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Él es la promesa mexicana de la gimnasia artística

Le impusieron los pasos de su mamá: practicar gimnasia artística en medio de un entorno donde sólo se hablaba de futbol, más tarde, su pensamiento cambió y se convirtió en campeón de la Olimpiada Nacional 2012, ahora busca llegar a Tokio 2020.
Alain Arenas
05 noviembre 2017 23:11 Última actualización 06 noviembre 2017 5:0
cerda

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En la familia de Kevin Cerda sólo se hablaba de un deporte: futbol. Su padre era un fanático de sepa, pese a que en Hermosillo –ciudad en la que nacieron y aún residen– el más popular es el beisbol. A su madre no le gusta el balompié, pero sí la gimnasia artística, la cual practicó como amateur en su adolescencia.

Cuando el ahora atleta cumplió 4 años, su mamá se impuso para que siguiera sus pasos. “Fue tan grande su determinación que mi papá no tuvo más opción que aceptar la decisión”, comparte.

Kevin recuerda que al principio no le gustaba la disciplina. Dice que las horas de entrenamiento le impedían jugar con sus amigos o asistir a fiestas familiares. Cuando cumplió 8 años cambió su pensamiento. Le comenzaron a gustar los ejercicios, la técnica y la estética que exige.

Fue en esa misma época en la que conoció a Manuel Salazar, quien lo adoptó como su pupilo y actualmente continúa como su entrenador.

“Bajo su entrenamiento pude llegar a la Olimpiada Nacional 2012, en la que gané medalla de plata. Ahí me di cuenta que podía a competir en el alto rendimiento, en las mejores competencias internacionales”, cuenta.

Tenía razón. Apenas en octubre pasado calificó a la final All-Around del Mundial de Gimnasia Artística Montreal 2017, con lo que se convirtió en el primer mexicano en avanzar a esa ronda en la historia de los campeonatos. Terminó en el lugar 23 con 76.931 puntos. La competencia también marcó su debut en esa modalidad.

“Mi meta siempre fue meterme a la final, para eso trabajamos desde el año pasado. Planteamos una competencia en la que no tuviera caídas y lo logramos. En la final no pudimos obtener un mejor resultado porque llegué desgastado físicamente. Eso provocó que la rutina fuera más conservadora, para evitar las lesiones que me han afectado recientemente”, asegura el sonorense.

En los últimos dos años sufrió torceduras crónicas en muñecas y dedos. Mientras que tras la fase preliminar en el Mundial de Montreal padeció dolores en los hombros que persistieron incluso días después de ser atendido por su cuerpo médico. Una vez finalizado el certamen, tuvo que tomar un mes de descanso para que las molestias se detuvieran.
Kevin dice que uno de sus objetivos es ayudar al equipo mexicano a que califique por primera vez a los Juegos Olímpicos en Tokio 2020.

No será fácil. Para hacerlo, el combinado nacional tendrá que terminar entre los primeros 24 lugares en la Copa del Mundo que se celebrará en Reino Unido entre el 21 y 22 de marzo del año próximo.

Cumplido el objetivo tendría derecho a disputar el Mundial en Doha, Qatar, que se celebrará entre octubre y noviembre de ese mismo año. El representativo necesitará concluir la prueba entre los primeros 12 sitios para ganar su pase a las Magnas Justas.

“Es un objetivo difícil porque todos los miembros del equipo deben tener el mismo nivel, porque nos enfrentaremos a los equipos más consolidados, como son los chinos, coreanos, rusos y estadounidenses. De nada sirve que uno o dos tengan un nivel superior si el resto no puede igualarlos. La Selección vive uno de sus mejores momentos en la historia y es muy joven. La mayoría tenemos menos de 25 años.

Además contamos con experiencia en Mundiales, como son los casos de Daniel Corral y el mío”, agrega el atleta de 23 años.

En caso de que el equipo no logre la clasificación a las justas veraniegas de Tokio, el gimnasta tiene un plan alternativo. Buscará clasificar individualmente en All-Around. Kevin señala que el camino es más accesible, aunque tendría que buscar su boleto en la Copa del Mundo británica y, posteriormente, en los Campeonatos Mundiales de Doha.

De lograrlo se convertiría en el primer mexicano que tiene participación en esta modalidad desde Luis López, quien terminó en el lugar 57 en Barcelona 1992 y fue eliminado en la ronda de clasificación.

“Será un ciclo olímpico duro, porque además de los entrenamientos que regularmente son en doble sesión (por la mañana y la tarde) también tendré que acomodar mis horarios para continuar con mi carrera en línea de Arquitectura, de la cual curso el segundo semestre en la Universidad de Sonora. La gimnasia es una disciplina celosa y me ha orillado a estudiar, desde la preparatoria, electrónicamente.

Es un sacrificio que siempre estuve dispuesto a hacer”, afirma