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El bateador con corazón de oro

Gracias a sus contratos en las mayores, Starlin Castro sacó de la pobreza a su familia; ayer fue clave en el triunfo de los Yanquis de Nueva York.
Alain Arenas
18 octubre 2017 23:16 Última actualización 19 octubre 2017 5:0
josé serra

(Reuters)

José Serra –scout del Cachorros de Chicago en República Dominicana- recuerda cuándo conoció a Starlin Castro. El segunda base del Yanquis tenía 14 años. Era delgado, no podía mantenerse quieto ni un segundo y era el más rápido de los 20 muchachos que se encontraban ese día en la sesión de entrenamientos en un campo de Escogido, provincia al suroeste del país.

“No tenía músculos y su swing no era poderoso. Pero demostró que podía golpear la pelota con cualquier pitcheo. Recuerdo que ese día en el entrenamiento había 15 lanzadores. Todos ofrecieron sus mejores pitcheos y, por lo menos, les conectó un imparable a cada uno. Es algo que no ha perdido ”, explica Serra a El Financiero.

El scout quedó encantado con el muchacho. Su idea era ponerlo a prueba en otra sesión de entrenamientos, pero se enteró de que un colega del Indios de Cleveland viajaría a Dominicana al día siguiente para firmarlo. El visor del Cachorros quería hacerle una oferta a Diógenes, su padre, pero éste no acompañó a su hijo al campo ese día porque sufrió una gastritis que lo dejó en cama.

Serra tuvo que negociar el contrato con el tío del pelotero. Después de un par de horas de negociación acordaron que Castro jugaría con el Cachorros por 40 mil dólares.

El sueño del muchacho estaba por realizarse.

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sterling castro
FOCOS
De 0-2 a 3-2. Starlin Castro concectó un doblete y anotó una vez epara romper el dominio que Dallas Keuchel tenía sobre él en la serie por la Liga Americana, en el triunfo del Yanquis de Nueva York en el quinto del compromiso ante el Astros.

Masahiro Tanaka se apuntó la victoria con siete entradas completas y pelota de tres hits y ocho ponches. Para el viernes (juego 6) fueron anunciados: Luis Severino, por el Nueva York
y Justin Verlander, por el Houston.


“El dinero lo utilizó para llevar a su padre a una revisión médica, porque su familia no tenía recursos económicos para pagarle a los doctores. Diógenes superó la enfermedad al poco tiempo y gracias a él su familia mejoró su situación económica”, menciona Serra.

Castro nació en Monte Cristi, localidad ubicada a 247 kilómetros al suroeste de la capital, Santo Domingo. Es el mayor de cinco hermanos. Su madre es ama de casa y su padre, pescador. Siempre le gustó el beisbol, pero su familia nunca tuvo los recursos para comprarle el equipo necesario. Fue hasta los 13 años que un turista estadounidense, que estaba de vacaciones en República Dominicana, le regaló una manopla. Con ella se presentó a la sesión de prácticas con Serra... Todavía la conserva.

Permaneció tres temporadas en la Dominican Summer League, certamen veraniego en el que juegan los prospectos dominicanos firmados por los equipos de las Grandes Ligas. Cuando cumplió 17 años emigró a las sucursales de Ligas Menores del Chicago. En dos años las superó todas y para la temporada del 2010 se ganó un lugar en el roster de 40 peloteros del Cachorros.

“El entrenamiento físico que recibió en Dominicana y posteriormente en las sucursales le permitieron que aumentara su musculatura, mejorara el movimiento de bateo y el desempeño defensivo. No me sorprendió que hiciera su debut con el Cachorros (2010) cuando tenía poco tiempo de haber cumplido 20 años. Tampoco me pareció raro que firmara su contrato multimillonario (60 millones de dólares por siete años) en 2012, porque sus condiciones lo valen”, señala el scout.

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sterling castro


Antes de que iniciara la temporada del 2016, el Cachorros y el Yanquis hicieron un canje. El pitcher Adam Warren llegó a Chicago, mientras que los neoyorquinos obtuvieron a Castro. Fue un sueño cumplido para el dominicano, porque siempre quiso jugar en el equipo en el que brilló su ídolo de la adolescencia, su compatriota Robinson Canó.

Castro tiene dos campañas como segunda base titular de los Mulos. En la campaña del 2016 se convirtió en el primer jugador de la historia del Yanquis en impulsar siete carreras en sus primeros dos encuentros.

La presente temporada no ha tenido un rendimiento brillante debido a que sufrió una lesión en el tendón de la corva de la pierna derecha que propició que se perdiera 31 encuentros entre los meses de julio y agosto pasados. Sin embargo, se mantuvo como el quinto mejor pelotero de la organización en imparables conectados (133) y carreras producidas (63).

En la presente postemporada no ha podido ser un bateador oportuno para los neoyorquinos. Antes del juego de ayer, registraba 15 hits, pero solo tres carreras impulsadas y había sido ponchado 11 veces. Contra el Astros de Houston –con el que enfrentará junto al Yanquis el sexto juego de la Serie Final de la Liga Americana- apenas ha conectado tres hits en 14 turnos al bat y tiene un promedio de bateo de .203.

“Está en el techo de su rendimiento. Debe de encontrar la fórmula para que sea regular con el bat. Si lo logra, puede ganar campeonatos porque el equipo que tiene el Yanquis es muy joven, talentoso y seguramente peleará por los títulos como lo hace este año. No sería extraño que, también, lidere al equipo y a la MLB en imparables en un futuro cercano”, señala Serra.