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El doble papel de 'El Bolillo' Gómez

Quienes conocen a Hernán Darío Gómez saben que puede llevar a Panamá a su primer Mundial, por su capacidad para manejar la presión dentro y fuera de la cancha. Este martes enfrenta a la Selección Mexicana en la eliminatoria rumbo a Rusia 2018.
Alain Arenas
14 noviembre 2016 21:50 Última actualización 15 noviembre 2016 5:0
Hernán Gómez tomó al seleccionado panameño y en su presentación dijo que desea llevar al equipo a su primera Copa del Mundo. (Especial)

Hernán Gómez tomó al seleccionado panameño y en su presentación dijo que desea llevar al equipo a su primera Copa del Mundo. (Especial)

Joselo Rodríguez ingresó a las 10 de la noche del 9 de mayo de 2001 al Hotel Hilton Colón, en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Según la versión policial, preguntó a los empleados por la cafetería del establecimiento. Se dirigió a ésta, donde se encontró en una mesa al médico Alejandro Barragán y a Hernán Darío El Bolillo Gómez, quien entonces fungía como entrenador de la Selección ecuatoriana de futbol. Rodríguez encaró al técnico, le propinó un golpe que le fracturó la nariz y sacó un arma con la que le disparó en la pierna derecha. El agresor huyó, mientras que Gómez y Barragán se dirigieron a la clínica Kennedy, de aquella localidad.

El estrega fue declarado fuera de peligro por los médicos del hospital, mientras que Luis Castro, portavoz de la Federación Ecuatoriana de Futbol, declaró que Rodríguez fue identificado como guardaespaldas de Abdalá Bucaram Jr., quien era jugador del Santa Tecla de la segunda división del país sudamericano e hijo de quien fuera presidente de Ecuador entre agosto de 1996 y febrero de 1997. El móvil de la agresión, afirmó el directivo, se debió a que Gómez no convocó a Bucaram Jr. para la Selección Sub-20.

“Regresó a su natal Colombia para decidir si debía o no seguir al mando de la Selección (de Ecuador), pero después de varios días apareció en la concentración. Recuerdo lo que nos dijo: ‘Estoy vivo, muchachos. Les prometí que íbamos a calificar al Mundial y voy a cumplir mi promesa’. Después encabezó el entrenamiento como si nada hubiera sucedido. El tiempo le dio la razón, al final de la eliminatoria calificó al país por primera vez a la Copa del Mundo”, señala Giovanni Ibarra, exportero de la Selección ecuatoriana que integró la plantilla en Corea-Japón 2002.

Ibarra afirma que la mejor cualidad del Bolillo Gómez es su manejo de la plantilla en momentos de presión. “Un día antes de que definiéramos el pase al Mundial ante Chile, el plantel estaba en el hotel de concentración en Santiago; todos estábamos nerviosos. Gómez nos llamó, canceló el entrenamiento y nos citó en un centro comercial. Nos metió a una sala de cine para ver una película, todos nos olvidamos el estrés. Al día siguiente empatamos, aseguramos nuestra calificación y conseguimos el primer empate de la historia de Ecuador en territorio chileno”.

En aquella eliminatoria, Ecuador concluyó en segundo lugar con 31 puntos. Superó a Brasil, Paraguay, Uruguay y a Colombia. Sólo perdió cinco encuentros (cuatro como visitante). Aunque después no pudo superar la fase de grupos, Gómez fue el primer entrenador que le dio una victoria al cuadro sudamericano en una justa mundialista.

“Tiene una suma de cualidades que hacen que los jugadores y el público lo vean como un ídolo. Con los futbolistas es paternal, toma un rol de consejero. Con el público es carismático y les dice que asistan al estadio, porque es un compromiso de todos llevar a la selección al Mundial. Así lo hizo en Ecuador y con la Selección de Colombia, aunque con este combinado salió por cuestiones extracancha”, afirma Wilson Díaz, reportero del diario El País de Cali.

Gómez estuvo en tres ciclos con la Selección cafetetalera. Primero como asistente de Francisco Maturana (1987-1994), periodo en el que sufrió amenazas del narcotráfico durante el Mundial de Estados Unidos 1994. Luego como DT (1995-1998, 2010-2011), pero en su segunda oportunidad tuvo que dejar el puesto, debido a que se le acusó de golpear a una mujer afuera de un centro nocturno. Posteriomente, también tuvo un breve paso por la Selección guatemalteca (2006-2008).

“A muchas personas no les agrada, porque su personalidad es extrovertida. Nunca se guarda nada. Ha tenido sus escándalos, mismos que superó. Estos problemas le ayudaron a que creciera como entrenador y ser humano. Moderó su forma de manejarse fuera de las canchas”, agrega Díaz.

Gómez tomó al seleccionado panameño –que hoy enfrenta a México en la segunda fecha del hexagonal final rumbo a Rusia 2018- en febrero de 2014. Su motivación, según dijo en su presentación, es llevar al equipo a su primera Copa del Mundo.

“Tiene conocimiento del futbol panameño, porque dirigió a varios jugadores que juegan en Colombia. Coincide en que el futbol canalero vive su mejor momento, la mayoría de ellos juegan fuera del país e incluso en Europa. Les inyectó confianza y les demostró que los mejores de la zona (Estados Unidos y México) no son invencibles; la prueba fue en la Copa Oro 2015, en la que no perdió contra ninguno de los dos. No tengo duda de que Gómez los llevará al Mundial”, asegura el periodista.