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El legado de Berna

Jürg Stadelmann, hijo de un joyero propietario de un taller de orfebrería en la ciudad, forjó una de las piezas más emblemáticas del balompié: el trofeo de la Champions League.
Axel Beissner
26 mayo 2016 22:51 Última actualización 27 mayo 2016 5:0
La familia Stadelmann, de Suiza, fue la creadora del diseño y las cuatro primeras versiones de la llamada Orejona. (Reuters)

La familia Stadelmann, de Suiza, fue la creadora del diseño y las cuatro primeras versiones de la llamada Orejona. (Reuters)

La capital de Suiza entró a la historia del futbol por primera vez en 1954, cuando la Selección de la República Federal de Alemania dio vida al llamado Milagro de Berna, al derrotar a la Hungría de Ferenc Puskas por 3-2 en la final de la Copa del Mundo: el primer campeonato para un país en plena reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

Trece años después, Jürg Stadelmann, hijo de un joyero propietario de un taller de orfebrería en la ciudad, forjaría una de las piezas más emblemáticas del balompié: el trofeo de la Champions League.

“Mi abuelo (Hans) era amigo de un delegado de la UEFA (Hans Bangerter, entonces secretario general), por lo que así mi papá tuvo la oportunidad de presentar su diseño. Lamentablemente su idea era muy extravagante y el organismo preestableció que le gustaría una copa con grandes asas para poder levantarla, así como los materiales para su fabricación”, cuenta Nicole Stadelmann, hija del creador, en entrevista para El Financiero.

En marzo de 1967, el Comité ejecutivo decidió entregar el original del primer galardón del certamen al Real Madrid, que apenas el año anterior había conseguido su sexto título, por lo que un modelo que lo reemplazara era urgente. Fue el 28 de marzo que, después de 340 horas de trabajo, Jürg Stadelmann y el grabador Fred Bänninger concluyeron la pieza, entonces de 74 centímetros de altura y 8 kilogramos de peso.

“Creo que hoy en día, en su peso original, hecha de plata .925 y oro laminado por dentro, tendría un costo aproximado de 60 mil euros”, señala Nicole.

Este fue la consagración de una relación que comenzó desde antes –ya habían elaborado algunos pequeños obsequios y trofeos para la UEFA, cuya sede estuvo en Berna de 1959 a 1995-, pero que terminó de fortalecerse con la elaboración de cuatro Orejonas en total. Y es que para la campaña 1968-69 se introdujo una regla para que la copa se diera en propiedad a los clubes que ganaran la competencia en cinco ocasiones o en tres de forma consecutiva, las cuales fueron entregadas al Ajax (1971, 1972, 1973), Bayern Munich (1974, 1975, 1976), Milán (1963, 1969, 1989, 1990, 1994, 2003, 2007) y Liverpool (1977, 1978, 1981, 1984, 2005).

Fue precisamente el club inglés el que recibió el último trofeo de la Champions League fabricado por la Bijoux Stadelmann, ya que la quinta versión, la cual continúa vigente a raíz de que la UEFA determinó para la temporada 2008-09 que se quedaría con ésta y entregaría una réplica a los ganadores, fue elaborada por otra firma.

“Creo que las asas están menos curveadas y es más ligera”, comparte la heredera, quien tomó las riendas de la joyería a partir de ese mismo año. “Sólo hemos visto el diseño actual en televisión; sin embargo, el lazo permanecerá mientras se mantenga la forma de la copa”.

Para fanáticos del deporte y del futbol ha sido muy impresionante que este negocio familiar la haya manufacturado, agrega Nicole, pero eso no les redituó en que hayan vendido más joyas. “Pudimos fabricar la copa mundial para la Federación Ecuestre Internacional y restauramos la Copa Suiza; siempre estamos interesados en nuevos retos”.