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El centenario de Octavio Paz obliga a entregarlo como es: con su poesía

Lejos de la burocracia y del canon, que hable el poeta, que nadie interceda por él, en este centenario de adjetivos, en este muestrario de metáforas, en esta efeméride del verso.
Redacción
30 marzo 2014 21:59 Última actualización 31 marzo 2014 13:23
La poesía de Paz es poco difundida en las escuelas públicas del país. (Cuartoscuro)

Sólo con su poesía -ya sin la erudición ni la clase intelectual- convide sus incursiones llanas, ya sin tiempo, con el ocasional lector temporal de agua y viento. (Cuartoscuro)

Bajarlo del pedestal, jugar con él, arrebatarle las palabras, que las comparta todas, con el empresario, el obrero, la ejecutiva, el ama de casa, las secretarias, los políticos y los estudiantes; sobre todo con los estudiantes, los jóvenes en quienes se esconde el ímpetu y fortaleza de la poesía.

Que hable el poeta, que nadie interceda por él, en este centenario de adjetivos, en este muestrario de metáforas, en esta efeméride del verso. Que sólo con su poesía -ya sin la erudición ni la clase intelectual- convide sus incursiones llanas, ya sin tiempo, con el ocasional lector temporal de agua y viento.

Aquí, un recuento mínimo que quiere introducirlo con sus futuros empedernidos lectores de un siglo que ya no es suyo, pero sí nuestro: que haya Paz entre nosotros; que las libretas escolares se llenen de poesía.

La voz de la libertad

Amar
(Fragmento)
hacer de un alma un cuerpo,
hacer de un cuerpo un alma,
hacer un tú de una presencia.
Amar:
abrir la puerta prohibida,
pasaje
que nos lleva al otro lado del tiempo.
Instante:
reverso de la muerte,
nuestra frágil eternidad.

Amar es perderse en el tiempo,
ser espejo entre espejos.
Es idolatría:
endiosar una criatura
“y a lo que es temporal llamar eterno”.
Todas las formas de la carne
son hijas del tiempo,
simulacros.
(Árbol adentro, Seix Barral, 1987)

Peatón
Iba entre el gentío
Por el bulevar Sebastó,
Pensando en sus cosas.
El rojo lo detuvo.
Miró hacia arriba:
Sobre
Las grises azoteas, plateado
Entre los pardos pájaros,
Un pescado volaba.
Cambió el semáforo hacia el verde.
Se preguntó al cruzar la calle
En qué estaba pensando.
(Salamandra, Joaquín Mortiz, 1962)

Los novios
Tendidos en la yerba
una muchacha y un muchacho.
Comen naranjas, cambian besos
como las olas cambian sus espumas.

Tendidos en la playa
una muchacha y un muchacho.
Comen limones, cambian besos
como las nubes cambian sus espumas.

Tendidos bajo tierra
una muchacha y un muchacho.
No dicen nada, no se besan,
cambian silencio por silencio.
(Libertad bajo palabra, FCE, 1960)

Hermandad
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.
(Arbol adentro,Seix Barral, 1987)

Colofón
(Epitafio sobre ninguna piedra)
Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas,
un antifaz de sombra sobre un rostro solar.
Vino Nuestra Señora, la Tolvanera madre.
Vino y se lo comió. Yo andaba por el mundo.
Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire:
(De Poemas)

Aquí
Mis pasos en esta calle
resuenan
En otra calle
Donde
Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde

Sólo es real la niebla

(Salamandra, Joaquín Mortiz, 1962)

De pares y nones
Mientras los periódicos
Se deshojan
Tú te cubres de pájaros
(Salamandra, Joaquín Mortiz, 1962)

Niño con trompo
Cada vez que lo lanza
cae, justo,
en el centro del mundo
(Semillas para un himno, Tezontle, 1954)


El amor
(Fragmento)
El amor es el camino, el ascenso, hacia esa hermosura: va del amor a un cuerpo solo al de dos o más; después, al de todas las formas hermosas y de ellas a las acciones virtuosas; de las acciones a las ideas y de las ideas a la absoluta hermosura. La vida del amante de esta clase de hermosura es de la más alta que puede vivirse pues en ella “los ojos del entendimiento comulgan con la hermosura y el hombre procrea no imágenes ni simulacros de belleza sino realidades hermosas”. Y este es el camino de la inmortalidad.
(La llama doble, Seix Barral, 1993)

Poesía
(Fragmento)
Toda escritura convoca a un lector. La del poema venidero suscita la imagen de una ceremonia: juego, recitación, pasión (nunca espectáculo). El poema será recreado colectivamente. En ciertos momentos y sitios, la poesía puede ser vivida por todos. El arte de la fiesta aguarda su resurrección. La fiesta antigua estaba fundada en la concentración o en la encarnación del tiempo mítico en un espacio cerrado, vuelto de pronto el centro del universo por el descenso de la divinidad.
(El arco y la lira, FCE,1956)

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