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CULTURAS

El hijo del Santo y la dinastía del Ring

Luchador, egresado de Comunicación y amante del café. El Hijo del Santo habla de lo que representa seguir con el legado de su padre, ícono del deporte y la cultura mexicana, y lo que sigue para mantener vivo al personaje en el ring.
Rosario Reyes
15 diciembre 2016 22:15 Última actualización 16 diciembre 2016 4:55
(El Financiero)

(El Financiero)

El Enmascarado de Plata era su ídolo. Aun sin haberlo visto nunca aplicar su famosa llave de caballo en el ring, o vencer a los entes del mal en el cine. Lo conocía por las figuras de juguete que vendían en el mercado. A los seis años, admiraba tanto al Santo como a Batman o Tarzán. Así que descubrir que el luchador era su padre fue grandioso.

Uno de los mejores momentos de su infancia, que transcurrió feliz al lado de sus nueve hermanos. Sólo él siguió el camino de la lucha libre.

Impulsado por el deseo de ser como su padre, comenzó desde pequeño a practicar deportes de contacto con el aval del luchador, que, sin embargo, le puso como condición para dejarlo entrar a la lucha libre que estudiara una carrera. Él eligió Ciencias de la Comunicación. Fue lo que encontró más cercano a su naciente vocación histriónica. así pasó de niño actor a ser el precursor de una leyenda.

El misterio de su padre
Mantuvo el secreto el mayor tiempo posible. Como niño, no entendía a qué se dedicaba mi papá. Lo descubrí ya más grande. Yo tendría unos siete años cuando lo vi enmascarado en casa. Él me contó a qué se dedicaba, tratando de que yo entendiera que no era en realidad un superhéroe.

Pero para mi mente infantil sí lo era y lo sigue siendo. Mi padre es mi héroe. Ser luchador fue un sueño de niño. Tuve la gran fortuna de que mis padres siempre nos ubicaron, en primer lugar, con su ejemplo. Los dos eran gente sencilla, generosa. Mi papá nunca fue presumido, ni se sintió más que nadie, y cuando empecé a luchar, aprendí que los pies tenían que estar siempre bien puestos en la tierra.

Los héroes hoy
Siempre dan esperanza y más que nunca hacen falta. En México, nuestro superhéroe sigue siendo El Santo; yo estoy tratando de hacer mi historia.

Mi padre se encargó de hacer cine, historieta, de luchar, y dejó muchos sueños por cumplir. Esos sueños son los que estoy cumpliendo, como hacer una marca, llevarlo a otros países que no visitó; hay muchos proyectos para que El Santo cada vez sea más grande.

La dinastía del ring
Vamos por la tercera generación. Mi hijo ya está luchando, es muy jovencito, tiene 20 años, y con él continuamos el legado. El mayor deseo de mi padre fue que El Santo no muriera en el ring, él decía que el personaje iba a permanecer a través del cine, pero no quería que en las arenas de México y el mundo ya no existiera un Santo.

Cuando debuté a él le dio mucho gusto porque sabía que yo podía continuar y gracias a Dios el 18 de octubre cumplí 34 años como luchador profesional y sigo activo. Ahora estoy viviendo quizá lo mismo que mi padre: ese gusto de ver que mi hijo se pone el atuendo y sigue con un legado tan bonito.

Detrás de la máscara
Es mi vida. En general, una máscara es algo que nos esconde del mundo, pero en especial ésta, para mí es un símbolo, una imagen que representa a México en todo el mundo, y portarla no es esconderme, sino convertirme en un personaje que la gente quiere, que admira; es algo muy bello poderme convertir en El Santo. En este ambiente de la lucha, como en muchos otros, hay quienes te quieren desviar del camino, los aduladores, toda esta gente que cuando eres famoso te rodea para ver qué obtiene; yo siempre me fui de frente, no me distraje, me cuidé y me sigo cuidando. Y eso se lo he inculcado también a mis cuatro hijos.

Su faceta de comunicador
Mi primera oportunidad en televisión me la dio Paty Chapoy en el mundo del espectáculo. Tenía una sección que se llamaba El mundo de la lucha libre, en donde entrevistaba a mis compañeros. Después empecé a escribir en diferentes revistas de lucha libre, en el periódico Récord y actualmente escribo en El Gráfico. Tuve mi programa en ABC Radio y también hice cine.

Su amor por el café
Sí, soy cafetero. Para mí la universidad fue un tiempo hermoso, me esforcé mucho por cumplir mis ideales; entonces ya empezaba a luchar. Me iba, por ejemplo, a San Luis Potosí en autobús y terminando de luchar, a las 12, 1 de la madrugada, me regresaba a México; llegaba a las 5 de la mañana a la Central del Norte, tomaba mi auto y me iba directo a la universidad. Entraba al baño, me mojaba el pelo y me cambiaba de ropa para llegar a la clase de 7, pero no podía entrar si no me tomaba un café. Lo disfrutaba mucho. Ese aroma lo relaciono con aquellos tiempos.

Este año, El Hijo del Santo inició las actividades conmemorativas del centenario de Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo. Comenzó con el doodle e historieta con los que Google recordó el cumpleaños 99 del luchador, el pasado 23 de septiembre, y seguirá durante todo 2017, con diversos proyectos, entre ellos una película.

La tienda de juguetes Hamley´s, que abrió en México en 2015, seguirá comercializando sus productos, entre ellos el libro El Hijo del Santo y Xico en el inframundo, creado en colaboración con la diseñadora mexicana Cristina Pineda, así como muñecos y productos para bebé.

El legado de El Santo continúa con la tercera generación: Santo Jr., quien debutó recientemente en Tijuana, junto a su padre. Ambos derrotaron a Rayman y Ángel Blanco Jr.