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CULTURAS
Arcelia Ramírez, actriz mexicana

"El cine, fuera del TLCAN"

La actriz aseguró que el cine es un bien cultural que debe estar al acceso de la sociedad mexicana y éste podría ser disfrutado en mejores circunstancias si queda exento de las renegociaciones del acuerdo comercial.
Eduardo Bautista
05 septiembre 2017 22:55 Última actualización 06 septiembre 2017 10:17
Arcelia Ramírez

(Especial)

Con 10 estatuillas, La 4a compañía —la cinta que expone la corrupción del sistema penitenciario nacional— fue la gran ganadora de los Premios Ariel 2017, los galardones más importantes del cine mexicano.

Días después de que sus directores recibieran la distinción en el Palacio de Bellas Artes, confesaron a la prensa una realidad que vive la industria cinematográfica de México desde hace al menos dos décadas: los problemas de distribución han provocado que su filme se quede enlatado, fuera del alcance del público. Sólo unos cuantos han visto la mejor película del cine mexicano en 2016.

Es por ello que más de 470 creadores e instituciones como la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), la Asociación Mexicana de Productores Independientes, El Grito Más Fuerte y la Sociedad General de Escritores de México se han unido en una iniciativa para pedir al gobierno mexicano que las industrias culturales sean excluidas de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), tal y como también lo ha solicitado la Alianza de Artistas de Cine, Televisión y Radio Canadiense.

La carta fue enviada hace 10 días a las Secretarías de Economía, Cultura y Relaciones Exteriores. Fue firmada por actores, directores y productores como, entre muchos otros, Felipe Cazals, Damián Alcázar, Gael García, Diego Luna, Guillermo del Toro y Arcelia Ramírez, quien explica a este diario las demandas del gremio en los turbulentos tiempos diplomáticos que se viven entre México y Estados Unidos.

___¿Cuál es el objetivo de esta iniciativa?
___Nos hemos dado a la tarea de reunir las demandas del sector y consensuar nuestras posturas en una sola. En primera instancia, establecemos que la cultura no tiene por qué responder a los intereses del mercado. La cultura debe estar fuera de la lógica mercantil y por eso creemos que las industrias creativas deben salir del TLCAN. La exención cultural es una postura que ya se ha adoptado en Canadá y en una buena parte de Europa.

La cultura no es una mercancía porque nos ayuda a construirnos como individuos y como sociedad. Es, ante todo, un derecho constitucional y necesitamos leyes que nos permitan ejercerlo a plenitud con toda su diversidad. Debemos propiciar las condiciones para que la sociedad mexicana pueda producir, participar y tener acceso a los bienes culturales. El cine es uno de ellos y podremos disfrutar de él en mejores circunstancias si queda exento de las renegociaciones.

___¿Cuáles son sus argumentos para pedir que la industria cinematográfica salga del TLCAN?

___Partimos de la base de que nuestro cine no se ve en nuestro propio país. Es una situación compleja, pero hemos hecho un trabajo arduo para entender cuáles son nuestras necesidades como gremio. El problema primordial tiene que ver con la distribución y la exhibición.

A nuestras películas se les exige, sin excepción, los topes de taquilla (un número determinado de boletos vendidos). Cuando una cinta consigue su distribución —lo cual, de por sí, ya es complicado— todavía tiene que sortear la exhibición, donde deben competir injustamente con el cine norteamericano, que se encuentra en todas las salas y cuenta con un proceso de promoción avasallador.

El cine mexicano no puede competir contra toda esa mercadotecnia: no tiene recursos para hacerla. Contra Hollywood, no tenemos manera de responder a los topes de taquilla. Por eso vemos con frecuencia que una película mexicana se estrena cierto día y a la siguiente semana ya no está, porque no alcanzó el mínimo de entradas que le exigió la cadena. Nuestro cine funciona de otra manera: por recomendación de boca en boca. Mercadológicamente no se puede competir: nos quitan salas, nos quitan horarios o nos dejan en horarios complicados. El cine mexicano está fuera del alcance de su gente.

La exención cultural es una postura
que ya se ha adoptado en Canadá
y en una buena parte de Europa


___El director Víctor Ugalde ha dicho que el TLCAN fue devastador para el cine mexicano porque el juego entre los tres competidores (México, Estados Unidos y Canadá) nunca fue equitativo. ¿Concuerdan con esta postura?
___Lo único que se consiguió fue que las películas mexicanas compitieran en taquilla —sin leyes de regulación— contra las grandes producciones norteamericanas. No hemos tomado en cuenta que nuestro cine no siempre se realiza con un interés comercial.

Lo que ha provocado el TLCAN es que los filmes nacionales se adapten a las leyes de un libre mercado en el que tenemos una desventaja enorme. La competencia es desproporcionada. En los últimos años hemos hecho esfuerzos en términos de producción; ahora tenemos más de 150 películas al año. Cuando se inició el TLCAN, la crisis en la producción era tan baja que no consideramos necesario incluir leyes que protegieran nuestro cine a nivel de distribución y exhibición.

Años después, nos damos cuenta que, de todas las películas que hemos producido, un gran porcentaje de ellas se queda enlatada por falta de distribución. Los grandes monopolios de distribudores y exhibidores promueven, en su mayoría, el cine estadounidense. No hay convicción para exhibir cine nacional. Lo que nosotros proponemos es un equilibrio. El cine mexicano no puede seguir siendo avasallado.

___Al pedir que el cine hecho en México sea excluido de las renegociaciones del
TLCAN, ¿no afectará a las coproducciones entre los tres países?

___Para nada. Nuestra propuesta no tiene nada que ver con los intercambios artísticos ni con las coproducciones. Sólo pedimos
que se escuche la voz de los artistas en la
arena política.

___Felipe Cazals ha dicho que la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica no puede representar los intereses del cine mexicano porque no auspicia ni fomenta creadores, sino que “se llena los bolsillos” con las películas norteamericanas, porque México es el cuarto mercado más importante para Hollywood a nivel mundial...
___La Canacine tiene sus propios intereses y demandas, que tienen que ver más con una lógica de mercado que con una convicción artística. Ellos también deben estar en la negociación, pero es importante separar nuestras demandas de las de ellos. Nuestro cine nunca ha interesado en Estados Unidos como un negocio. Los actores mexicanos a veces recurrimos a la televisión porque es mejor pagada, aunque es cierto que ha habido un ajuste de sueldos.

___¿Qué se requiere a nivel constitucional para que el cine mexicano supere las trabas de distribución y exhibición?
En primera, que sea excluido del TLCAN y que las instancias de creación cinematográfica y audiovisual —como el IMCINE— recuperen sus funciones de protección. Necesitamos que los productores que invierten su dinero en una película puedan recuperarlo.

Que el círculo de producción, distribución y exhibición se cierre. Promover nuevas legislaciones que permitan que nuestras producciones tengan una distribución digna y costeable, pero sobre todo que no se les exijan las mismas cosas que a la industria norteamericana. Necesitamos una revisión de las leyes de cinematografía y telecomunicaciones, pero también de competencia y derechos de autor.