AFTEROFFICE
deportes

El Gran Premio de Austin padecerá la llegada del GP de México a la F1

Al parecer, las horas están contadas para el evento que se realiza en esta ciudad texana, porque la de este fin de semana será la última edición que se realice antes de entrar en competencia directa con el Gran Premio de México, el cual hará su debut en el calendario de la Fórmula Uno en 2015.
Nancy González
30 octubre 2014 22:29 Última actualización 31 octubre 2014 5:0
La calificación en el Circuito de las Américas para la carrera de este domingo inicia hoy. (AP)

La calificación en el Circuito de las Américas para la carrera de este domingo inicia hoy. (AP)

Parece que las horas del Gran Premio de Austin están contadas, porque la de este fin de semana será la última edición que se realice antes de entrar en competencia directa con el Gran Premio de México, el cual hará su debut en el calendario de la Fórmula Uno en 2015.

La carrera en tierras texanas ha tenido un éxito rotundo desde su inclusión en la máxima categoría del automovilismo deportivo en 2012, y la mayor parte de éste se debe a la presencia de aficionados mexicanos.

Los mismos organizadores han aceptado que la cercanía de Austin con México les ha ayudado a que este Gran Premio crezca y la ciudad tenga importantes ganancias, pues al menos el 40 por ciento de sus visitantes son nacionales, y si se cuenta a los inmigrantes que acuden a la competencia para ver a Sergio Pérez y Esteban Gutiérrez, pilotos de las escuderías Force India y Sauber, respectivamente, no es de extrañar que éstos se sientan como en su casa.

Fueron muchas las ocasiones en las que los estadounidenses intentaron tener éxito como sede de la F1, pero el arraigo de la afición a las carreras de NASCAR, toda una tradición en aquel país, impidió que el Gran Premio de Estados Unidos tuviera continuidad no sólo en presencia, sino en buenas ganancias.

Pasó por Sebrig (1959), Riverside (1960), Watkins Glen (1961-1980), Dallas (1984), Phoenix (1989-1991) e Indianápolis (2000-2007), pero ninguno de estos circuitos tuvo la notoriedad de la que ahora goza Austin.

Construir el trazo en esta ciudad, además de la enorme inversión de 400 millones de dólares, fue un gran golpe mercadológico, debido a la cantidad de mexicanos residentes en Texas y su cercanía con la frontera del país; los organizadores apostaron con ventaja y están ganando.

Se calcula que las entradas de la ciudad texana ascienden a 500 millones de dólares por el fin de semana de la carrera, lo cual significa que desde su primera celebración se recuperó lo invertido, pero su buena estrella podría terminar el próximo año, cuando el Gran Premio de México inicie operaciones.

La celebración de una fecha en la capital tiene muchas ventajas para los aficionados de la frontera, como el gasto por viaje. Un vuelo a Austin desde Monterrey puede costar 16 mil pesos como mínimo, mientras que al Distrito Federal puede conseguirse en promoción un viaje redondo entre 600 pesos y menos de dos mil 500 el más caro.

Algunos fanáticos podrían incluso aventurarse a viajar por carretera, con costos mucho menores que si lo hicieran de la misma forma para llegar a Austin. Lo curioso es que la distancia entre Monterrey y Austin es de 605.9 kilómetros y de la capital neoleonesa a la Ciudad de México de 908.4.

Todo lo anterior aumenta la presión para los organizadores del Gran Premio estadounidense para promover la carrera entre su propia afición con mayor eficacia, pues perderán muchos aficionados del otro lado del Río Bravo.

Lo peor quizá sea la cercanía de las fechas, pues la carrera en Austin será la decimoséptima del campeonato 2015, a realizarse el 25 de octubre, mientras que la de México será la decimoctava, el 1 de noviembre.

Esto hará que muchos aficionados deban elegir entre viajar a Estados Unidos o a la capital mexicana, por lo que el costo será un factor que puede ser determinante a favor de México.

La calificación en el Circuito de las Américas para la carrera de este domingo inicia hoy y las gradas estarán colmadas de aficionados, pero para el próximo año, seguramente no será lo mismo.