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El arte de la posguerra, de Cy Twombly, llega al Museo Jumex

Escultura, pintura, dibujo y graffiti fueron los territorios en los que el artista estadounidense hizo germinar un diálogo personal entre la filosofía y la estética. El expresionismo abstracto en su máxima expresión.
María Eugenia Sevilla / Alfonso Meza
02 junio 2014 22:33 Última actualización 03 junio 2014 5:0
"The Rose", es un claro ejemplo de la obra del pintor estadounidense, que se caracteriza por incluir grafismos ininteligibles. (Cortesía Museo Jumex)

"The Rose", es un claro ejemplo de la obra del pintor estadounidense, que se caracteriza por incluir grafismos ininteligibles. (Cortesía Museo Jumex)

La existencia de Cy Twombly es casi desconocida en América Latina, pese ser uno de los pintores más importantes que dio la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Escultura, pintura, dibujo y graffiti fueron los territorios en los que el artista estadounidense hizo germinar un diálogo personal entre la filosofía y la estética; un diálogo que si bien le ganó reconocimiento mundial al presentarse en la Bienal de Venecia de 1968, y posteriormente en espacios como el MoMA de Nueva York, la galería Tate Modern de Londres o el Guggenheim de Bilbao, nunca había tenido presencia en México, ni en el resto de la región.

Edwin Parker Cy Twombly Jr. (1928-2011) convivió con aquella generación que consiguió darle nombre a una de las primeras corrientes artísticas de cepa puramente norteamericana durante la segunda mitad del siglo pasado: el expresionismo abstracto. Pero fue con figuras como Robert Rauschenberg, John Cage, Franz Kline, y Ben Shan que compartió no sólo el aula en Black Mountain College, sino también algunos viajes e influencias mutuas. La voz singular de este artista de Virginia, que emergió de la escena neoyorquina de principios de la década de los 50, consiguió, sin embargo, una aproximación propia al arte que evitó ceñirse a las directrices de los movimientos predominantes de su tiempo.

Es así que se distinguió desde sus primeros trabajos, que mostraban un grafismo incisivo -contrario a la técnica azarosa de un Pollock volcánico- con el que dotó al arte de su tiempo de una gestualidad poderosa. Sus rasgos, en tonos grises y beige invitaban a ser interpretados como una escritura ininteligible. También se explayó en lienzos floridos, llenos de color y textura, y a través de la tridimensionalidad.

“Twombly se vale de todos los sentidos. Él traslada su experiencia a las imágenes y sus imágenes se vuelven emociones. La fuerza de su arte es emocional”, afirma Samuel Morales, jefe de educación de la Fundación Jumex Arte Contemporáneo, organizadora de la muestra Cy Twombly: Paradise que se presentará, a partir de este jueves, en el Museo Jumex. Es la primera exhibición en Latinoamérica que ilustra el trabajo de este artista autoexiliado.

Twombly eligió Roma para desenvolver su trabajo. En esa ciudad donde conoció la muerte, encontró las mitologías clásicas, griega y latina, que constituyeron las raíces para el árbol metafórico de su obra.

“La seducción artística de Italia, a finales de los años 50, atrajo tanto a Twombly que decidió mudarse allá, hecho que nutrió su trabajo, pero también lo alejó de la escena que se gestaba en Estados Unidos”, explica Morales. Se separó así de un escenario que se enorgullecía de su autonomía con respecto al mapa del arte occidental y se convirtió, como le llamaron, en “el pintor estadounidense más europeo de su generación”.

Sus creaciones se han caracterizado por la influencia de la literatura. Cada imagen supone la representación de una experiencia que a su vez evoca la expresión emocional de la palabra hecha retrato, abunda Morales. Por eso no es extraño hallar breves fragmentos de poemas escritos por Safo o Rilke en algunos de sus cuadros, ni tampoco que se hable de su trabajo pictórico como poseedor de rasgos “musicales”.

Son estos distintivos del discurso plástico de Twombly lo que, aunados a una revisión biográfica del autor, hilvanan la curaduría de la exhibición, a cargo de Juli Sylvester y Philip Larratt Smith. En ella están presentes la vida, el amor y la muerte, abunda Morales.

“La exposición está pensada de acuerdo a capítulos significativos en la vida de Twombly. En ella dialogan elementos poéticos y del lenguaje. Al mismo tiempo, la musicalidad es un pretexto metafórico destinado a enmarcar esta muestra monográfica”.

La luz y la amplitud de las galerías que albergarán la exposición son elementos clave en la museografía, para invitar a los asistentes a recorrer con los ojos las 60 piezas que la componen. “La ubicación del material es una trampa para jugar con la gente. Cuando creas haber visto una obra completamente, querrás pasar de largo pero no lo harás, porque algo nuevo atrapará tu atención”.