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Duerme como rey

Para evitar pasar una mala noche, descansar como hacen las familias reales de Suecia y España ya es posible. La firma sueca Hästens le preceden 163 años de desarrollo en técnicas para mejorar el descanso y ofrecer una experiencia de lujo.
Lizbeth Hernández
01 agosto 2016 21:57 Última actualización 02 agosto 2016 5:0
La confección no sería la misma sin los materiales adecuados. Por norma únicamente utilizan opciones naturales. (Especial)

La confección no sería la misma sin los materiales adecuados. Por norma únicamente utilizan opciones naturales. (Especial)

Dormir es un proceso obligatorio que se debe completar cada 24 horas, pero hacer de ello una experiencia única en una cama que puede costar hasta 3 millones de dólares, es lo que ofrece la marca sueca Hästens.

Disponibles para el mercado mexicano desde enero de este año, cuando abrió su boutique en el Centro Comercial Santa Fe, a la firma le preceden 163 años de desarrollo en técnicas para mejorar el descanso y ofrecer una experiencia de lujo que se pueden permitir celebridades como Madonna, Cristiano Ronaldo, Tom Cruise, la familia real española y, por supuesto la familia real sueca, de la que es proveedor oficial desde 1952.

“Por algo están catalogadas como las mejores camas del mundo; cuestan lo mismo que un Rolls Royce. Si pasamos alrededor de 23 años durmiendo no veo por qué no hacerlo una experiencia reparadora que ofrezca el mejor de los descansos posibles. Si no duermes, te mueres, y si duermes bien, simplemente vives mejor”, comenta Eduardo Junyent, socio de la tienda en México.

La buena noticia es que no todas cuestan 3 millones de dólares, ya que hay opciones disponibles desde 150 mil pesos. El precio varía de acuerdo al proceso artesanal con el que se realizan. Vividus es el nombre de su artículo más costoso, que incluye resortes individuales.

Una particularidad de la marca es ofrecer múltiples opciones de firmeza, diseño de telas, así como materiales, colores y formas de las patas. Todo el proceso es tan personalizado que es posible adquirir una cama con dos niveles de firmeza, dependiendo de los gustos de los solicitantes.

Sólo hay un modelo en el que sí se echa mano de la tecnología. Se trata de la cama articulada que mediante un sistema eléctrico sube y baja dependiendo de la actividad que se quiera realizar; por ejemplo, es ideal para leer, ver la televisión o trabajar en la computadora. El individual tiene un costo de 300 mil pesos.

Pero es su esencia de productor artesanal lo que le ha permitido seguir vigente. Ofrece piezas que se arman, cosen y ensamblan manualmente. A ello se le agrega su toque de modernidad con el sello del diseño sueco.

La confección no sería la misma sin los materiales adecuados. Por norma únicamente utilizan opciones naturales: las bases son fabricadas con madera de pino del norte de Suecia; la lana, el algodón y el lino provienen de Holanda y Suecia; el hierro para los resortes es utilizado por vez primera (en la mayoría se colocan resortes de de hasta tercer uso).

Además, tienen un as bajo la manga, la crin de caballo, específicamente la cola, la compran en Sudamérica. Este material ejerce de amortiguador, al tiempo que permite que la cama esté adecuadamente ventilada y libre de ácaros y bacterias.

“Se siguen procesos muy rigurosos, pero también nos aseguramos que no haya ningún maltrato a la naturaleza; por ejemplo, se plantan muchos más árboles de los que se cortan y no hay ningún tipo de maltrato animal para obtener la cola de caballo. En las camas no hay gomas, plásticos o látex, todo es absolutamente sustentable”, explica Joan Vicente, socio de la sucursal en México.