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CULTURAS

Dos adioses: el íntimo para Grass, el oficial para Galeano

Los funerales a los escritores Günter Grass y Eduardo Galeano, quienes fallecieron ayer, se desarrollaron en caminos opuestos. Al del alemán sólo asistieron seres queridos, mientras que al del uruguayo acudió hasta el presidente Tabaré Vázquez. 
Redacción
14 abril 2015 21:41 Última actualización 14 abril 2015 21:45
Un hombre deja un mensaje en el libro de condolencias que se colocó en la Casa Günter Grass, en Lübeck. (AP)

Un hombre deja un mensaje en el libro de condolencias que se colocó en la Casa Günter Grass, en Lübeck. (AP)

El último adiós a Günter Grass en Alemania fue discreto. Los funerales transcurrieron hoy en el pequeño pueblo de Behlendorf –donde vivía el escritor desde hacía ya muchos años– sin la presencia de mandatarios, artistas o medios de comunicación. La familia pidió privacidad y le fue concedida.

Sin embargo, a escasos metros de allí, cientos de lectores visitaron la Casa Günter Grass –ubicada en la ciudad de Lübeck– donde dejaron veladoras y fotografías en memoria del autor de El tambor de hojalata. El libro de condolencias fue uno de los más solicitados. La gente no perdió la oportunidad de escribir sus mensajes y pésames.

“Los poetas muertos nunca mueren. Adiós al testigo incómodo en Alemania”, se leía en una de las páginas. Afuera, una fría y nublada tarde hacía tiritar a las filas que se congregaban para ingresar al museo.

Lübeck despidió ayer a uno de sus ciudadanos más ilustres. Es una urbe acostumbrada a albergar Premios Nobel. En sus calles vivieron, además de Günter Grass (Nobel de Literatura 1999), el escritor Thomas Mann (Nobel de Literatura en 1929) y el ex canciller socialdemócrata Willy Brandt (Nobel de la Paz en 1971).

Algunos políticos alemanes asistieron a la Casa Günter Grass. Uno de ellos fue el ministro de asuntos exteriores, Frank-Walter Steinmeier, quien debatió con algunos estudiantes acerca de la obra del autor nacido en Dánzig, Polonia, el 16 de octubre de 1927.

Otros más sólo visitaron la ciudad con el fin de participar en la Reunión de Ministros de Exteriores para la próxima cumbre del G7, en junio.
Marc Langentepe, portavoz del ayuntamiento, bromeó: “Una ciudad con tres Nobel no debería perder la calma por la llegada de siete diplomáticos. Disculpen las molestias por el cierre de calles, mañana todo volverá a la normalidad”.

POMPA Y LUTO EN LATINOAMÉRICA

La sede del Parlamento de Uruguay fue el lugar donde se velaron también hoy los restos de Eduardo Galeano. El dolor por la pérdida del escritor y periodista fue palpable, sobre todo, en Montevideo, ciudad natal del autor de Las venas abiertas de América Latina y Memoria del fuego.

El presidente Tabaré Vázquez –a quien Galeano hace pocos meses llamó traidor por sus políticas neoliberales– asistió a las pompas fúnebres y pidió solidaridad a todo el pueblo uruguayo “en este momento de pérdida y tristeza”. También acudieron los titulares de todos los ministerios de gobierno, desde las 15:00 hasta las 22:00 horas.

El cuerpo de Galeano fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos, donde también fueron despedidos el poeta Mario Benedetti y el artista plástico Carlos Páez Vilaró.

En América Latina, Twitter registró hashtags como #PorSiempreGaleano, #GaleanoNoMuere y #GaleanoEterno. Pocas veces se percibe tanta conmoción por la muerte de un escritor en el continente. El último fue el colombiano Gabriel García Márquez, el 17 de abril del año pasado, en la Ciudad de México.

No sólo la familia literaria sintió el fallecimiento de Eduardo Galeano. Los políticos también. La bancada de senadores del oficialista Frente Amplio propuso que el lunes próximo se convoque a una Asamblea General en honor al referente de las letras.

La esfera futbolística tampoco fue ajena al deceso del escritor. El Nacional, club del cual Galeano era hincha, prevé que en el próximo partido del fin de semana contra el Racing se guarde un minuto de silencio en su honor.