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'El Cigala' despliega su idilio con el piano

Gracias a "Lágrimas negras", el cantaor Diego "El Cigala" conoció a Bebo Valdés. Y eso, dice, cambió su vida: por la colaboración con el octogenario pianista cubano, él se enamoró del piano. Realizará presentaciones en Guadalajara y Ciudad de México.
Rosario Reyes
15 febrero 2016 21:0 Última actualización 16 febrero 2016 5:0
"El Cigala" se presenta a dúo con Jaime Calabuch Jumitus. (Cuartoscuro/Archivo)

"El Cigala" se presenta a dúo con Jaime Calabuch Jumitus. (Cuartoscuro/Archivo)

Con Lágrimas negras (2003) Diego El Cigala ganó algo más que un premio Grammy y récords de ventas en varios países. Gracias a ese disco, el cantaor conoció a Bebo Valdés. Y eso, dice, cambió su vida: por la colaboración con el octogenario pianista cubano, él se enamoró del piano.

“Yo conocí el bolero por medio de Bebo, y aunque ya me gustaba, no me atrevía a cantarlo, por respeto a los grandes”, reconoce el intérprete , quien llega hoy al país para iniciar este jueves en Guadalajara la gira Íntimo,con el pianista gitano barcelonés Jaime Calabuch, Jumitus.

En 27 fechas programadas hasta ahora, el dueto visitará países como Australia, Colombia, Costa Rica, Chile, Argentina y España.

Más de una década después de la grabación de Lágrimas negras, un álbum de boleros con arreglos flamencos, el cantante presenta un espectáculo a piano y voz que incluye Adoro, de Armando Manzanero; Cóncavo y convexo, de Roberto Carlos, y la misma Lágrimas negras, de Miguel Matamoros.

Los viajes no le impiden continuar con la preparación del disco que lanzará en septiembre, dedicado a la salsa. “Son los dos géneros que me gustan, el bolero y el afrocubano”, asegura el intérprete, quien también ha abordado el tango desde su vena flamenca.

EN FEBRERO
Guadalajara: Diana, jueves 18; Degollado, sábado 20. Ciudad de México: Metropólitan, jueves 25.


“Son homenajes a Héctor Lavoe, Rolando Laserie, Cheo Feliciano, parte del repertorio de la Fania All Star, en los que participarán algunos invitados que todavía no puedo revelar. Yo lo voy a producir y aún tengo un título, estoy en ello”, adelanta.

Si bien reconoce que el baile no es lo suyo, se confiesa fanático del tumbao de la salsa. “Hacemos lo que podemos, pero de hecho no he nacido para bailar. Espero que este disco guste, será bailable y suena muy bonito, de hecho es algo que nunca se ha visto”.

Pionero en las fusiones musicales del flamenco con otros géneros, El Cigala reconoce que para llegar a una buena mezcla debe experimentar con distintas sonoridades. “Nunca haría nada que pudiera perjudicar a otra música. Son retos difíciles, hay que saber qué instrumento me queda, si es viable y funciona. Sólo lo canto cuando me siento feliz y cómodo”.

Tanto en el flamenco puro, como en las fusiones -como su postergado proyecto de ranchero, en homenaje a México-, su forma de cantar parte del alma, asegura. “Canto como lo siento sin dejar de ser flamenco. En el caso del bolero, he tenido grandes maestros en los cuales fijarme, por ejemplo Benny Moré o Armando Manzanero. El bolero me gusta mucho porque es muy nostálgico como el cante, de mucho sentimiento. Actualmente hay poco tiempo para el romanticismo pero nunca hay que perder la esperanza”.