AFTEROFFICE
CULTURAS

El mexicano que viajó por el mundo para descubrir la música más simple

Cuando comenzó a recibir premios, Mark Aanderud supo que era el momento de dejar Praga, quizá para siempre. Era el año 2009. Nueve años antes había dejado México en busca del sueño de casi todo jazzista: Nueva York.
María Eugenia Sevilla
12 mayo 2015 22:5 Última actualización 13 mayo 2015 5:0
Mark Aanderud

Mark Aanderud trabajó con The Mars Volta. (Cortesía)

Cuando comenzó a recibir premios, Mark Aanderud supo que era el momento de dejar Praga, quizá para siempre. Era el año 2009. Nueve años antes había dejado México en busca del sueño de casi todo jazzista: Nueva York. Pero su búsqueda lo llevó a encontrar la vida en Francia, la República Checa y Washington, antes de llegar a un Manhattan que terminó, también, por aburrirlo.

“Me cansó la actitud de la gente y me agotó el jazz”, dice. Es un explorador imparable. Hoy vive en Barcelona, y en México es considerado uno de los pianistas más brillantes de su generación. Está de vuelta, pero sólo hasta junio.

Comienza a grabar el disco de su más reciente proyecto de piano, Animatic Theatre, y tiene la agenda llena de presentaciones en los más reconocidos clubes de jazz de la ciudad con sus proyectos mexicanos Mole -el proyecto que creó con el baterista Hernan Hecht-, con uno de sus tríos y en solitario.

___Tres años en Barcelona, ¿cómo se encuentra allá?

___Es interesante, pero el tipo de música que se está tocando es muy diferente que en México porque los músicos tienen otra formación y hay mucha gente de otros lugares; la escena es más variada. Realmente no me he sentido muy a gusto para tocar mi música, como que es más jazz, más electrónico, más libre; eso allá no fluye tanto, entonces tengo el Grupo Quebrante, un cuarteto brasileño. Me he metido en circuitos menos jazzísticos, trato de no buscar lo mismo que aquí.

___¿A qué atribuye que en México el jazz sea más “libre”?

___La vida aquí es más caótica y eso hasta cierto punto lo favorece. Los músicos llegan a tocar bien fogueándose en la calle, buscando la clase particular; no hay gente que salga de la escuela haciéndolo bien, como en Europa, donde una formación más sólida los hace menos creativos.

___Usted mismo tiene esa formación clásica…

___Nunca he aceptado la manera de educar que yo mismo viví. A los músicos se les tiene que motivar a buscar por sí mismos, y no solamente a recibir; en México hay mucha intención por experimentar, ves muchos músicos que se han formado tocando de todo y buscan expresar todo eso que han vivido, con resultados muy interesantes. Cada quien busca lo que quiere y realmente ves a muy poca gente tocando jazz tradicional.

___¿Cómo mantenerse en una Barcelona en crisis?

___Yo llegué con la crisis. Me decían: ¿para qué te vienes? ¡Estás loco! Pero siempre salen cosas. Es una ciudad con mucho dinero, turismo y los clubes y festivales también se aprovechan de la palabra crisis para pagarte menos. Hay demasiados músicos para los pocos lugares.

___Y hay pocos mexicanos trabajando fuera. ¿Qué tan difícil es cambiar de país?

___Siempre es horrible, es empezar de cero en cada lugar, ver quién me puede ayudar a hacer contactos… En Praga, por ejemplo, lo difícil fue la primera vez que llegué a un club y escuché a uno de sus mejores pianistas: ¡pum! Y dije: este tipo toca increíble. Yo no toco como él. ¿Y qué hago?, porque necesito trabajar ya. La decisión fue muy clara: estudiar como bestia, ver a más pianistas... Luego el latin jazz me abrió las puertas.

___¿Qué le llama la atención ahora en la escena mexicana?

___Ha cambiado mucho en los últimos dos años; están saliendo muchos músicos tocando bien, lo que por varios años no sentí que pasara mucho. Hay cosas muy interesantes. Y ya estamos más acostumbrados a tener gente que viene a tocar de Nueva York, de Europa, y la globalización también tiene su efecto.

___¿Qué le falta hacer a los músicos para proyectar al jazz mexicano en el exterior?

___Les falta realmente exponerse. No es lo mismo quedarse, que agarrar tus chivas, irte a Nueva York, por ejemplo, y toparte con la realidad, con el nivel máximo; eso te permite saber en qué punto estás tú y cómo ir creciendo. Yo lo hice y es muy duro, allá nadie me pelaba, pero seguía buscando oportunidades y mi propia manera de hacer música, pero siempre consciente de la tradición y de tener la técnica suficiente, que es algo que se está perdiendo aquí: hay muchos músicos que están débiles en ciertos aspectos y quieren brincarse; porque tocan con otros, creen que están a su mismo nivel. Primero, hay que tocar muy bien, progresar y si uno cree que está listo para salir, hacerlo. La búsqueda te va llevando.

___¿Qué proyectos realiza durante su estancia en México?

___Grabamos un par de videos con Mole, estamos presentando el disco nuevo RGB MOLE y necesitamos tener un poco más de promos, porque ahora, vas a un club y te piden tu video. Y estoy comenzando a grabar el disco de Animatic Theatre, ese proyecto me hace muy feliz, lo comencé hace cuatro años. En él hay poca improvisación y no es complejo, pero ha obtenido una reacción interesante, porque cuando lo oyen me dicen que cómo he evolucionado, y yo lo veía como lo opuesto: música muy sencilla, melodías muy simples. A esto ahora ya le inventaron el nombre en Spotify, le llaman modern classical o post classical, y me interesa mucho porque me saca un poco del mundo del jazz y me ubica ante otras audiencias.