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CULTURAS

Dos relatos inolvidables sobre Vicente Leñero

El poeta Javier Sicilia y el novelista José Agustín conocieron bien a Vicente Leñero. Aquí ambos ofrecen anécdotas de amistad que quedarán para siempre en la memoria.
Eduardo Bautista / Refugio Melchor
03 diciembre 2014 22:18 Última actualización 04 diciembre 2014 5:0
José Agustín y Vicente Leñero con sus respectivas Medallas Bellas Artes. (Cuartoscuro)

José Agustín y Vicente Leñero con sus respectivas Medallas Bellas Artes. (Cuartoscuro)

AUNQUE DISMINUIDO, MURIÓ SIN DOLOR

Vicente Leñero es uno de esos hombres intachables que dignifican a un país tan corrupto como el nuestro”, asegura el poeta y escritor Javier Sicilia, quien, consternado, recuerda al escritor como “un hombre del Evangelio y fascinado por la teología de la liberación” que vivió sus últimos días con “una fe inquebrantable”.

“Cada 15 días nos reuníamos Julio Scherer, Vicente y yo para platicar sobre la muerte. Conscientes de su edad, decían: ‘vamos a mirar el abismo’. Aunque disminuido por el drama de la enfermedad, sé que Vicente murió sin dolor”, comenta Sicilia.

Las huellas que dejó Leñero permanecerán para que las nuevas generaciones de periodistas no caigan en la vorágine del espectáculo y la inmediatez informativa, afirma. “Vicente elevó el periodismo a un género literario. Su mirada sintética y descarnada de la realidad era única”.

“El periodismo fue otro después de ellos”, dice Sicilia. ¿Ellos?, se le pregunta. “Sí, ellos: Vicente Leñero y Julio Scherer, una amistad complicada, como todas las verdaderamente entrañables. Julio no daba paso sin Vicente. A ellos el país les debe la libertad de decir la verdad”.


CUANDO INTERCAMBIÓ SU MEDALLA CON JOSÉ AGUSTÍN



Una amistad que se mantuvo durante 50 años fue sellada con un pacto inusual. En 2011 los escritores Vicente Leñero y José Agustín recibieron la Medalla Bellas Artes. Al final de la ceremonia Vicente preguntó: “Oye, ¿y si las cambiamos?”.

“Fue así que yo me quedé con la medalla de Vicente y él con la mía”, recuerda un triste José Agustín, quien solamente tiene gratos recuerdos de su amigo, al que respetó siempre.

“Oiga, ¿de qué murió?”, pregunta. De cáncer pulmonar es la respuesta, y usted ¿cómo está? “Yo todavía la hago”, dice afable.

José Agustín confiesa que su novela favorita de Leñero es Los albañiles. “Es una obra sensacional, está increíblemente bien escrita porque refleja aspectos de la realidad que en aquel momento no se tocaban y porque es una mina de recursos literarios y técnicos”.

Los restos de Leñero serán velados hoy en Bellas Artes. “Me parece se fue uno de los grandes escritores, está muy bien que sea allí, espero poder asistir”, finlaiza.