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CULTURAS

El "Che" en la sangre

Antes de morir, el nieto mayor de Ernesto "El Che" Guevara dejó clara su crítica al régimen de Fidel Castro en la publicación póstuma de '33 Revoluciones', novela que recopila memorias de su infancia y relatos.
Rosario Reyes
01 enero 2017 20:32 Última actualización 02 enero 2017 4:55
(Especial)

(Especial)

A Canek Sánchez Guevara (La Habana, 1974 - Ciudad de México, 2015) le molestó siempre ser presentado como “el nieto del Che”. Por eso concedió pocas entrevistas, pero suficientes para dejar clara su crítica al régimen de Fidel Castro, de cuya muerte -el 25 de noviembre de 2016- no alcanzó a saber.

Las memorias de su infancia en la isla contribuyeron a crear los ambientes del primer volumen de textos que publicó, de forma póstuma, en 33 Revoluciones (Alfaguara, 2016), que consta de una novela breve –de la cual toma el título- y una serie de relatos.

“Amanece cuando la balsa se aleja dando tumbos sobre el oleaje (bajo la lluvia, golpeada por el viento, sujeta a los vaivenes del azar). Por primera vez en su vida ve la ciudad desde el mar y piensa que parece una puta vieja y decadente que no ha perdido del todo su belleza. Piensa también que la va a extrañar”, escribe en la novela.

Poco antes de que comenzara a buscar una editorial que la publicara, Canek le dijo a su padre, Alberto Sánchez -también escritor, editor de la revista Relatos e Historias de México- que 33 Revoluciones, a la cual dedicó 10 años de escritura, era su mejor obra. Sus editores en Barcelona estuvieron de acuerdo y en un periodo inusualmente corto, la imprimieron junto con otros textos, dos años después de su fallecimiento.

“Lo que vieron en esta pequeña novela es el efecto que logra al sintetizar las sensaciones de los hombres comunes en ese país (Cuba), que tienen la existencia aprisionada en una rutina verbal, emocional, laboral, familiar, que se repite día a día, con este discurso machacón como un disco rayado”, comenta en entrevista el padre del escritor.

En 33 Revoluciones -publicada en 25 países y 15 idiomas-, Sánchez Guevara deja un testimonio de la forma en que vivió en la Cuba del “Periodo Especial”, entre las décadas de 1980 y 1990.

En sus páginas narra la tragedia, pero también la boyante vida en la isla. Retrata, igual que otros relatos incluidos en el libro, personajes imposibles de ubicar en otra geografía que no sea ese pedazo del Caribe, donde la libertad se cuela entre las prohibiciones y las carencias.

Personajes que terminan volviéndose inolvidables. Como el protagonista de Confesiones de un artista ensangrentado (o cómo se construye un edificio roto), un caníbal a medio camino entre filósofo y canalla.

Y también deja ver lo que para él significaba haber sido nieto de una figura cuya imagen –consideraba-, pasó de ser un símbolo ideológico a una mercancía.

El mayor de los nietos del Che reconoció que fue precisamente Castro quien convirtió a su abuelo en un comercial. “La simplificación del Che Guevara no comenzó con su comercialización, sino con su canonización revolucionaria”, dijo al semanario Proceso en octubre del 2007.

En otra de las pocas entrevistas que dio, aparecida en la revista brasileña A Utopia (2005), Sánchez Guevara aventuró algunas ideas acerca de una Cuba sin Fidel.

“Imagino que podría desatarse una furiosa lucha en los intestinos del Aparato (todos esos parásitos peleando por las sobras); que saldrán del clóset los dirigentes ahora vueltos empresarios y las mafias que ya operan impunemente en la isla. La burguesía socialista y la aristocracia revolucionaria no tardarían en aliarse con los antaño enemigos del pueblo y venderían Cuba entera si en ello va su supervivencia. Ese es un escenario que imagino; el escenario soviético, digamos”, advertía.

Pensaba, además, en la necesidad de rescatar del abandono a las instituciones heredadas de la revolución. “En el fondo de todo esto subyace una pregunta que considero fundamental: ¿Son en verdad incompatibles socialismo y democracia?”, dijo a A Utopia. Una pregunta pertinente ahora que está por verse cuál será el rumbo de la isla sin Fidel Castro.

También fotógrafo y artista visual, Sánchez Guevara residió en varios países. Primero, obligado por la actividad disidente de sus padres: Hilda, la hija mayor del Che y la peruana Hilda Gadea; y Alberto, un guerrillero mexicano. Después lo hizo por elección.

Fue en México donde pasó su última décadas y donde falleció, en 2015. Era un hombre atlético, de gran estatura y 40 años, cuando murió repentinamente, víctima de un virus que le afectó el corazón.
El escritor dejó muchos más textos inéditos, que su padre planea publicar.

Puedes leer versos de Sánches Guevara nunca antes publicados, en el siguiente enlace: