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CULTURAS

El más versátil de los 
Marsalis tocará en el Lunario

Aunque proviene de una familia jazzista tradicional, Branford Marsalis no conoce de banderas ni géneros musicales. El próximo fin de semana, este ícono de los ritmos sincopados se presentará en el Lunario del Auditorio Nacional. ¡No te lo puedes perder!
Myrna Martínez
05 abril 2015 19:39 Última actualización 06 abril 2015 5:0
Branford Marsalis es un virtuoso del saxofón. (Tomada de FB Oficial)

Branford Marsalis es un virtuoso del saxofón. (Tomada de FB Oficial)

El apellido Marsalis remite a un jazz purista y conservador, pero no es así. El saxofonista Branford Marsalis siempre ha roto con esa idea, se ha salido del canon y se ha convertido en uno de los músicos más vanguardistas gracias a que ha explorado su carrera sin prejuicios o ideas preconcebidas.

Tiene 54 años y es el hijo mayor del pianista de Nueva Orleans Ellis Marsalis. Sus hermanos Wynton, Delfeayo y Jason han consagrado sus carreras a la música sincopada, mientras que Branford ha tocado al lado de Sting y Greatful Dead, dirigido la orquesta del talk show de Jay Leno, compuesto melodías para musicales de Broadway y formado en los 90 el grupo de rap, rock y funk Buckshot Lefonque.

Nunca se ha alejado del jazz desde que formó su cuarteto en 1986, con el que se presentará este sábado 11 y domingo 12 de abril en el Lunario del Auditorio Nacional. Lo acompañan dos músicos con los que se ha conectado durante décadas, el pianista Joey Calderazzo y el bajista Eric Revis, y también con su actual baterista Justin Faulkner.

La conexión entre ellos es tan veloz, que su último disco Four MFs Playin’ Tunes, lanzado en 2012, se realizó en dos días.

“Eso es lo que haremos en el concierto, tocar rápido. Nosotros no somos un cuarteto que hace discos para promocionarlos. Si entiendes el jazz históricamente y volteas a ver a los grandes jazzistas te das cuenta que ellos no fueron vendedores de discos, ellos tocaban en clubes. Nosotros tocamos para vivir”, dice el tres veces ganador del Grammy.

De niño no sólo escuchó la música de su padre, también se impregnó de todos los ritmos de Nueva Orleans, donde convergen también el soul, blues y funk.

“Nunca sentí alguna responsabilidad por tener que ser jazzista. Cuando era joven tocaba el piano en una banda de rock & roll y el saxofón en una banda de R&B. Mi hermano y yo tocábamos en sinfónicas y competíamos en las iglesias. Mi madre nunca me dijo: ‘Dios mío, ganaste una competencia en una iglesia bautista’”, recuerda divertido Branford Marsalis.

El saxofonista pensó en tocar jazz seriamente hasta que cumplió los 19 años. En su cabeza se repetía una y otra vez que quería hacer música más compleja. Pero su ingreso fue difícil, al principio trataba de emular a John Coltrane o Wayne Shorter, pero su paso por el grupo Jazz Messengers del baterista Art Blakey y, posteriormente, por el quinteto de su hermano Wynton, le ayudó a encontrar su música.

“Me tomó mucho tiempo entender que no es suficiente ser un buen músico para tocar jazz, que es algo mucho más complejo y emocional, aprender eso es un desarrollo muy lento. Me enamoré de este género cuando realmente logré encontrar mi propio sonido”, confiesa Marsalis.

Uno de los momentos más abrumadores como músico fue cuando llegó a Nueva York en los 80, y se encontró con una escena más rígida, donde mal miraban y criticaban a los jazzistas que se salían del canon tradicional, del bebop de los 40 y trataban de innovar como Miles Davis.
Esta situación le resultó incómoda porque creció tocando múltiples estilos de música y en variadas dimensiones, y a pesar de que se rumora que Wynton se enojó cuando él se fue con Sting en los 80, Branford asegura que nunca había recibido críticas.

“Nunca había tenido discusiones sobre cánones o tocar otros géneros hasta que me mudé a Nueva York y sentí eso con mis colegas, yo no sabía de qué estaban hablando”, recuerda el músico quien compartió escenario con Herbie Hancock, Wayne Shorter y Miles Davis,
“En Nueva Orleans nunca pensé en la música como si fuera una competencia, y cuando llegué a Nueva York la prueba era realmente loca, la música no tiene que ser de ese modo. Los músicos se vuelven muy inseguros y piensan que porque no te gusta su música no te caen bien”.

Tras aprender a lidiar con esas situaciones de ego, Branford simplemente se cansó y la década pasada, cuando cumplió 40 años, decidió mudarse a Carolina del Norte, tierra de John Coltrane y otros jazzistas.

“Yo creo que el jazz debe ser emocional e intelectual. Creo que algunos de los músicos modernos piensan mucho en su trabajo intelectual y ya no tanto en lo emocional, y eso se nota en su música. En mi cuarteto definitivamente tratamos de tocar con las emociones y la pasión”.
Branford Marsalis no deja de explorar sus posibilidades musicales y en los últimos años se ha acercado a la música clásica. El año pasado lanzó el álbum In my solitude: Live at Grace Cathedral (San Francisco), su primer concierto solista. Experiencia que le marcó porque no tenía dónde esconderse o en quién apoyarse. Además de interpretar algunas de sus composiciones y de otros autores contemporáneos, como del japonés Ryo Noda, tocó algunas piezas de Bach.

“La música clásica cambió mi forma de tocar jazz ahora, amplié mi rango y se volvió más dinámico, siento que ahora tengo mayor control del instrumento. Eso se verá en el concierto en México”, concluye Branford, el más versátil y dinámico de los Marsalis.