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El Clown: expresión artísitica genuina e impura

01 febrero 2014 8:58 Última actualización 12 noviembre 2013 5:21

[Como expresión escénica, el clown es un híbrido en busca de legitimización / Cuartoscuro]


 
Rosario Reyes
 
El clown es como el futbol sin balón”, dice Anatoli Lokachtchouk, fundador de la compañía Escuadrón Jitomate Bola en 1997, pionera de la técnica en México. El artista de origen ucraniano que ha formado varias generaciones de artistas y maestros, explica que esta disciplina “es un espacio en el que uno se refugia tras dar 78 funciones al mes” en el circo, gracias a lo que ahora tiene “un corazón gigante” que le permite dedicarse género “por experiencia de vida”.
 
Mientras se perfilan distintas formas de esta expresión artística adoptada hace menos de dos décadas en México, Anatoli reconoce que él sí busca, “provocar la risa, no importa qué haces”. Sin embargo, advierte, “el clown puro no existe”, pero le da un reconocimiento como “el más grande realista del mundo. No sé cómo se llama una persona talentosa del más alto virtuosismo, con pericia, inteligencia, que sabe provocar la risa”.
 
Alumnos y amigos de Anatoli Lokachtchouk ofrecerán una función en reconocimiento a su labor, en el marco del primer Encuentro Internacional de Clown, organizado por el Conaculta, que se realizará del 18 de noviembre al 12 de diciembre en el Teatro Helénico.
 
Jesús Díaz, director del Varieté de inauguración del encuentro e integrante de La Sensacional Orquesta Lavadero, que cerrará el evento con el espectáculo Mi mundo es alegre, destaca “lo saludable de los intercambios”, pues “durante mucho tiempo se ha creído que es sinónimo de payaso y en el lenguaje coloquial lo es, pero en el lenguaje especializado no. También se ha tomado como un pequeño subgénero del teatro y tampoco es así, es un género en sí; el clown tiene un amplio rango expresivo que no se reduce a la risa y al humor”.
 
No es lo mismo
En el año 2000 se creó la compañía Complot Escena, que además de producir sus propios espectáculos, como La Improlucha o el recién estrenado Improbeach TV, creó una escuela de improvisación hace dos años. José Luis Saldaña, uno de los iniciadores, asegura que la impro “ha ganado terreno en la cartelera sobre todo del D.F.”. En un panorama en el que el stand up va abriéndose camino, con espacios incluso en la televisión, pero, a diferencia del trabajo colectivo de la improvisación, es un montaje unipersonal.
 
La impro, realizada por actores especializados en el género, tiene requerimientos específicos y, al mismo tiempo, es accesible a cualquier persona. “No hay que saber, hay que ser un ser humano, tener sensibilidad, lo que hacemos es potenciar y hacer consciente esta capacidad escénica creativa”, dice quien explica que sus talleres están integrados “en un 70 u 80 por ciento de gente no tiene nada qué ver con las artes escénicas y a partir de una serie de premisas, como son la escucha, la aceptación de propuestas, jugar con el error, trabajo grupal, puede improvisar historias y descubrir esta capacidad creativa que todos tenemos”.