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El Canario Temerario: configuraciones

12 febrero 2014 4:30 Última actualización 28 junio 2013 6:39

[Cuartoscuro]


 
 
Jaime Avilés
 

Si 40 años atrás el morbo era propiedad exclusiva de la revista Alarma!, hoy las grandes empresas de la industria noticiosa han desarrollado un producto accesible y eficaz, que les permite comercializar masivamente el horror cotidiano. Hablo de los tabloides de 3 pesos que colocan en su portada la fotografía de un cadáver, por lo general masculino, junto a la imagen de una mujer semidesnuda.
 

Xóchitl Rivera (Ciudad de México, 1980), artista plástica y activista urbana, meditó acerca de este fenómeno durante varios años, para obtener el grado de maestría en artes visuales por la UNAM. A lo largo de su investigación académica logró acumular una cantidad ingente de periódicos ilustrados con hombres que perdieron la vida merced a la violencia y mujeres que intentan ganarse la propia quitándose la vestimenta.
 

Además de la tesis que escribió para titularse, pintó una serie de cuadros de amplias dimensiones en los cuales el tema central e invariable es el feminicidio. Dibujante de trazo excepcional y exploradora de texturas insólitas, que logra sobreponiendo etiquetas, sellos, caritas felices, chaquiras y otras minucias, convivió en su diminuto estudio-casa del Antiguo Dormitorio de Monjas —un bellísimo edificio en ruinas a espaldas de la Escuela Preparatoria de San Idelfonso— con esos poderosos lienzos que reproducían a gran escala cadáveres de mujeres mutiladas, entre cerros y cerros de pasquines sensacionalistas.
 

—¿Qué pensarán, qué soñarán, cómo vivirán los editores que día tras día tienen que escoger la foto más espectacular del asesinato más importante de la jornada y combinarla con la actriz o modelo que posa para que del juego de las 2 imágenes surja un encabezado que aluda a ambos temas y sea a la vez macabro y humorístico? —me pregunta Xochitl.
 
Conozco su trabajo hace tiem- po y con gran curiosidad lo reencuentro, colgado ahora en los muros de la galería Traeger&Pinto (Colima 179, colonia Roma), donde montó una pequeña exposición bajo el título de Configuraciones. Cuadros de gran formato, como el que ilustra esta columna, y tableros más pequeños, forman delicados collages de suaves colores con pedacería y tipografía de esos tabloides que reflejan acríticamente, si no es que celebran, el horror nuestro de cada hora.
 
 
En otras palabras, Xochitl Rivera transforma en objetos artísticos la materia prima de las mercancías que convierten en dinero la muerte trágica y la caricatura del amor sexual inalcanzable, en una burda y reiterativa recreación del diálogo entre eros y thánatos, que nos llena de sensaciones espeluznantes y al mismo tiempo nos aparta de ellas, utilizando con ambos propósitos los cuerpos humanos que “escenifican” sus respectivos papeles para que la tragedia del hombre asesinado y la mujer explotada se rebaje a la categoría de una más digerible y llevadera tragicomedia.
 
 
Con una hoja de servicios en el ámbito de las galerías y los espacios públicos, que incluye cinco exposiciones individuales y 18 colectivas —una de ellas en el campo de saharahuíes refugiados en Argelia, en el marco del festival Artifariti (2011)—, la autora de Configuraciones, muestra que permanecerá abierta hasta este domingo, es también tallerista, animadora cultural, responsable de no pocas intervenciones urbanas en la Ciudad de México, para protestar contra la violencia, pero sobre todo es una creadora incisivamente lúcida, en proceso de maduración, que va a llegar tan lejos como se lo proponga. Y si no —como dicen los que piden refrescos tibios—, al tiempo...