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BUENA VIDA

El jerez, un vino por
el que vale la pena arriesgarse 

El jerez es una bebida para el maridaje de un menú de riesgo; es ideal para armonizar desde el aperitivo hasta el postre. Así que si para tu próxima reunión no sabes qué comprar, el jerez es una excelente opción. 
Ruth Martín
02 marzo 2014 23:19 Última actualización 03 marzo 2014 5:0
El jerez es una bebida que va más allá del vino de sobremesa. (Archivo)

El jerez es una bebida que va más allá del vino de sobremesa. (Archivo)

¿Quién no se ha enfrentado al temido momento de seleccionar el vino durante una comida o cena? Agradar a los compañeros de mesa no es tarea fácil menos cuando se trata de encontrar el maridaje ideal para todos los gustos. ¿Innovar o mantener una línea más clásica, menos arriesgada?

Pocos vinos pueden presumir su versatilidad como este generoso y noble. Es el compañero perfecto para toda la velada. Lo avalan años de tradición bodeguera en España. Propio de una tierra homónima, en la que han dejado su impronta numerosas civilizaciones y en la que recalaron importantes familias británicas durante los siglos XVII y XVIII, el jerez ha conseguido deshacerse de esa imagen de consumo relajado y de sobremesa para ocupar un lugar destacado más allá del aperitivo.

Con guacamole… ¿por qué no? Convertidos en anfitriones, vale la pena un menú de riesgo. Sucumbir ante los matices que caracterizan al jerez puede ser placentero.

El paseo comienza con un fino, fresco y ligero, exacto para acompañar un aperitivo de jamón ibérico, aceitunas, quesos o incluso guacamole con totopos. Permite armonizar cada plato sin necesidad de cambiar de etiqueta. Pero como el menú invita a ello, ¿por qué no complicarlo?

Del fino al manzanilla, aliado perfecto para platos frescos como una ensalada o cortes de sashimi. Se sube un nivel a la degustación para llegar al amontillado, especialmente pensado para platos intensos marcados por las especias y el picante.

¿Qué tal un steak tartar? El periplo continúa por el oloroso y el palo cortado, más intensos y de mayor cuerpo; precisos junto a carne roja, caza y guisos aderezados con salsa de trufa o queso intenso, por qué no. Y por fin el postre: moscatel y Pedro Ximénez ponen la nota extradulce a pasteles, helados, panqués y, para contrarrestar, chocolate con chile.

Definitivamente, el jerez es atrevimiento del aperitivo al postre.