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El árbol navideño, una decisión ecológica

Si tú y tu familia disfrutan de un árbol navideño natural, considera todas las opciones para elegir el mejor sin impactar de forma directa al medio ambiente.
Lizbeth Hernández
29 noviembre 2016 22:7 Última actualización 30 noviembre 2016 5:0
Al concluir la temporada de fiestas decembrinas esos árboles se secan, se reciclan y son triturados para ser convertidos en composta. (Especial)

Al concluir la temporada de fiestas decembrinas esos árboles se secan, se reciclan y son triturados para ser convertidos en composta. (Especial)

El árbol navideño es el protagonista indiscutible de estas fechas. El dilema se centra en cuál elegir. Conforme pasan los años, la conciencia ecológica modifica los hábitos de consumo. Entre los naturales los hay con maceta, para ser replantados, o los que provienen de un vivero nacional.

Encontrar el adecuado es una experiencia para disfrutar en familia o con los amigos, que lo hará salir de la rutina, respirar aire fresco y admirar el paisaje, si decide hacerlo en algún espacio fuera de la ciudad.

En las delegaciones Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y Magdalena Contreras se producen especies como oyamel y ayacahuite, especialmente plantados para mejorar la estabilidad de los suelos y contribuir al desarrollo de las comunidades que los cultivan, al generarles empleo e ingresos. Todos los viveros que ofrezcan esta opción deben estar certificados por la Comisión Nacional Forestal.

“Lo ideal es que se consuman los árboles destinados para ese propósito. Los plásticos son muy contaminantes y el problema de los de maceta es que después no hay donde plantarlos”, comenta el ingeniero Ernesto Herrera, director general de Reforestamos México, asociación civil dedicada a proteger los bosques y selvas del país.

El objetivo de los árboles navideños con maceta es alargar su vida útil. Son ejemplares que al crecer pueden medir hasta 1.70 metros. Se desarrollan en lugares donde pueden ser adquiridos. Existen muchas opciones, el problema radica en que no todos aceptan de regreso el ejemplar. Ello implica ocupar un pedazo de terreno y cuidados para que continúe con vida. Quienes se deciden por esta opción deben prever el lugar en el que lo replantarán. Sólo algunos viveros los reciben y, por lo general, hay que llevarlos personalmente.

“Es común que los consumidores desarrollen un sentimiento de culpa, pero es mejor opción comprar un árbol de vivero y que sea mexicano, para que contribuya a producir oxígeno y recargar nuestros mantos acuíferos”, recalca Herrera.

Al concluir la temporada de fiestas decembrinas esos árboles se secan, se reciclan y son triturados para ser convertidos en composta. El producto que queda en forma de astillas se usa para recubrir avenidas, como abono para otros árboles o para la recuperación de zonas forestales. De hecho la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales cada año habilita espacios para recopilarlos.

Hay opciones como la que ofrece Reforestación Extrema, en Monterrey, organización dedicada a impulsar y administrar el programa Monterrey Bosque Urbano Metropolitano 2018, para que sea considerada la ciudad con mayor y mejor patrimonio forestal urbano de México. En esta época tienen un programa denominado Adopta un pino, en el que se rentan ejemplares en maceta, sembrados en un vivero de la región. Son de la especie pinus cembroides, con alrededor de cuatro años de vida, y alcanzan una altura de 2.10 metros. Cuestan entre 800 y mil 400 pesos.

El plus que ofrecen es que al regresarlos son reubicados en las zonas urbanas del estado. Cada año alrededor de 200 árboles son plantados bajo este esquema. Por ejemplo, en camellones, banquetas y en espacios como el Parque Fundidora y el Rufino Tamayo.

“Al tratarse de ejemplares endémicos no corren ningún riesgo al transitar del frío al calor. Esas plantaciones resultan exitosas”, explica Miguel Casteñeda, coordinador de comunicación de Reforestación Extrema (www.reforestacionextrema.org).

¿DÓNDE IR POR UNO?

RANCHO TRES ENCINOS
Ubicado a una hora y media de la Ciudad de México, en el kilómetro 12 de la carretera a Valle de Bravo, ofrece la posibilidad de escoger el árbol de su elección. También puede disfrutar de su granja, tirolesa, bumper ball, renta de ponis, bici de montaña y feria.

VIVERO TEZO
Ubicado en Lomas de Tepemecatl, en las comunidades de San Miguel y Santo Tomás Ajusco, en el kilómetro 17.5 de la carretera Picacho-Ajusco, es un centro formado por comuneros y productores dedicados a la comercialización de árboles.

ECOPARQUE SAN PEDRO
Ubicado en Amecameca, es un parque temático forestal dedicado a la conservación y educación ambiental, un lugar ecológico para conocer, disfrutar y aprender, que tiene dos opciones venta de árboles: en maceta y branqueados.