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CULTURAS

El amor nos vuelve primitivos: José Ignacio Solórzano

El monero José Ignacio Solórzano revela en entrevista con EL FINANCIERO su visión sarcástica, escatológica y grotesca del amor. "(El amor) sirve para sacar nuestros lugares comunes a dominguear".
Myrna I. Martínez
13 febrero 2014 22:44 Última actualización 14 febrero 2014 11:14
El monero José Ignacio Solórzano juega con su visión del amor. (Archivo)

El monero José Ignacio Solórzano juega con su visión del amor. (Archivo)

Al echarse un clavado en los dibujos de JIS (José Ignacio Solórzano) es inevitable salir proyectado, raspado, amoratado y hasta excitado por la sarcástica, a veces grotesca y escatológica visión que presenta del amor.

Inspirado en la inmadurez emocional que observa a su alrededor y en sus propias experiencias, JIS ha dibujado una diversa galería de parejas que,en algunos casos, resultan escalofriantes.

El monero se ha involucrado, dice, casi sin quererlo en este tópico, pero aunque muchos de sus cartones reflejan relaciones viciadas e inmaduras, JIS no es tan grinch en el “gran tema”.

“El amor es una emoción poderosa, sigue siendo un enorme misterio lo que nos mueve, ahí se ponen inmediatamente en juego defectos y necesidades, quedamos frecuentemente como seres muy primitivos y nos deja la sensación de que tenemos probaditas del asunto y al final nos hacemos bolas”, explica el autor de "La chora interminable" (Sexto Piso, 2013).

¿Cómo define el amor?

- Es de esas palabras enormes que se prestan para echar rollos y seguir sin entender nada del asunto. Por otro lado, sirve para sacar todos nuestros lugares comunes más, sabrosos y sacarlos a dominguear.

¿Y cómo los saca a dominguear?

- Trato de plasmar todas las cosas que me van pasando con referencia a ese asunto final, que es el amor. Trato de ir medio entendiendo o suavizando a través de mis monos, o hago una especie de retrato que podría parecer tétrico, pero que de entrada es muy realista. Es una cosa esplendorosa, muy difícil, finalmente es uno de los grandes sentidos de la vida, el conectar con el otro, la pasión, la entrega, la generosidad.

Su visión de la pareja es muy sarcástica…

-Sin querer queriendo me he especializado en el tema porque voy en mi tercer matrimonio, a veces digo que ya debería ser un especialista, un sabio del asunto, y siento que conozco menos. Por algo regreso otra vez, además de por una cuestión viciosa, sigo pensando que es uno de los sentidos más importantes de este asunto (la vida).

El amor entre la Tetona y El Santos no termina de cuajar

- Es una de las tantas maneras de poner ese lado primitivo del amor en el que estamos, es más bien un encule, una cuestión casi masturbatoria de la aproximación al amor, es la parte sabrosa de la calentura, pero todo lo demás es muy primitivo. ¿Si se dará un final feliz?, estaría muy chido, pero El Santos tendría que madurar y no le veo para cuando. Es como nosotros, pues.

¿Han cambiado las relaciones amorosas en sus dibujos?

- Me gustaría pensar que sigo añadiéndole algún comentario o alguna observación que pudiera ser interesante. La termodinámica del amor es uno de mis temas circulares, vuelvo una y otra vez a él, corro el peligro de repetirme, pero yo le rezo al dios de los moneros que me deje hacer alguna variación decente del tema. Depende de la etapa específica que yo esté pasando con respecto a la pareja, y sí hay unos momentos más tiernos, más de compañerismo, hay unos francamente eróticos que conviven con otros del desengaño, hasta los momentos de desolación infernal, en la que sentimos que estamos encerrados en una especie de laberinto.

Sí, hay mucha desolación…

- Y eso que sigo pensando que la pareja es uno de los estados más chidos que ofrece la existencia, pero si creo que hay que hacerse a la idea de que se logra a través de una experiencia infernal, y el que no quiera soltar la idea muy ilusa de que es algo puramente esplendoroso, la caída puede ser aún más catastrófica. Hay que darnos cuenta de que vamos a tener que atravesar un pantano inmundo. Cualquier relación va a entrar en esa especie de hoyo muy, muy, oscuro y, quizás, si logramos perseverar, ser inteligentes y emocionalmente sabios, vamos a llegar a un punto muy valioso de madurez. Es inescapable la experiencia del infierno.

¿Se llega al paraíso en algún momento?

- Deberían darle el Nobel a la pareja del año, es un arte mayor, es muy difícil, casi nadie lo logra realmente, sí los hay y hasta brillas cuando te das cuenta de que una pareja está en una relación bonita, madura, chingona, te inspira pues, y uno dice ‘yo también quiero’.

¿Cómo es después de tres matrimonios?

- En los malos días siento como si estuviera encerrado en un laberinto donde la salida te lleva otra vez al principio, pero tengo que reconocer que hay días muy buenos en donde tienes la sensación de que ya no nos estamos azotando por cualquier pendejada, en condiciones de ceder más y de disfrutar más.

¿No celebra el 14 de febrero?

- Yo en general no soy dado a ese tipo de festividades, ni Navidad, ni nada, yo de las pocas fiestas oficiales que se celebran, quizás la única a la que le pongo atención, además de mi cumpleaños, que a veces quisiera olvidarlo, es el fin de año, las demás no me gustan, son un pretexto para la venta, pero no me quiero ver tan grinch, si alguien usa el 14 de febrero para regalar unas muy bonitas flores o ponerse un cogidón increíble con su pareja, pues qué maravilla.

Y si tuviera que dibujar el cartón de una pareja ideal, ¿Cómo sería?

- Eso no me corresponde a mí. La labor de un caricaturista como yo es estar hurgando en el lado oscuro del ser, pero tampoco soy tan radical, también he dibujado momentos muy hermosos que uno puedo tener en familia, en pareja, yo disfruto muchísimo la vida familiar. Hay una parte muy sabrosa, divertida y hasta tierna en mis dibujos.

¿Tienes algún mensaje sobre el amor?

- Que estemos sintonizados cada vez más en una frecuencia más sabia emocionalmente, porque las cosas se van a poner difíciles, mientras tanto yo seguiré disfrutando la inmundicidad.