bello para él”, explica Ulrike Lorenz, directora de la Galería de Arte de Mannheim y curadora de Otto Dix. Violencia y pasión, que se inaugura hoy en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), dentro de las actividades del Año Dual México-Alemania.

Por primera vez se exhibe en la Ciudad de México una retrospectiva de todos los periodos creativos del artista (1891-1969), quien fue testigo de una época marcada por las dos guerras mundiales, la cultura de la República de Weimar y la división política alemana después de 1945.
Precisamente el florecimiento de Weimar está representado en uno de los dos trípticos que se exhiben en esta muestra, dividida en siete secciones, con más de un centenar de piezas.

Para Dix, un símbolo de ese tiempo era el jazz y su influencia en la alta sociedad, agrega la experta. “Aparecen esos elementos, pero en los dos extremos hay prostitutas y lisiados de guerra (él mismo se refleja como sobreviviente), que son personajes a los que ya había recurrido a principios de los años 20, para mostrar las contradicciones de la sociedad y la ciudad, así como la tensión entre la vida y la muerte”.

Dix fue reclutado en la Primera y la Segunda Guerra Mundial; comenzó a pintar a principios de los 20, y en la década de los 30, el régimen Nacionalsocialista le obligó a una especie de exilio interno, al prohibirle seguir con su trabajo como profesor. Su obra formó parte de la célebre exposición de Arte degenerado, que en 1937 reunió a 122 artistas
en Múnich.

Esta amplia selección reúne todos los estilos que trabajó, por ejemplo, a su regreso de la Primera Guerra Mundial, durante un corto periodo experimentó con el futurismo, el cubismo, el expresionismo y el dadaísmo.

En esta exposición, una serie de 50 grabados se despliega en un estrecho espacio, que confronta al espectador con las brutalidades que retratan.