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El compositor que lleva a Juan Rulfo al terreno de la ópera bufa

Víctor Rasgado lleva al autor de 'El llano en llamas' al terreno musical en una nueva versión de 'Anacleto Morones' totalmente acústica para celebrar el centenario del nacimiento del escritor.
Rosario Reyes
10 agosto 2017 23:35 Última actualización 11 agosto 2017 5:0
Victor Rasgado

Braulio Tenorio)

Cuando se trata de componer una ópera, Víctor Rasgado se toma todo su tiempo. Tiene proyectos de largo aliento, como Santa (basada en la novela homónima de Federico Gamboa), que comenzó hace alrededor de ocho años.

En otros casos se da el lujo de reescribir una obra ya estrenada, como Anacleto Morones, una versión del cuento de Juan Rulfo, que llevó a la partitura entre 1990 y 1991 y estrenó en Italia en 1994, con anuencia de Clara Aparicio, la viuda del autor de El llano en llamas. Esa fue su primera ópera.

Rasgado escribió la música y el libreto de esta obra, aunque -aclara- intervino el cuento , que posee en sí una prosa musical, sin quitar ni poner nada. “Rulfo es intocable. El texto está acomodado, digamos, para que tenga un efecto dramático más operístico”.

La historia queda que ni pintada para una ópera bufa: tras el fallecimiento de Anacleto Morones, un seductor, las mujeres del pueblo de Amula -maduras y abandonadas, sin los afectos del amante- lo quieren beatificar por los favores sexuales recibidos en secreto. Para ello acuden a su yerno Lucas Lucatero, con el fin de que dé fe de los milagros hechos por Anacleto, sin saber que fue éste quien lo mató.

En octubre próximo, Rasgado montará esta pieza en una nueva versión, totalmente acústica -la anterior es una obra electroacústica-, producida por el Festival Internacional Cervantino para celebrar el centenerio del nacimiento de Juan Rulfo.

En estos 20 años se han desarrollado muchas posibilidades tímbricas para los instrumentos. Quise aprovechar que tengo 18 músicos en el foso y que pueden hacer sonidos muy interesantes, muy locos, no los de las escalas comunes


MÚSICA PARA AFINAR EL OÍDO
“En esta nueva versión, los elementos de la orquesta utilizan técnicas extendidas y sonidos particulares no muy explorados en sus instrumentos, que logran los efectos que buscaba hace veintitantos años con la electrónica”, explica el compositor en entrevista.
“Me parece mucho más interesante el trabajo con los instrumentos acústicos”.

En la pieza original, la música electrónica aparecía cuando en la narración se hacía referencia al pasado. Para esos pasajes, el compositor utilizaba sonidos poco convencionales, como hizo posteriormente en sus dos óperas para niños, El conejo y el coyote, de 2007, y La muerte pies ligeros, de 2014.

El lenguaje musical de Rasgado juega con las tonalidades y busca texturas sonoras diferentes, incluso en sus óperas infantiles
Sus melodías son producto de secuencias numéricas que se desarrollan con una lógica matemática. Para interpretarlas, los músicos requieren de oídos atentos, reconoce.

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Víctor Rasgado


“Pero la música se apoya mucho en la acción dramática para que, aunque suene rara, de acuerdo a la historia, tanto los músicos como el espectador la van viviendo y comprendiendo”, comparte el compositor, cuyas obras se han interpretado también en Estados Unidos y los Países Bajos.

La idea de identificar con sonidos distintos el pasado y el presente en Anacleto Morones, se conserva en el montaje que estrenará el 8 de octubre dentro del Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez, en el Teatro Julio Jiménez Rueda y el 12 del mismo mes en el Festival Internacional Cervantino.

“En estos 20 años se han desarrollado muchas posibilidades tímbricas para los instrumentos. Quise aprovechar que tengo 18 músicos en el foso y que pueden hacer sonidos muy interesantes, muy locos, no los de las escalas comunes”, comparte el autor de la ópera para banda de pueblo Paso del Norte, estrenada en Oaxaca en 2011 y que también se presentó en el Cervantino en 2014.

Rasgado utiliza en su nueva versión rulfiana técnicas que se han desarrollado en el siglo XX y parte de éste, como los glissandos -que juegan con toda la serie de armónicos de cada instrumento-, e incorpora elementos como las baquetas de goma, que producen sonoridades distintas según percutan en el centro, en las orillas o en forma circular alrededor del gong.

Todas sus óperas tienen que ver con temas mexicanos, ya sea a partir de un cuento tradicional inspirado en la obra de Francisco Toledo, o la migración, y todas ellas poseen un lenguaje musical contemporáneo, siempre en busca de nuevas posibilidades sonoras que le permitan crear las atmósferas que imagina para sus escenarios dramáticos.

“Mucha gente piensa que lo moderno tiene que ver con la electrónica, con las máquinas, pero yo creo que no, lo moderno tiene que ver con el pensamiento, con la forma en que logras expresarte, independientemente del medio que utilices, puede ser con una armonía nueva, con contrastes dentro de los sistemas de 12 sonidos, combinaciones que resulten interesantes y cómo las tratas”, afirma.

Las obras tienen que madurar; no estoy pensando en el estreno, sólo pienso en la obra, en la creación, que quede bien, que me guste


ARTISTA DE SU TIEMPO
En el Centro de Investigación de Estudios de la Música (CIEM) -que este año celebra su 45 aniversario-, Víctor Rasgado tuvo una formación en todas las ramas musicales. Actualmente es profesor en esa escuela y enseña a sus alumnos desde música clásica hasta popular.

“Aprenden música folclórica, indígena, rock y pop, para que conozcan bien los géneros y con todos los conocimientos que se les dan de contrapunto, armonía, instrumentación, análisis y canto, tengan más posibilidades de desarrollarse”, destaca.

Como compositor, se ha dedicado tanto a la música de concierto, como a la ópera de cámara, un formato que prefiere porque es más fácil de producir. Santa, el proyecto en el que trabaja desde 2009, es su primera ópera sinfónica.

Ya tiene escrita parte de Hipólito -adelanta-, el pianista ciego que se enamora de la protagonista. Esta pieza lo inspiró para componer Quetzaltepec, un concierto para piano y orquesta que estrenó con la Orquesta Sinfónica de Oaxaca en 2016.

Como no tiene fecha para presentar Santa, la trabaja cuidadosamente.
“Las obras tienen que madurar”, afirma. “No estoy pensando en el estreno, sólo pienso en la obra, en la creación, que quede bien, que me guste”.