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El Beatle que se esfumó

10 febrero 2014 4:43 Última actualización 21 agosto 2013 5:15

[Jim Berkenstadt indaga, en su nuevo libro, sobre la vida de Jimmie Nicol / Bloomberg]


 
 
Federico Rubli Kaiser

En junio de 1964, Los Beatles estaban a punto de hacer su primera gira internacional: conciertos en Holanda, Dinamarca, Hong Kong y Australia. Un día antes de salir, Ringo fue hospitalizado y operado de amigdalitis. Había que conseguir un sustituto en 24 horas. Jimmie Nicol, un baterista con cierta fama, fue el afortunado suplente. Encerrado en un estudio sin dormir, ensayó las canciones del grupo; así, el 4 de junio, abordó el avión como el “quinto Beatle”. Su momento de fama abarcó 13 días, hasta que Ringo, ya recuperado, se reunió con el grupo en Melbourne. Nicol regresó a Londres y, a partir de entonces, por los siguientes casi 50 años, su vida se convirtió en un enigma, con apariciones y desapariciones, una supuesta muerte, total reclusión como ermitaño, hasta rumores de una enfermedad mental. Pero, a la vez, iba dejando evidencia de su creatividad musical que trascendía sus 13 días de fama. De todos los “quintos Beatles” restantes (Pete Best, Stuart Sutcliffe y Chas Newby), Jimmie fue el único que tocó con John, Paul y George cuando éstos ya gozaban de fama.
 
 
En 2008 un investigador estadounidense de rock, Jim Berkenstadt —desconocido para mí—, me contactó diciendo que estaba investigando la enigmática vida de Jimmie Nicol para plasmarla en un libro. Me comentó que había rastreado que, después de su paso con Los Beatles, Nicol estuvo con varios grupos en Londres hasta unirse con los suecos The Spotnicks. Descubrió que a finales de 1966 The Spotnicks actuaron en el DF, y que Nicol se quedó a vivir en México durante 1967-1971. En 1967 se casó con una bailarina y cantante mexicana, Julia Villaseñor. El matrimonio duró un año. Entonces la pregunta imposible de Jim era si yo conocía a Julia. Le respondí que ni siquiera sabía que Nicol había vivido en México, y que, evidentemente, no sabía quién era Julia. Pero el contacto con Jim me dejó intrigado. Llamé a mi amigo Ramón Rodríguez, un prominente roquero de esa época, y le aventé la pregunta, esperando que me dijera que estaba loco por tratar de localizar a una persona luego de tantos años. La sorpresa fue enorme cuando Ramón me dijo: “Mmh, si, Julia, cómo no, es la pareja de Ricardo, ¿quieres su teléfono?” Así, cinco minutos después de haber leído el correo de Jim, me encontraba hablando con Julia por teléfono.
 
 

Fui cuidadoso en explicarle la situación; me dijo que no sabía nada de Jimmie en 40 años. Le pregunté si tendría ganas de platicar con Jim sobre su relación con él. “¡Uy!, ya ha pasado tanto tiempo... tengo algunas fotos... mantengo recuerdos... puede ser... sí.” Fue así como puse en contacto a Jim con Julia. Por supuesto Jim no daba crédito de que la había localizado. Jim llevó a cabo varias entrevistas telefónicas con ella. Pasaron unos años, y no supe ya nada de Jim y de su investigación. Fue hasta hace unos meses que recibí un correo de él, diciéndome que su libro sobre Nicol estaba por publicarse.
 

Poco después me envió The Beatle Who Vanished (“El Beatle que se esfumó”). Devoré su lectura. Localizar a Jimmie se convirtió realmente en una obsesión para Jim. Realizó una muy diligente investigación por casi cinco años. Rastreó con detalle la vida de su niñez y juventud, viajó a Londres y Australia, corroboró su discografía del curso de años, comprobó que su muerte en 1988 fue falsa, consiguió teléfonos y direcciones para hablar —infructuosamente— con él, localizó tres fotografías de él tomadas en 2005, y recogió testimonios de quién lo había visto en 2009 y 2011. Pero, en 2012, después del intenso periplo por encontrar a Nicol, Jim concluyó que había que respetar el destino: no quería que lo encontrara. Así que ya era tiempo de publicar el libro.
 
 
Interesantísimos son los pasajes que cuenta Julia. Con The Spotnicks actuó en el bar del Hotel Alameda. Cuando Nicol decidió quedarse en México, su actividad musical fue muy prolífica. Tocó esporádicamente con el grupo Los Checkmates. Grabó con el músico Eddie Quinn, y el elepé se llamó Los Nicolquinn. Formó luego The Jimmie Nicol Show, del que sobrevive una grabación con una versión de “Jumpin’Jack flash”. Finalmente, antes de irse de México en 1971, formó el grupo Blue Rain, el cual nunca grabó. Nicol también compuso la música para dos filmes mexicanos: El mes más cruel (1967) y Anticlímax (1969). Julia narra múltiples pasajes de su vida con Jimmie, lo que nos acerca a entender la enigmática personalidad del Beatle ocasional. Dice Julia: “La experiencia de Los Beatles dañó emocional y financieramente a Jimmie, él era un gran baterista, mejor que Ringo.” Luego: “Estuvimos muy enamorados hasta que la relación se llenó de malentendidos y conflictos. Las diferencias culturales eran evidentes, y Jimmie mostraba ocasionalmente explosiones de enojo.”
 
 

Finalmente, una revelación de Julia: en 2009 acudió con un doctor de medicina alterna que frecuentaba en Cuernavaca. Cuando llegó a su cita, el administrativo del consultorio le dijo ansiosamente: “Julia, tu ex marido el Beatle acaba de estar aquí.” Ella estuvo en shock, no lo podía creer. Él había llegado de Londres esa mañana, y se regresó inmediatamente. Cuando menos, ahora Julia sabía que Jimmie estaba vivo, aunque también supuso que estaba enfermo. Menciona Jim: “El Houdini del rock apareció en México y rápidamente se esfumó otra vez.”
 
 
Este libro es una lectura muy entretenida. La fama de Nicol como un integrante de los Beatles es tan sólo el pretexto para una inmersión en su vida musicalmente prolífica —pero atormentada—, y en las circunstancias que lo llevaron al desinterés por recordar sus días como Beatle, desembocando, luego, en frustración y paranoia. Le debemos a Berkenstadt un reconocimiento por su perseverancia investigativa. Julia lo resume acertadamente: “Si Jimmie supiera que este libro es sobre su vida y carrera, creo que lo hubiera aceptado y apreciado”.