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El arte milenario de estar ‘en paz’

Uno de los cinco sucesores del Dharma de Yamada, Mumon Roshi, uno de los maestros Zen más grandes, compartirá una práctica milenaria japonesa que puede ayudarte a encontrar la tranquilidad en estos tiempos difíciles.
Rosario Reyes
21 febrero 2016 21:9 Última actualización 22 febrero 2016 5:0
Especial ilustración Rochis

Especial ilustración Rochis

Uno de los cinco sucesores del Dharma de Yamada Mumon Roshi (maestro de la escuela moderna del Zen Rinzai) estará en México esta semana en una breve estancia, durante la cual realizará dos eventos públicos el jueves 25 de febrero.

Shodo Harada Roshi fundó hace más de 30 años el zendo One drop, que desde 2009 tiene presencia en Mazatlán, Mérida y la Ciudad de México. Maestro de prácticas tradicionales Rinzai como zazen (meditación sentado), susokkan (respiración atenta) o sesshin (retiros intensivos de silencio), impartirá la conferencia Zen para tiempos difíciles, en el Auditorio Alfonso Reyes del Colegio de México, además de hacer una demostración de caligrafía en el Museo Rufino Tamayo.

Shodo se puede traducir como “el camino correcto” y su filosofía se centra encontrar el verdadero ser, libre de miedo y lleno de inspiración y sabiduría infinitas. Su comunidad tendrá un retiro en la casa de té que durante 40 años construyó Roberto Béjar en Santo Tomás Ajusco y cuya historia cuenta el documental Sunka Raku. Alegría evanescente, de Hari Sama.

El realizador, Hari Sama, es alumno de Béjar y se acercó a esta práctica tras la trágica pérdida de su hija. “Mi cine busca sublimar el dolor. Mi necesidad ha sido tratar de encontrarle sentido a las cosas más terribles”.

Si bien encontró un camino en esta práctica para aliviar su pena, advierte que no solamente es adecuada en situaciones límite, sino recomendable como parte de un estilo de vida. “La propuesta es tratar de vivir en conciencia, lograr estar aquí y ahora de manera plena, que es lo que nos cuesta tanto a todos. Claro, cuando tienes una crisis, son prácticas que sí tienen mucho que proponerte, acciones muy concretas, a diferencia de otras maneras de lidiar con momentos personales fuertes o situaciones difíciles”.

La ceremonia del té es una de sus prácticas y tiene un significado de entrega, explica Sama, a quien Roberto Béjar le enseñó este milenario ritual para encontrar alivio tras la muerte de su pequeña. “Literalmente es ofrecerte al otro de la manera más profunda. Es una ceremonia compleja que nunca terminas de aprender. En el siglo XVI en Japón se conformó una manera muy específica de hacer el ritual que tiene que ver con todas las artes tradicionales. Es importante la arquitectura, hay una caligrafía dentro de las casas de té, se maneja un cierto tipo de cerámica y lo que hizo Zen Norikiu, quien estructuró estas reglas, fue rescatar el arte más tradicional. La ceremonia del té siempre estuvo muy relacionada al zen, de hecho el té se tomaba para poder meditar, estar más despierto y rendir más tiempo”.

El director reconoce que es un aprendiz y está apoyando la producción y difusión de los eventos de Shodo Harada Roshi en México, porque sus enseñanzas le han beneficiado mucho. “Lo que es muy interesante es la posibilidad que puede ofrecerle esta práctica milenaria japonesa a personas mexicanas de cualquier condición socioeconómica, en un momento particularmente difícil que nos está tocando vivir; el Zen ofrece perspectivas muy concretas de qué se puede hacer con eso y me parece muy valioso escuchar a un maestro que lleva toda su vida entregado a estas prácticas”.