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CULTURAS

El fraude que se volvió novela

El periodista Diego Petersen, coordinador de "El Informador" de Guadalajara, da a luz su primera novela negra, "Los que habitan el abismo", en la cual trata un hecho real recreado con la ficción.
Myrna Martínez
23 julio 2014 21:45 Última actualización 24 julio 2014 5:0
El periodista Diego Petersen recrea en su novela un gran fraude. (Archivo)

El periodista Diego Petersen recrea en su novela un gran fraude. (Archivo)

Una aseguradora que sospechaba de un fraude solicitó la exhumación de los restos de cierta señora. Al abrir el ataúd, se descubrió que no había cadáver. Nadie supo en dónde quedó la señora, ni el dinero de los seguros cobrados. Éste fue un caso real ocurrido en la capital tapatía en la década de los 90, que sirvió de base al periodista Diego Petersen para escribir su primera novela negra, Los que habitan el abismo.

“Nosotros estamos limitados por nuestra propia visión, mientras que la realidad tiene una gran cantidad de historias fenomenales; es más fácil encontrarlas que inventarlas, porque a la realidad nunca le vamos a ganar en términos creativos”, dice en entrevista el coordinador de El Informador de Guadalajara.

Petersen escribió una primera versión del hecho, cuya protagonista resultó ser la madre de un amigo de él, y la publicó en 2012 a la usanza antigua: por entregas de 20 semanas en el suplemento tapatío de El Informador.

“Los periodistas, si tenemos que entregar a las 7 escribimos al 5 para las 7, y después de escribir tantos años bajo presión me di cuenta que no sé escribir sin presión, así que la escribía el día que la tenía que entregar”, comparte.

“Era una novela muy distinta. La anécdota, decidí retrabajarla y enriquecerla con personajes que van agarrando vida propia, se empiezan a volver casi reales y una obsesión para mí, todo el tiempo estás pensando en ellos”.

Los que habitan el abismo es también un pretexto para hablar de su profesión: el periodismo. Los dos personajes principales son un reportero de nota roja, Beto Zaragoza, y el editor del diario, Manuel Reza. Algunos rasgos de su personalidad y algunas anécdotas son tomadas de su experiencia como editor de distintos medios.

“Aunque sí he reporteado toda mi vida, nunca lo he hecho con una visión como la de Beto Zaragoza, quien viene realmente del oficio, aprendió de su padre y luego le enseña a su hija. Zaragoza es nato, como pocos en la actualidad, para él no es nada glamuroso ni intelectual, simplemente un oficio como cualquier otro. Él hace periodismo de una forma más intuitiva, más cercana a la gente”, afirma.

En la novela, el momento que marca la vida del reportero es cuando ve a su primer muerto. El llamado bautizo de sangre para Beto fue cuando acompañó a su padre a cubrir a una mujer ahorcada -el de Peterson fue una explosión en Guadalajara, en 1992. “Es una fecha que no olvidas, a mí me tocó el 22 de abril. Fui directamente a la zona donde acababa de pasar; el olor no se te olvida jamás”.

Aunque la anécdota principal fue dictando el tipo de novela que sería, el autor confiesa que la nota roja siempre le ha parecido atractiva. “Por un lado es padre pensar en hacer una portada de un periódico de nota roja, siempre se me ha antojado, sin embargo, es lamentable que los diarios más vendidos sean los sensacionalistas, que están pensados como un entretenimiento a partir del dolor ajeno”.

PARA UN MÉXICO NEGRO

Este género, inaugurado en México en 1969 con El Complot Mongol, de Rafael Bernal, ha atraído a muchos escritores como Enrique Serna o Fernando del Paso, y ha tenido a su máximo exponente en Paco Ignacio Taibo II, quien convirtió a un ingeniero común y corriente en detective.

___¿Qué libertad le dio la novela, que el periodismo no?


___Sentí que el periodismo, por sus propios cánones, ya no me permitía narrar ciertas cosas que quería contar, y tienes que recurrir a la ficción para retratar la realidad. Aquí todo tiene que ser verosímil, pero no necesariamente real. (La novela) refleja mucho la realidad, pero con estrategias narrativas distintas.

___En esta época negra, ¿qué ventajas tiene este género para mostrar la actualidad?

___México es una novela negra en sí mismo, lo cual no quiere decir que todo tenga que ser narrado así. El periodismo, por sus propias definiciones y límites, no te permite procesar todo lo que tiene que ver con lo que sienten o piensan las personas; la novela te permite meterte en eso.

___¿Cómo ha sido el desarrollo de la novela negra en México?

___Aunque ha habido buenas novelas, nunca hemos tenido a este gran escritor de novela negra como lo han tenido en otros países. No tenemos a un Padura, por ejemplo. Paco Taibo II es el más cercano, y aunque ha cambiado un poco por novela histórica, su personaje es de los más entrañables.

___¿Y la narconovela como evolución de este género?

___Hemos narcotizado todo: hay narcocorrido, narconovela, narcoperiodismo, te asomas a una librería y la mitad de los más vendidos tienen que ver con el narco; hemos dejado de ver el resto del mundo, del país. No estoy convencido de que deba ser así, estamos reduciendo el país al narco y eso nos empobrece mucho.

___Muchos autores de novela negra hacen secuelas de sus personajes, ¿qué pasará con Beto y Manuel?

___Es una opción que estoy platicando con los editores.

___¿Qué libros recomienda de este género?

___La dalia negra, de James Ellroy; La neblina de ayer, de Padura; y la escritora sueca Camilla Läckberg.