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CULTURAS

El derrumbe que unió los linderos del cine alemán

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, el cine alemán enfocó sus intereses en temas como el desempleo, la migración y la marginación. “A partir de ahí hay una serie de películas que muestran las consecuencias de la caída del socialismo”, señala el crítico de cine Nelson Carro.
María del Refugio Melchor
04 noviembre 2014 22:31 Última actualización 05 noviembre 2014 5:0
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Tras la caída del Muro, el cine alemán giró a temas como la marginación y el desempleo.

Tras la caída del Muro, el cine alemán giró a temas como la marginación y el desempleo.

El desencanto surgió de manera natural. Tras derrumbar El Muro, Alemania se dio contra otras murallas internas como la imposibilidad de conciliar los intereses de sus ciudadanos: el desempleo, la migración y la marginación; problemáticas que marcaron una agenda cinematográfica, señalan los críticos Nelson Carro y Leonardo García Tsao.

“A partir de ahí hay una serie de películas que muestran las consecuencias de la caída del socialismo, que no fue todo, digamos, tan hermoso como lo esperaban”, señala Carro, también director de Programación de la Cineteca Nacional.

Las producciones fueron realizadas principalmente por cineastas del extremo Occidental, donde existía una industria fuerte y renovada por directores como Volker Schlöndorff, Wim Wenders, Werner Herzog, Rainer Werner Fassbinder o Reinhard Hauff, entre otros que encabezaron el llamado nuevo cine alemán, surgido en la década de los 60.

Para García Tsao, el cambio más importante en la industria fílmica germana fue su integración. “Antes el cine que se producía era básicamente el de Occidente, el del Este era muy eventual y pobre”.

Si bien el documental fue el género fuerte en el registro del acontecimiento que cambió la historia de Europa (Después de la caída y El Muro), el nuevo cine alemán ya se preocupaba por la relación con el otro lado de la frontera berlinesa. Ejemplo de ello es El hombre sobre el muro (1982), de Reinhard Hauff, que recrea la tragedia de muchos alemanes del Este que cruzaron al Oeste.

“Es la historia de un hombre que abandona la República Democrática Alemana (RDA) para irse a la República Federal Alemana (RFA), y cuando está ahí descubre que le faltan las cosas que tenía antes y entonces de alguna manera se queda en la mitad del camino”, cuenta Carro. Entre las cintas que, a su juicio, mejor plasmaron el conflicto tras el fin de la RDA está Adiós a Lenin (2003), de Wolfgang Becker.

Otros títulos obligados son La Promesa (1995), de Margarethe Von Trotta y La leyenda de Rita (2000), de Volker Schlöndorff, sobre un grupo de terroristas arrepentidos de la RFA que encuentran cobijo en la RDA y luego son traicionados; El cielo sobre Berlín (1987), de Wim Wenders, o La vida de los Otros (2006), de Florian Henckel Von Donnersmarck.

Como una curiosidad, está la cinta mexicana de Ismael Rodríguez El niño y el muro (1965), sobre un pequeño que, cuando se le caía la pelota al otro lado de la barda que separaba los dos Berlines, no entendía por qué no podía ir a recogerla.

Ambos críticos señalan que el cine alemán hoy se enfoca en otros temas y sufre una crisis creativa. “No es su mejor momento, de ahí su ausencia en festivales”, concluye García.