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DEPORTES

El año que se llevó la era del grandioso Derek Jeter

La despedida más dolorosa del 2014 fue, sin duda, la de Derek Jeter, quien decidió retirarse luego de más de 20 años de carrera con los Yanquis de Nueva York. 
Eduardo Bautista
25 diciembre 2014 20:55 Última actualización 26 diciembre 2014 5:0
Derek Jeter festejando su último partido con los Yanquis de Nueva York. (AP)

Como un final de película, Derek Jeter se despidió del Yankee Stadium con un lleno total. (Reuters)

Derek Jeter conquistó Nueva York con un bat. No necesitó más, el deporte otorga esa clase de privilegios. Por eso su partida dolió tanto, porque los Yanquis se quedaron sin su héroe, el más grande desde Mickey Mantle. El 28 de septiembre de 2014 será una fecha que siempre recordará la Gran Manzana.

Jeter fue un peso completo. Los números no mienten: desde 1995 jugó 2,747 partidos, anotó 1,923 carreras, logró 260 jonrones, consiguió un porcentaje de bateo de .310 y participó en siete Series Mundiales, de las cuales ganó cinco (1996, 1998, 1999, 2000, 2009). Pero eso no es todo: fue Novato del Año en 1996, obtuvo cinco Guantes de Oro (2004, 2005, 2006, 2009, 2010) y cinco Bates de Plata (2006, 2007, 2008, 2009, 2012).

Toda esa numerología fue la base para la construcción de su leyenda, que comenzó en el verano de 1992, cuando los Yanquis lo llamaron para jugar en las Ligas Menores. Entonces Derek era sólo un joven de 18 años que jugaba en la preparatoria de Kalamazoo, Michigan. Pasaron tres años y fue hasta mayo del 95 que debutó en las Mayores. El azar fue su cómplice: Tony Fernández, el parador en corto titular, se lesionó sorpresivamente. La mejor opción: Jeter. Quizás ningún fanático imaginó que ese muchacho de ojos verdes y tez apiñonada se convertiría en el capitán del barco de los Bombarderos.

La última noche que Jeter jugó en casa fue fría. Era 25 de septiembre de 2014. Yankee Stadium registró lleno total. Poco le importó a la gente pagar hasta 10 mil dólares por una entrada. Era el evento del año, quizás de la década en el Rey de los Deportes. El rival, Orioles de Baltimore, importaba poco o nada.

Alrededor de 52 mil personas vibraron de la emoción al verlo por última vez con el uniforme a rayas que portó durante 20 temporadas. Permanecieron de pie cuando tocó su primer turno al bat. Corearon su nombre al unísono: "¡Derek Jeter, Derek Jeter, Derek Jeter!" Él, parco, agradeció levantándose la gorra. Su noble gesto fue repetido después por toda la ciudad. Incluso la marca deportiva Nike popularizó el momento con un comercial que, como pocos, han halagado tanto a un ídolo que se va. El eslogan: “RE2PECT”, en honor a ese número dos que estuvo 1,195 turnos al bat.

Capitán de los Yanquis desde el año 2000, Jeter unió personalidades en el comercial de Nike’s Air Jordan. Entre muchos otros, en él aparecen Jon Lester, pitcher de los Red Sox; el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani; el cineasta Spike Lee; el golfista Tiger Woods; el ex basquetbolista Michael Jordan, y el cantante Jay Z. Este último, ícono del hip hop estadounidense y oriundo de Brooklyn, escribió en su canción Empire State of Mind que Nueva York es “una jungla de concreto donde los sueños se hacen realidad”. Para muchos eso fue el capitán Derek Jeter: lo onírico en el campo.

El partido contra Baltimore pudo haber sido el final perfecto para el nacido en Nueva Jersey, el 26 de junio de 1974: Jeter conectó un sencillo en la parte baja del noveno inning para sellar una victoria de 6-5. Sin embargo, su último juego fue cuatro días después, en Boston, contra el eterno rival: los Medias Rojas. La sorpresa llegó: el público local no tuvo empacho en corear el nombre del “Número 2”, quien se retiró con 3,465 hits (sexto en la lista de todos los tiempos). El propio Derek confesó tiempo después que cuando fue a desayunar mucha gente le decía: “soy fanático de los Medias Rojas, odio a los Yankees, pero te respeto, muchas felicidades”. Derek Jeter fue una experiencia inolvidable.

Yo sólo quiero agradecer a los Yanquis que me hayan hecho sentir como un niño los últimos 20 años