AFTEROFFICE
deportes

El cierre de un ciclo: Adriana Jiménez

A sus 19 años, no pudo dar el último paso para conseguir el boleto a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Pero las revanchas vendrían en los clavados de altura de 20 metros. En julio pasado, ganó medalla de plata en los Campeonatos Mundiales de Hungría.
Alain Arenas
21 agosto 2017 0:50 Última actualización 21 agosto 2017 5:0
Clavados

Clavados

Adriana Jiménez recuerda que su primer clavado lo tiró en la alberca olímpica Alfonso Márquez de la Ciudad de México cuando tenía 8 años. Antes de saltar tuvo miedo. Tras lanzarse cayó con los pies en el agua y el impacto le provocó el llanto. Su madre la consoló y la animó a continuar.

“Me dijo que en esta disciplina tenías que empezar de menor a mayor altitud en las ejecuciones, que debía lidiar con el miedo. Su consejo me sirvió, porque en los clavados de altura (en los que se desempeña actualmente) jamás se deja de tenerlo, porque se ejecutan desde una distancia de 20 metros. Es una sensación buena, porque te ayuda a estar alerta y a no cometer errores que pueden costarte fracturas o daño en los nervios”, afirma.

La capitalina explica que continuó. Se especializó en la plataforma de 10 metros. Logró integrar las diversas selecciones mexicanas juveniles y el punto más alto de su carrera lo alcanzó cuando tenía 19 años. Ganó una plaza para México en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Pero todo salió mal. La Federación Mexicana de Natación (FMN) determinó que una Copa del Mundo -que se realizó meses antes de las Magnas Justas- sirviera como selectivo para definir a las dos competidoras que asistirían a Atenas. Debía concluir entre los dos mejores lugares, pero terminé quinta. No pude asistir a los Juegos”, señala.

Jashia Luna y una juvenil Paola Espinosa fueron las que se quedaron con los pases para representar a México en Grecia. Terminaron en el puesto 13 y 12, respectivamente, en la competencia individual. En la modalidad de clavados sincronizados concluyeron en el quinto lugar. Jiménez, al tiempo, decidió ponerle fin a su carrera.

“Quedar fuera de los Juegos fue una desilusión muy grande. Decidí hacerme a un lado porque estaba cansada de los viajes. Le di un giro a mi vida”, recuerda.

Entonces inició sus estudios en Administración del Deporte en la Universidad del Valle de México, licenciatura que terminó cuatro años más tarde. Posteriormente entró a trabajar al Comité Olímpico Mexicano como entrenadora de clavados a nivel infantil. En esa etapa conoció a otros atletas que practicaban clavados de altura profesionalmente o de forma recreativa.

La invitaron a participar en espectáculos alrededor de la República Mexicana. Aceptó por curiosidad. “No me quería dedicar a esto, pero poco a poco me gustó”, dice. Reinició sus entrenamientos y comenzó a practicar desde mayores distancias. Primero desde los 12 metros, luego 15 y 18. Finalmente llegó a los 20.

“Los clavados de altura se diferencian de los de plataforma porque se debe entrar con los pies en el agua, no con las manos como en otras modalidades. No se puede entrar de cabeza porque la estructura ósea no la aguantaría. Son 85 kilómetros por hora la velocidad en la que se entra en el agua. Son impactos muy fuertes”, explica.

Mejores resultados en 2017
1. Primer lugar en la Copa del Mundo de Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.

2.Primer lugar en la Serie Mundial deSan Miguel de Azores, Portugal.

3. Segundo lugar en los Campeonatos Mundiales de Budapest, Hungría.


Se convirtió en profesional en 2013, año desde el que participa en la Serie Mundial que patrocina Red Bull. Dice que también encontró la motivación en su compatriota Jonathan Paredes, quien ganó medalla de bronce en los Campeonatos Mundiales de Barcelona 2013.

“Quería emularlo y aproveché que el torneo abrió la modalidad para las mujeres en la siguiente edición. Fue duro al principio, pero quería ganar una medalla. No pude hacerlo en Kazán 2015”, sostiene.

Pero Jiménez cumplió su meta en julio pasado, cuando ganó la medalla de plata en los Campeonatos Mundiales que se realizaron en Budapest, Hungría. Fue una de dos preseas que consiguió la delegación mexicana (la otra, también plata, fue en clavados mixtos conseguida por Viviana del Ángel y Rommel Pacheco). Los clavados de altura no forman parte del programa olímpico, por lo que el diploma que consiguió es el de mayor rango que puede obtener en su trayectoria deportiva.

“No considero la medalla una revancha, pero me sirvió para finalizar un ciclo. Las circunstancias y mis decisiones me llevaron a tener un año mágico. No sólo fue la plata en Budapest, también fue el título que conseguí en la Copa del Mundo de Abu Dhabi, y el primer lugar en la Serie Mundial de San Miguel Azores (Portugal)”, comenta.

Eventos restantes en 2017
1. Serie Mundial en Texas, Estados Unidos, el 3 de septiembre. 

2. Serie Mundial en Mostar, Bosnia-Herzegovina, el 16 de septiembre. 

3. Serie Mundial en Lago Ranco, Chile, el 21 de septiembre. 


La clavadista, de 32 años, confiesa que le agradaría terminar su carrera deportiva en dos años. Coincide que en esa fecha se realizarán los siguientes Mundiales de Natación, en Gwangju, Corea del Sur.

“Ganar una segunda presea sería el cierre perfecto para mi carrera. Después de eso ya pienso en la siguiente etapa de mi vida. Quiero concluir mi maestría en Dirección y Administración del Deporte en la Universidad Anáhuac y trabajar en los medios de comunicación”, destaca.

: