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El máximo foro del arte actual en México se renueva

El Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo (SITAC) se llevará a cabo a lo largo de seis meses y estará dividido en tres fases. La parte central será el contexto actual de la escena artística mexicana.
María Eugenia Sevilla
03 abril 2016 21:36 Última actualización 04 abril 2016 5:0
SITAC. La edición 12 se realizó el año pasado en el Teatro Julio Castillo, durante tres días. (Cortesía)

SITAC. La edición 12 se realizó el año pasado en el Teatro Julio Castillo, durante tres días. (Cortesía)

Nadie es inocente: ni el Estado, cuyas políticas culturales ponen a los museos en peligro de convertirse en salas de espectáculo más que de experiencias educativas, ni los artistas que persiguen la beca para producir; ni los especuladores que desquician el mercado mundial, ni las galerías que responden a él; ni los mecenas que condicionan su apoyo según las cifras de afluencia que se prevén.

En entrevista, la directora del Patronato de Arte Contemporáneo A.C. (PAC), Mariana Munguía Matute, explica que éstas son algunas de las preocupaciones que habitan el contexto actual de la escena artística mexicana, la cual, asegura, es saludable y creciente, pero también tiene una problemática compleja y distinta a la de hace 15 años, cuando inició el siglo y, con él, la organización que dirige.

Esta nueva situación, dice Munguía, ha obligado a reestructurar el foro de reflexión más importante del país sobre la materia: el Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo (SITAC), que en su edición 13 se organiza precisamente bajo aquella sentencia que le da nombre: Nadie es inocente.

“El título apunta a que en la comunidad artística cada actor tiene una posición: productores, gestores, creadores, patronatos, el mercado, etcétera, y debemos ser responsables de nuestras posturas para hacer que la relación entre todos se dé de manera más sana”, explica Matute.

Antes, el SITAC consistía en una serie de mesas de discusión cuyos temas y ponentes eran elegidos por un director y se realizaban durante tres días. “Ahora no hay una persona que cree los contenidos de forma autoral, sino que están presentes aquellas temáticas que son relevantes para discutir en conjunto, como comunidad”, advierte.

El SITAC se llevará a cabo a lo largo de seis meses y estará dividido en tres fases. La primera tendrá lugar el 15 y 16 de abril en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque –su sede tradicional-, bajo el tópico Razón política de la gestión cultural del Estado.

“A través de una serie de conferencias analizaremos el rol de la política y se cuestionará por qué hemos dado por sentado que la cultura es una responsabilidad exclusiva del Estado”, puntualiza la organizadora.

“Se está creando una Secretaría, así que hay que tener la mirada atenta a lo que está pasando y a lo que sucede con las nuevas generaciones para ver cómo podemos establecer otro tipo de relación. Ellos ya no están esperando a vivir de la beca, saben que tienen que buscar apoyos afuera, pues, a diferencia de hace 15 años, México es cada vez más una visita obligada para los curadores de diversos países que se interesan en la escena latinoamericana”.

¿Cultura del beneficio común?, segundo eje temático, busca cuestionar este concepto, que “ha sido entendido como espectacularidad o masividad acrítica, para beneficio de un poder en evidente quiebre de credibilidad”, de acuerdo con el texto que introduce al programa del SITAC XIII.

En un afán descentralizador, esta fase tendrá lugar en la Universidad de las Américas de Puebla, entre mayo y agosto, y abarcará desde conferencias hasta mesas de trabajo para el desarrollo de proyectos.

Aprovechando la ambigüedad de la frase, Producción del valor del arte -último eje temático, a realizarse en septiembre a través de una serie de conferencias-, también pondrá el dedo en la espectacularidad imperante en la promoción del arte actual.

“Mientras las galerías se convierten en mini museos, los museos, que eran el espacio de legitimación, buscan atraer grandes filas de gente que va a tomarse la selfie, y los patrocinadores que apoyan económicamente exigen cada vez más tener su nombre en la sala. Estos son algunos peligros a los que hay que estar atentos y que pondremos sobre la mesa”, adelanta.