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CULTURAS

El arte político de Francis Alÿs aterriza en el Tamayo

El Museo Tamayo Arte Contemporáneo y la Sala de Arte Público Siqueiros albergan desde hoy la obra más madura de uno de los artistas contemporáneos más reconocidos del planeta. Tienes hasta el mes de julio para apreciar esta gran exposición. 
Eduardo Bautista
24 marzo 2015 18:54 Última actualización 24 marzo 2015 18:59
Francis Alÿs durante uno de sus acciones artísticas en Ciudad Juárez. (FOTO: Cortesía)

Francis Alÿs durante uno de sus acciones artísticas en Ciudad Juárez. (FOTO: Cortesía)

El arte es en sí mismo un acto político. Bajo esa premisa, Francis Alÿs construye, mediante distintas disciplinas artísticas, una atmósfera en la que conviven y se confrontan las sociedades más conflictivas del mundo, entre ellas la mexicana.

A partir de mañana miércoles y hasta el 26 de julio, la obra más importante de este artista belga podrá ser apreciada en dos exposiciones: Relato de una negociación y Hotel Juárez, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo y la Sala de Arte Público Siqueiros, respectivamente.

Hace mucho que a Alÿs le dejó de interesar el mundo europeo. Lo suyo, dice en entrevista, son aquellos pueblos que no conocen el Estado de bienestar. Por eso vive en México desde 1986. ¿Para qué hacer arte en naciones como Suiza donde la sociedad está prácticamente resuelta?, se pregunta el creador nacido en 1959. Su última exposición en el país fue en 2006, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Los temas que Alÿs aborda en ambas muestras son variados, pero lo que predomina es la exclusión social provocada por diversos fenómenos, ya sea la migración, el narcotráfico o la corrupción.

Cuauhtémoc Medina, curador de Relato de una negociación, señala que ésta es la exposición individual más grande de Alÿs en los últimos diez años. En ella hay pinturas, objetos, instalaciones, cortometrajes, dibujos, fotografías y grabados que ponen el ojo en distintos conflictos sociales, como la intervención estadounidense en Afganistán o la migración de cubanos a Estados Unidos. 

Algo similar habita en Hotel Juárez, a tan sólo unas calles del Museo Tamayo. En palabras del propio Alÿs, lo que aquí verá el espectador serán “poéticas políticas en escenarios de extremos conflictos sociales”. En una de las salas se proyecta un video en el cual un grupo de niños mexicanos –habitantes de Ciudad Juárez– juegan en casas de interés social que han sido destruidas por la guerra contra el narcotráfico que comenzó en 2006. En regiones fronterizas como Juárez o Gibraltar –dice Alÿs– es imposible aislar la política del arte.

“No soy un artista que ofrezca respuestas. Mi labor es cuestionar el papel del artista en este marasmo nacional. El arte no puede desligarse del factor social. Sin embargo, no hay que caer en maniqueísmos. Es muy fácil poner el dedo en Salinas o en Fox, pero la situación va mucho más allá. Hay que voltear hacia atrás y ver nuestra historia”, comenta el artista belga.

El espectador mexicano no puede perderse estas exposiciones porque ambas resumen la postura artística e intelectual de Francis Alÿs en los últimos diez años, considera la directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, Taiyana Pimentel.

“Lo que se exhibe es la paradoja de la praxis artística, la cual goza de una belleza descomunal. Muchos creerán que algunas acciones de Francis son vandálicas, pero no, simplemente son gestos políticos que dialogan constantemente con la creación artística. Francis nos recuerda que en el gesto político siempre hay mucho de poesía”, asegura la funcionaria. 

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