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Diego Maroto culmina su viaje mundial del jazz en México

Tras una gira exitosa por Asia, el saxofonista mexicano Diego Maroto termina su viaje en tierras nacionales, donde ofrecerá varios conciertos con su grupo: Diego Maroto Asian Trio.

Y ahí estaba, tocando su saxofón en un club de Kuala Lumpur, junto a un trompetista venezolano radicado en Rotterdam y otros tres músicos asiáticos, cuando surgió esa magia que sólo se da entre cómplices durante una improvisación de jazz: en el momento en que el piano y la trompeta callaron, un mexicano y dos singapurenses descubrieron que tenían un sonido que explorar entre ellos, muy aparte. Hoy están aquí, con un disco y una gira por culminar en México, que con 27 fechas programadas ha agotado localidades. Pero aún hay oportunidad para escuchar en vivo al Diego Maroto Asian Trio.

EN EL CAMINO

La experiencia de la lejanía marca para siempre la creación de un artista. Antes era París. Luego Nueva York. Para un músico de jazz lo sigue siendo, pero no para Diego Maroto -quien también se ha presentado en la Gran Manzana. Su viaje lo llevó a traerse consigo el sureste asiático.

"No tenía más que mucha ilusión", dice. Maroto habla con modestia de cómo inició esta bola de nieve en la que se ha convertido su carrera desde que pisó Asia por primera vez, en 2013, pues llevaba también bajo el brazo 30 años de estarle soplando al saxofón. Su destino lo esperaba en Oriente, donde esa vena suya de pulso post bop prendió. Y prendió bien.

Sólo contaba con un contacto en Singapur, un promotor de arte mexicano que jamás se había aventurado a llevar música y mucho menos jazz por aquellos lares. Pero las 10 fechas que le programó para una estancia menor a 30 días se convirtieron en una tour de tres meses.

En ese lapso tocó en todos los clubes de Singapur, multiplicó sus presentaciones en el "No black tie", el más importante club de jazz del sureste de Asia, en Kuala Lumpur; creó su nuevo trío con Jonathan Ho (bajo) y Benjamin Low (batería), y grabó con ellos el disco homónimo de la agrupación, con temas propios. También compartió cartel con jazzistas como Esperanza Spalding, Rick Margitza y Wallace Roney, en el festival musical más grande del continente, el Mosaic Music Fest y se presentó en el Java Jazz Fest, en Yakarta, el más importante de la región.

"La escena singapurense del jazz es muy chiquita pero muy viva, muy intensa, con tremendos músicos. En Malasia es más grande, hay más lugares donde tocar y muchos más músicos", explica.

Tanto había por hacer allá, que se comprometió a regresar ese mismo año, por más tiempo.

"Todo sucedió muy rápido", dice, como si acabara de despertar de un accidente, pero la vorágine viene natural cuando se llevan tantas horas de vuelo entre los saxofonistas más prominentes del jazz nacional.
Con el disco masterizado, afianzó su presencia en Asia, en una segunda estancia de cuatro meses, que se extendió por más países y que dio pie a la gira que concluirá en México la semana que entra.

Tocar en Asia le permitió a Maroto colaborar con músicos de países que, asegura, por la tradición y cultura de la que provienen, aportan al género un giro particular que lo ha enriquecido a él como artista.
"Hacer música con John y Ben es totalmente diferente que con mis colegas queridos de cualquier otro país, no mejor, pero sí muy interesante. Además ellos están muy jóvenes, tienen esta energía, esa sensación acerca de la vida que no le viene mal a mi música particular", dice. Tiene 46 años.

Pero el viaje continúa. No sólo en Asia, donde el trío planea de grabar parte de su segundo disco con músicos invitados.

Además, Maroto sigue tocando con sus ensambles nacionales: el dúo, con el bajista Luri Molina, su trío local y su cuarteto. También cocina un nuevo proyecto solista, con una big band. Mantiene su beat en el camino.

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