AFTEROFFICE
deportes

El ciclismo británico alcanza la cima con inversión y talento

Los representantes del Reino Unido no figuraron el resto de la década. Pero a mediados de 2000, las estrellas del ciclismo de pista quisieron probar nuevos retos. Se cambiaron a la modalidad de ruta.
Alain Arenas
29 junio 2017 22:43 Última actualización 30 junio 2017 5:0
Chris Froome. (Especial)

Chris Froome. (Especial)

Raúl Alcalá, ciclista mexicano entre 1985 y 1998, recuerda que cuando corrió las ediciones del Tour de Francia de 1989 y 1990 escaseaban los competidores británicos.

“Había dos o tres como máximo. No les gustaba competir por tres factores: no se les hacía una carrera atractiva, no estaban acostumbrados a la exigencia física y sólo había un equipo de ese país en aquel entonces, que carecía de patrocinios económicos para soportar los gastos de la competencia”, señala Alcalá, quien terminó en octavo lugar en ambas ediciones.

Los representantes del Reino Unido no figuraron el resto de la década. Pero a mediados de 2000, las estrellas del ciclismo de pista quisieron probar nuevos retos. Se cambiaron a la modalidad de ruta.

Bradley Wiggins –ganador del Campeonato mundial de persecución en 2003- y Mark Cavendish –segundo en el Campeonato británico de 2004- fueron los pioneros. La transición fue positiva. Wiggins ganó la quinta etapa del Tour del Porvenir (Francia) en 2005. Mientras que Cavendish venció, ese mismo año, en la tercera y quinta etapa del Tour de Berlín.

La transformación de estos ciclistas se combinó con la inversión de Rupert Murdoch. El propietario de la cadena British Sky Broadcasting invirtió 30 millones de libras en 2009 para patrocinar a Sky, el nuevo equipo británico de ciclismo de ruta. La brigada fue apoyada por la Federación Nacional. Su objetivo era claro: ganar el Tour de Francia en no más de cinco años.

“La fundación del equipo fue un cambio para el ciclismo de ese país. Hicieron escuelas en Manchester, Londres y otras ciudades de Inglaterra, en las que pocas veces se había captado a jóvenes talentosos para ese deporte. Posteriormente, ampliaron los colegios al resto de la Gran Bretaña y el mundo. A la par, la Federación incrementó las competencias en el país. Así se convirtió en un deporte popular”, explica Pablo Arbeláez, periodista colombiano, quien cubrió por más de 30 años el Tour de Francia y otras competencias.

Arbeláez cuenta que otra medida de Sky fue contratar a los mejores ciclistas británicos del momento, por lo que el equipo firmó a Wiggins en 2010. No tardó en dar resultados. Ese año triunfó en la primera etapa del Giro de Italia y se consagró campeón del certamen británico contrarreloj.

En 2012 ganó el Tour de Francia. Fue la primera vez en la historia que un británico se adjudicó la competencia.

Desde entonces, los ciclistas de ese país se quedaron con el título en tres de las cuatro ediciones siguientes. Fueron ganadas por Chris Froome (2013, 2015 y 2016), quien es uno de los favoritos para conquistar la justa de este año, la cual arranca mañana.

“Esta edición tiene dos etapas contrarreloj, la última de ellas es en la penúltima etapa. Froome puede sacar ventaja porque es un especialista en esta modalidad. Es muy fuerte mental y físicamente. Demostró que puede soportar la presión específicamente en la tercera y última semana del Tour. Es el favorito para llevarse el maillot amarillo. Tiene todo a favor para alargar el dominio de los británicos en el Tour”, sentencia Alcalá.