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El Alzheimer entre el drama y la ocurrencia
que divierte

En "Rueda mi mente", Patricio Castillo interpreta a Habacuc, un hombre que gracias a sus olvidos lleva al espectador a emociones enfrentadas, la diversión y la pesadumbre. La obra fue escrita por el dramaturgo Alejandro Licona.
Sandra Aguilar Loya
18 mayo 2014 22:59 Última actualización 19 mayo 2014 5:0
El monólogo enfrenta al público a una serie de situaciones ocurrentes y simpáticas que provocan la carcajada.

El monólogo enfrenta al público a una serie de situaciones ocurrentes y simpáticas que provocan la carcajada.

En "Rueda mi mente", Patricio Castillo interpreta a Habacuc, un hombre que gracias a sus olvidos lleva al espectador a emociones enfrentadas, la diversión y la pesadumbre.

La obra fue escrita por el dramaturgo Alejandro Licona a petición de Jorge Martínez de Hoyos. En ella se reflexiona sobre los estragos causados por el Alzheimer.

“Es una enfermedad terrible contra la cual no tenemos todavía una respuesta definitiva. Puede echar a perder una familia”, dice Castillo, quien atina en enfocar el tema en la vida de los familiares de los afectados.

El monólogo, dirigido por Alfonso Rigel, con el que el actor está festejando 50 años de carrera profesional, enfrenta al público a una serie de situaciones ocurrentes y simpáticas que provocan la carcajada y luego derivan con un nudo en la garganta ante la indiferencia y la incomprensión de una sociedad que juzga y castiga lo que no entiende.

“Es horrible que nos divirtamos con los olvidos de Habacuc, pero es una característica de mi teatro. Alguien me dijo en alguna ocasión que yo primero le hacía cosquillas al público con una pluma, para darle luego una patada en los huevos, para hacerla sufrir; eso pasa también en esta obra”, advierte el director.

“No nos burlamos porque realmente estamos compartiendo la angustia del personaje por tratar de armar su día. Relatamos su ternura. Y criticamos el maltrato a los ancianos en la actualidad. Antes era un honor cargar con los viejos y ahora son como un estorbo del que hay que deshacerse”.

Habacuc es un hombre con una gran capacidad imaginativa para crear distintas situaciones humanas. Se da sus mañas, dice Castillo, para tratar de “olvidar sus olvidos”, y para organizar su vida mediante papelitos de colores. Sin embargo, toda su vida se desorganiza cuando éstos vuelan por el viento que sopla a través por su ventana.

“Esto es motivo, al mismo tiempo, de que nos riamos mucho. Si en nuestra cultura es común burlarnos de la muerte, no veo porqué esté mal reírnos un poco de las cosas terribles que nos pasan a todos en este país; si tenemos el humor suficiente podemos ir ayudándonos a pasar el mal momento”.

El monólogo, que en un principio llevaba el título de "Zapatos viejos", también podría hacer alusión a otra enfermedad que en sus inicios es muy parecida al Alzheimer, la demencia senil.

“Pero lo importante de la obra es que nos enseña grandes cosas, nos acerca a una edad a la que llegaremos todos y a reflexionar sobre las consecuencias de la misma, esto sin importar si la padece uno mismo o alguien de la familia”, finaliza Patricio Castillo.

Rueda mi mente se presenta los lunes en el Teatro Central Chopin, en Álvaro Obregón 302, colonia Roma, a las 20:00 horas. La experiencia puede ser medicinal; seguro será inquietante.