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Donizetti para principiantes

"Viva la mamma", de Gaetano Donizetti, se estrena esta noche en México por primera vez de forma íntegra con la Ópera de Bellas Artes. Y lo hará con un elenco bisoño: excepto el protagónico, a cargo del barítono Armando Mora.
María Eugenia Sevilla
23 septiembre 2015 22:0 Última actualización 24 septiembre 2015 5:0
Este relato breve, de dos horas de duración, es una pieza temprana del repertorio donizettiano. (Eladio Ortiz)

Este relato breve, de dos horas de duración, es una pieza temprana del repertorio donizettiano. (Eladio Ortiz)

La Ópera de Bellas Artes (OBA) estrena esta noche Viva la mamma, de Gaetano Donizetti (1797-1848), título que por primera vez se monta íntegro en México. Y lo hará con un elenco bisoño: excepto el protagónico, a cargo del barítono Armando Mora –quien encarna a una mujer, de acuerdo con el libreto-, se ha anunciado el debut de cuatro jóvenes. El resto del reparto está integrado por becarios del Estudio de Ópera de Bellas Artes.

Los debutantes son la soprano Lorena Flores, quien en 2010 ganó un cuarto premio en el Concurso San Miguel y ha cantado con orquestas del país; el tenor Orlando Pineda, ganador del pasado Concurso Iberoamericano de Canto Irma González; el barítono Jorge Ruvalcaba, quien con 23 años obtuvo el primer lugar del XIX Concurso de Canto Maritza Alemán, el año pasado; y el bajo-barítono Rodrigo Urrutia, quien también se ha presentado con diversas orquestas nacionales.

El director musical de esta puesta, Iván López Reynoso, opina que presentar a un reparto primerizo da la oportunidad de dar a conocer talentos nuevos y de que los jóvenes puedan foguearse en tan importante escenario con una obra interesante.

“A pesar de que es un elenco muy joven, no es verde; tiene mucha solvencia escénica y artística”, afirma. “El trabajo con este elenco ha sido igual o más rápido que con uno de artistas profesionales, porque al ser muy jóvenes absorben muy rápido la información, tienen una disposición extraordinaria y no hay egos ni divos”.

Pero para el crítico José Noé Mercado, que el máximo recinto del arte lírica en México estrene una producción con debutantes -tras el vapuleado montaje de La traviata, en junio pasado-, “revela los estándares de calidad a los que ha bajado la institución”.

“La falta de presupuesto -tema desde luego relativo, por ejemplo si se revisan los pagos de La traviata, que siguieron un línea de primer mundo, pese a que se esgrimió que había pocos recursos- siempre será un pretexto para justificar una labor deficiente y que se refleja en una programación débil, de poco atractivo en sus protagonistas y factura”, considera el periodista.

“Es encomiable impulsar a los jóvenes talentos, pero sólo si se promueven además altos niveles de calidad profesional. Echar mano de los jóvenes puede resultar un arma de doble filo. Por un lado, si responden, se cumple la misión de renovar filas. Pero, por otro, está presente la simple utilización de talento joven para suplir casi con prácticas profesionales, con becarios, un arte como el operístico que en México se ha distinguido por su buena tradición y cultivo”.

El trazo escénico de esta puesta corre a cargo de Antonio Castro, quien ya ha advertido que no será una gran producción.

Una ópera sobre la ópera
El cordial ambiente de trabajo que describe el director concertador parecería ser todo lo contrario al argumento de la obra, cuyo subtítulo es Las conveniencias e inconveniencias teatrales, una sátira del mundillo operístico que refleja con humor las peripecias que se suceden en los ensayos de un montaje. De los personajes que intervienen en una puesta, ninguno se salva de ser ridiculizado por la pluma del libretista Domenico Gilardoni.

“La obra se trata de una compañía de ópera que está ensayando”, detalla López Reynoso. “Así nos encontramos con una prima donna histérica, un tenor alemán un tanto neurótico, una seconda donna siempre buscando destacar, y también el compositor, el jefe de foro, hasta el empresario. Y las cosas no salen del todo bien…”.

Este relato breve, de dos horas de duración, es una pieza temprana del repertorio donizettiano. “Es una de sus obras de juventud, todavía faltaban cinco años para que llegara al Elixir de amor. Vemos a un Donizetti que va desarrollando un estilo propio y encuentra elementos que le permiten crear una ópera de estilo belcantístico. No se siente pesada y la música es chispeante, más al estilo de Rossini”, dice López Reynoso.

Un título ideal parpara introducir al público familiar al género, por su ligereza y carácter cómico, considera el músico. Pero también es un bocadillo para los amantes del belcanto que no han tenido oportunidad de escuchar esta rareza en vivo.

Una ópera que no se llama como se llama
Viva la mamma
fue en realidad bautizada como Farsa en un acto. Tras el estreno de una primera versión en napolitano, en el Teatro Nuovo de Nápoles (1827), en 1831 se montó una segundo arreglo realizado por el autor, Gaetano Donizetti, entre cuyos ajustes estuvo la traducción al italiano. El libreto de esta ópera está basado en dos obras de Antonio Simone Sografi: Le convenienze teatrali (1794) y Le inconvenienze teatrali (1800).

CUATRO FUNCIONES
La Farsa en un acto se presenta hoy y el jueves 1 de octubre a las 20:00 horas, así como el domingo próximo y el 4 de octubre a las 17:00 horas, en el Palacio de Bellas Artes.