AFTEROFFICE
CULTURAS

El día en que El Gabo se enteró que ganó el Nobel

El último editor de García Márquez, Braulio Peralta, narra a EL FINANCIERO la reacción del autor colombiano cuando se supo ganador del Nobel. "A su juicio, Juan Rulfo debió haber ganado el premio", recuerda Peralta.
Rosario Reyes
17 abril 2014 17:19 Última actualización 17 abril 2014 17:20
García Márquez durante la ceremonia de entrega del Nobel, en 1982. (AP)

García Márquez durante la ceremonia de entrega del Nobel, en 1982. (AP)

Editor de la que fue su última novela, "Memoria de mis putas tristes" (2004), Braulio Peralta tuvo la fortuna de estar ante Gabriel García Márquez cuando éste se enteró, muy temprano en la mañana del 21 de octubre de 1982, que había ganado el Premio Nobel de Literatura.

El editor y periodista, uno de los pocos reporteros a quienes Gabriel García Márquez concedió una entrevista, narra cómo fue compartir con 'Gabo' la noticia del Nobel.

Recuerda que, recién ingresado al diario Unnomásuno, llegó en torno a las cinco de la mañana a la redacción para esperar el cable informativo con el fallo del premio Nobel de Literatura. El impulso le brindó no sólo la exclusiva para su periódico, sino un regalo de la vida.

“En 1982 Gabo estaba en la plenitud, en toda su enorme capacidad de alegría, de diversión; su cerebro estaba impresionantemente lúcido, era el hombre al que consultaba Clinton, que iba a cenas con Carlos Fuentes y con muchos escritores norteamericanos, que se encontraban con él para hablar de política, de Cuba, etcétera”.

Esa mañana, iba con él su amiga Margarita Fynn, reportera de "El Día". Ambos, junto a un periodista de Radio Suecia, fueron los primeros en entrar a la casa de Gabriel García Márquez.

“Fue una ocurrencia mía. Cuando brinca el cable, aparece Gabo y, en ese momento, me voy a su casa, toco la puerta, me abren y me dejan entrar. Tuvimos la oportunidad de ver todos sus estados anímicos: la consternación, la alegría que se traduce a veces en lágrimas de felicidad. No digo que haya llorado, sino que sus ojos estaban brillantes, de alguien asombrado. La cara de Mercedes, que le dicen Gaba, y había otras dos personas que no identifico si eran sus hijos”.

Cerca de las siete de la mañana un grupo de periodistas ya esperaban fuera de la casa del premiado, quien no quería abrir la puerta, recuerda Peralta.

“En ese momento nos dijo que estaba muy emocionado, que era un gran honor recibirlo a nombre de Colombia en suelo mexicano -que es donde escribió 'Cien años de soledad'-; que le causaba una enorme conmoción formar parte del Nobel de Literatura cuando ya lo había ganado Pablo Neruda, un escritor al que admiraba mucho. Hizo mucha referencia a "Pedro Páramo" de Juan Rulfo, quien, a su juicio, debió haber ganado ese premio”.


LA ENTREVISTA Y OTROS ENCUENTROS

​Braulio Peralta afina la memoria. Recuerda que se encontró casualmente con García Márquez en RTC, entonces a cargo de la ex primera dama de México, Margarita López Portillo. Abordó al periodista, apelando a su oficio compartido: ¿a tal grado había olvidado que él mismo fue reportero como para negarle una entrevista a otro reportero?, le cuestionó. Entonces el colega lo miró, le sonrió y lo citó al día siguiente en una librería. La entrevista se publicó en dos entregas en las páginas del Unomásuno.

Durante su trayectoria de 15 años como editor, Peralta tuvo la oportunidad de ser el responsable de aquel libro que grupos conservadores pretendían evitar que se llevara al cine, y que en 2012, el cineasta danés Henning Carlsen estrenó en el Festival de Guadalajara: "Memoria de mis putas tristes".

Cuando el editor presentó la novela en 2004, el autor, como era su costumbre, no acudió. “Su presencia era su ausencia”, dice Peralta, quien ante la prensa declaró una verdad que, sin proponérselo, se volvería una extraordinaria estrategia comercial.

“Me toca presentar el libro, sin Gabriel García Márquez, en el Polyforum Cultural Siqueiros y yo digo que Gabo hizo unas correcciones, que la edición para España y la edición para América Latina tenían algunas diferencias sutiles, y se arma un escándalo”.

El mismo García Márquez reconoció que aquella fue la mejor promoción de un libro suyo. Se lo dijo, recuerda, a la agente literaria Carmen Balcells.

La última vez que, dice Peralta, estuvo con el Nobel, fue en diciembre de 2012, para entregarle el libro "Gabo periodista", que publicó el Fondo de Cultura Económica junto con el Conaculta.

“Pudimos estar con él, con Mercedes, le entregamos el libro, que pertenece a la Fundación para el Nuevo Periodismo y es prácticamente el último que sale de Gabo”.

- ¿Sabía usted que Memoria de mis putas tristes era su última novela?

No. Después de "Memoria de mis putas tristes" iba a seguir la segunda parte de "Vivir para contarla" y se hablaba de otro relato, mediano, corto, pero no se concretó nada. Es una enorme satisfacción saber que en México me tocó ser su editor, pero si me pones a escoger entre el editor de "Memoria de mis putas tristes" y el reportero que salió corriendo a las seis de la mañana a casa de Gabo cuando le dieron el Nobel, yo prefiero al reportero.