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El dibujante que 'vengaba' a México con línea de fuego

Su talento era como un aguijón. Su crítica a la clase política, feroz. Rogelio Naranjo comentó alguna vez que sólo se daba el gusto de vengar a muchos mexicanos, al exhibir a quienes ya eran "el hazmerreír de todo el pueblo".
Rosario Reyes
13 noviembre 2016 22:45 Última actualización 14 noviembre 2016 5:0
El acervo del caricaturista es resguardado por la UNAM. (Cuartoscuro)

El acervo del caricaturista es resguardado por la UNAM. (Cuartoscuro)

Su talento era como un aguijón. Su crítica a la clase política, feroz. Así lo describían hace un año el escritor Juan Villoro y el diseñador Alejandro Magallanes al presentar el libro Funerales preventivos (Almadía, 2015) en la FIL de Guadalajara, que le rendía homenaje. Con modestia, Rogelio Naranjo dijo entonces que sólo se daba el gusto de vengar a muchos mexicanos, al exhibir a quienes ya eran “el hazmerreír de todo el pueblo”.

La del caricaturista es una luz más que se extingue en la era de la incertidumbre. Víctima de un paro cardíaco, falleció el pasado viernes en la Ciudad de México. Un concurrido funeral, con guardias que incluyeron a numerosos colegas y la plana mayor de El Universal, el periódico donde colaboró hasta el día de su muerte, dieron cuenta del respeto que todo el gremio le profesaba. You want it darker? (¿Lo quieres más oscuro?) preguntaba Leonard Cohen -otra flama apagada recién-en su última grabación, como un oráculo que prevenía sobre la falta de claridad que provocará la ausencia de voces que expliquen este retorcido entorno.

Por el trazo de Rogelio Naranjo pasaron tanto la clase política como los movimientos sociales de más de medio siglo en México. Sus primeras audacias fueron los retratos ácidos de aquellos cuyo humor involuntario le provocaban risa, casi tanto como indignación.

Amigo de los hoy también fallecidos Julio Scherer, Carlos Monsiváis y Heberto Castillo, comenzó a publicar en El Gallo Ilustrado, el suplemento cultural del periódico El Día y la revista El Mitote Ilustrado, que dirigía Rius. Ya entonces, gracias a la agudeza de los moneros, comenzó la desacralización de figuras intocables, sobre todo la presidencial.

Originario de Morelia, Michoacán, Naranjo recibió diversos premios como el de Periodismo de México, la Bienal Internacional del Humor de La Habana, el del Concurso de Caricatura Antiimperialista de Nicaragua y el Manuel Buendía a la trayectoria periodística, además de realizar numerosas exposiciones y publicaciones.

Según declaró su viuda, Ericka Martínez, el acervo que donó en 2011 a la UNAM está compuesto por 11 mil cartones y la misma universidad planea publicar un libro coordinado por Alejandro Magallanes para celebrar los 80 años que Rogelio Naranjo cumpliría el próximo 3 de diciembre.

El presidente Peña Nieto y el Secretario de Cultura Rafael Tovar y de Teresa lamentaron la muerte del caricaturista, recordado respetuosamente por sus colegas. “Naranjo no sólo era un grafista soberbio, además fue un periodista agudo y un crítico feroz”, advirtió el escritor e ilustrador Bef, para quien Naranjo, Rius y Helio Flores, forman “una generación prodigiosa de caricaturistas”.